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¿Qué significa el peronismo para Argentina y por qué le temen los mercados?

El triunfo de Alberto Fernández, quien va en fórmula con la ex presidenta Cristina Fernández, hace temblar a la bolsa y al peso argentinos, que temen el regreso del kirchnerismo.
mar 13 agosto 2019 11:36 AM
La apuesta por la moderación.
Alberto Fernández, quien fue jefe de gabinete de Nestor Kirchner y Cristina Fernández, tiene una visión económica más moderada que sus predecesores.
Expansión
@ExpansionMx

Juan Domingo Perón murió hace 45 años, pero su legado sigue dominando la política de Argentina. En este año electoral, el peronismo se ha vuelto ubicuo y varios de sus líderes se disputarán la victoria en las presidenciales de octubre desde coaliciones distintas.

Nada parece resistir al movimiento impulsado por el general a mediados de los años 1940, ni siquiera el presidente liberal Mauricio Macri, que está a punto de conseguir una hazaña: ser el primer mandatario no peronista que llega al término de su mandato electo desde 1928.

La omnipresencia del peronismo en las candidaturas se debe en parte a la impopularidad de las dos figuras que han protagonizado y polarizado la política argentina en la última década: el liberal Macri y la ex presidenta Cristina Fernández, una peronista de centroizquierda y viuda del ex presidente Nestor Kirchner.

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Macri, lastrado por la crisis económica, confiaba en poder repetir mandato si se enfrentaba a Fernández, una figura tan amada como odiada en Argentina, salpicada por acusaciones de corrupción. Pero ésta sorprendió al anunciar su candidatura como vicepresidenta en una fórmula encabezada por Alberto Fernández, un moderado capaz de atraer a un sector más amplio del peronismo que fue jefe de gabinete suyo y luego duro crítico.

La jugada obligó a Macri a unirse al destacado senador peronista Miguel Ángel Pichetto para salvar sus opciones electorales.

El resultado de las elecciones primarias del domingo, que sirven como un termómetro previo a las generales de octubre, no fue el esperado por Macri. Alberto Fernández, que lidera la fórmula considerada más peronista, logró 47% de los votos, por delante del actual presidente (32%) y una tercera opción, formada por los también peronistas Roberto Lavagna y Juan Urtubey (8%), que aspiraba a atraer desde el centro a quienes están hartos del presidente y de Kirchner.

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Estos resultados hicieron temblar a los mercados argentinos, que vivieron un lunes negro. Los malos resultados siguen lastrando este martes al peso argentino, que tocó un mínimo intradía de 59 unidades por dólar.

¿Cómo es posible que peronistas se enfrenten en coaliciones que promueven políticas muy distintas? ¿O que Pichetto haya apoyado desde el parlamento a Kirchner durante sus dos mandatos presidenciales y se una ahora a su mayor rival?

La respuesta debe buscarse en los orígenes del peronismo, un movimiento político para el que no sirven no sirven las definiciones de izquierda, derecha y centro.

Un movimiento flexible

El movimiento nunca fue unitario, explica el historiador Gustavo Nicolás Contreras a la agencia AFP. Sus tres principios básicos —la soberanía política, la independencia económica y la justicia social— fueron lo bastante amplios para que distintas partes de la sociedad como los obreros, la burguesía industrial o el sector más nacionalista del ejército se reconocieran en ellos.

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Para el analista político Rosendo Fraga, esa indefinición ideológica está marcada por la figura de su fundador. "Perón podía girar de izquierda a derecha sin perder su objetivo político que era alcanzar, retener o recuperar el poder", dice.

El peronismo ha demostrado el don de la supervivencia. Resistió a dictaduras, a la muerte de su fundador, a derrotas electorales, y no estalló a pesar de la convivencia de tendencias opuestas, como las de extrema izquierda y derecha que llegaron a enfrentarse con armas en los años 1970.

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Contreras opina que la existencia de esos distintos pensamientos bajo la misma etiqueta se debe a la fortaleza del movimiento. "El peronismo es una oportunidad política, es el lugar que tiene peso político, que puede ofrecer la gestión del gobierno, la posibilidad de potenciar los intereses propios", asegura. Dicho de otra forma, un caballo ganador.

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La clave de la resistencia del peronismo "está en su capacidad de entender, procesar y representar, la complejidad, ambigüedad y contradicción de la sociedad argentina", afirma Fraga.

"Su capacidad de adaptación le permite mostrarse siempre como una opción de poder", abunda Contreras.

Así, durante el gobierno del peronista Carlos Menem en los noventa, se llevaron a cabo políticas a favor del libre mercado, con privatizaciones de compañías nacionales, porque el presidente supo interpretar los cambios que deseaba la sociedad tras el fracaso de las empresas públicas y la hiperinflación en el periodo del radical Raúl Alfonsín, explica Fraga.

El peronismo también encontró una respuesta cuando fracasó ese modelo a comienzos del siglo XXI. "La gente pasaba a pedir más Estado y en lo internacional no estaba tan claro que la economía de mercado fuera la única alternativa. Es entonces cuando (Néstor) Kirchner interpreta este cambio y gira hacia el centro-izquierda, asume un modelo intervencionista y adopta formas populistas", añade Fraga.

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El temor de la vuelta de los Kirchner

La sola idea de un regreso a un gobierno encabezado por un peronista, que además trabajó durante los gobiernos de los Kirchner, puso en alerta a los mercados argentinos. Benjamin Geda. el director del Proyecto Argentina del Centro Wilson, calificó la reacción de los mercados como “absolutamente brutal”, de acuerdo con la cadena CNN.

Tras su derrota electoral, el presidente Macri pidió al kirchnerismo señales para calmar los mercados financieros.

"Esto es solamente una muestra de lo que va a pasar. Esto es por el pasado, hay un montón de gente que no deja su dinero en este país, que se va de este país. Es tremendo lo que puede pasar", dijo Macri en una rueda de prensa junto a su compañero de fórmula Miguel Ángel Pichetto.

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"Lo vengo diciendo desde hace tres años y medio. No podemos volver al pasado porque el mundo ve eso como el fin de la Argentina. El tema es que el kirchnerismo ya gobernó, el mundo conoce lo que hizo", añadió el mandatario liberal en referencia a las políticas proteccionistas y de subsidios de Néstor Kirchner y Cristina Fernández (2003-2015).

Desde que asumió en diciembre de 2015, el presidente ha revertido las políticas de su antecesora, con apertura a los mercados, pero enfrenta una fuerte crisis económica con recesión, alta inflación y aumento de la pobreza. Este es el escenario al que se enfrentaría Fernández en caso de ganar las elecciones en octubre.

Alberto Fernández fue jefe de Gabinete del expresidente Néstor Kirchner entre 2003 y 2007 y durante el primer año de la gestión de su sucesora y viuda, Cristina Fernández, por lo que los inversores lo relacionan con las políticas intervencionistas que llevó adelante el peronismo entonces.

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Si bien durante los años de Cristina Fernández en el gobierno la economía creció y se registraron superávits fiscal y comercial, en la última gestión de Fernández de Kirchner —de 2011 a 2015— el país cayó en déficit y se aplicaron restricciones al comercio y un control de cambios que ahuyentaron las inversiones.

“Los inversores creen que el regreso del kirchnerismo puede traer una situación negativa... y si bien Alberto Fernández intentó disipar esos temores, lo cierto es que los inversores se mantenían más cómodos con la continuidad de Macri”, dijo a la agencia AP Matías Carugati, economista jefe de Management & Fit.

Además, Fernández deberá manejar delicadamente la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), del que Macri recibió un préstamo por 57,000 millones de dólares a cambio de una serie de compromisos que algunos analistas consideran difíciles de respetar.

UBS dijo en una nota que espera que el gobierno de Alberto Fernández intente renegociar el acuerdo con el FMI, dejar de pagar intereses sobre alguna deuda del gobierno a corto plazo y reintroducir los controles de capital.

Alberto Fernández, que se reunió con directivos del organismo durante la campaña, dijo que buscará reformular los acuerdos para poner fin a la crisis económica.

"El programa económico vigente no es nuestro programa. Compromete a nuestro país muy por encima de sus propias posibilidades", dijo Fernández tras la reunión a fines de junio. "Buscamos estabilizar la economía para poder crecer como condición necesaria para pagar nuestras deudas".

Gedan dijo que la historia argentina de cambios entre gobiernos con enfoques radicalmente diferentes de los negocios es su "talón de Aquiles". “No hay absolutamente ninguna coherencia en su enfoque del sector privado y de la inversión privada”, dijo el especialista a CNN .

Con información de AFP y Reuters

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