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Nuestras Historias

La alianza más importante en Medio Oriente para EU comienza a fracturarse

Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos eran los aliados más cercanos de la región, pero sus estrategias en Yemen los han hecho diferir.
sáb 24 agosto 2019 09:00 AM
Puntos en común
Arabia Saudita, gobernada de facto por el príncipe Mohamend Bin Salmán, y los Emiratos Árabes Unidos siguen juntos en oposición al expansionismo de Irán.

(CNN)- La alianza entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) es la más cercana en Medio Oriente. Ha existido desde hace varias décadas, surgida de la aversión a Irán y el apoyo a las causas sunitas en todo el mundo musulmán.

Entonces, cuando Mohamed bin Salmán , hoy príncipe heredero de Arabia Saudita, emprendió una campaña militar contra los rebeldes hutíes en Yemen, hace cuatro años, no sorprendió a nadie que los EAU se unieran a la ofensiva. Ambos Estados también encabezaron un embargo contra Qatar y han apoyado visiblemente las sanciones del gobierno estadounidense a Irán .

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Ambos han apoyado, tanto en lo económico como en discurso, al presidente Abdulfatah al Sisi en Egipto . Además, existe una relación cercana entre Mohamed bin Salmán y el líder de facto de los EAU, el príncipe heredero Mohamed bin Zayed.

Sin embargo, han empezado a surgir grietas en la alianza más importante de la región ahora que la campaña en Yemen está a punto de estancarse y las tácticas para enfrentar la conducta de Irán en el golfo Pérsico difieren. Esto podría causarle un dolor de cabeza al gobierno de Trump, que de por sí está irritado por las rencillas de los saudíes y los emiratíes con Qatar .

El propósito original de la ofensiva en Yemen era coartar la influencia que Irán ejerce en el país a través de los rebeldes hutíes. Sin embargo, la Operación Tormenta Decisiva ha resultado ser todo menos decisiva. Se volvió un atolladero y un desastre publicitario por el gran sufrimiento humano.

Al parecer, los EAU llegaron a la conclusión de que es imposible y demasiado costoso ganar la guerra y empezaron a retirar a sus fuerzas de Yemen en julio, aunque siguen comprometidos con los ataques contra las filiales yemeníes de Al Qaeda y el Estado Islámico.

Aunque su presencia militar en Yemen era modesta, los EAU se mostraron ambiciosos y ejercieron gran influencia entre las facciones del sur, mientras los saudíes trabajaron principalmente con el gobierno reconocido internacionalmente, que de hecho se asienta en Riad.

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Michael Knights, del Washington Institute for Near East Policy, p asó un tiempo con las fuerzas emiratíes en Yemen y observa : "Solo los EAU tenían la potencia militar y las alianzas locales para amenazar creíblemente con derrotar a los hutíes".

La reducción de la presencia emiratí en el puerto de Adén desencadenó un enfrentamiento entre los separatistas del sur, que cuentan con respaldo y armas emiratíes, y lo que queda del gobierno en la ciudad, que cuenta con el respaldo de los saudíes. Los aliados de los emiratíes atacaron instalaciones del gobierno y tomaron el control de gran parte de la ciudad, incluido el puerto. Los ministros yemeníes culparon a los EAU del éxito de los separatistas.

En julio, un alto funcionario emiratí dijo que el retiro de tropas es "un despliegue estratégico" y agregó que los EAU han entrenado a unos 90,000 soldados en Yemen.

"Nuestro compromiso con Yemen persiste. Somos parte de la coalición. Nuestra discusión sobre nuestro nuevo despliegue ya lleva más de un año", dijo el funcionario a CNN.

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Sin embargo, los analistas consideran que la maniobra de los EAU podría ser la señal para el príncipe heredero saudí de que es hora de frenar esta guerra. Ayham Kamal, del Eurasia Group, dijo que los EAU podrían estar "tratando de incentivar a los saudíes a que piensen más en serio en retirarse" porque no avistan una victoria militar en el horizonte.

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Kristin Diwan, del Arab Gulf States Institute, coincide en que Arabia Saudita ahora está más aislada en Yemen y "necesita que haya acuerdo con los hutíes para asegurar su frontera en el norte. El retiro de los EAU podría hacer aún más urgente esta tarea, pero no fortalece la postura de los saudíes en las negociaciones".

Aunque la coalición entre los saudíes y los emiratíes revirtió algunos de los triunfos de los hutíes, los rebeldes siguen controlando la capital y gran parte del norte. Son capaces de atacar blancos saudíes con misiles y drones cada semana, ya sean aeropuertos u oleoductos. El ataque más reciente fue contra la planta de gas de Shaybah, el 17 de agosto.

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Hay una fuerza terrestre saudí considerable (unos 10,000, según dos fuentes que conocen de los despliegues saudíes) en Yemen. Sin embargo, gran parte de la campaña saudí contra los hutíes se ha librado desde el aire, aunque los resultados han sido contradictorios y ha habido muchas bajas civiles. Esto ha motivado al Congreso estadounidense a oponerse a suministrar armas y ayuda a la coalición. En julio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vetó un proyecto de ley con el fin de impedir que se vendieran 8,100 millones de dólares en armas a Arabia Saudita.

Una ofensiva terrestre empeoraría inevitablemente la que crisis humanitaria más grave del mundo. Sin embargo, involucrarse en el proceso de paz encabezado por la ONU consistiría en hacerles concesiones a los hutíes, algo humillante para el príncipe heredero saudí tras cuatro años de conflicto.

Por ahora, los saudíes y los emiratíes están tratando de lograr que las diversas facciones hutíes resuelvan sus diferencias. A mediados de agosto, Bin Zayed se reunió con el rey de Arabia Saudita, Salmán bin Abdulaziz , y con el príncipe heredero en Yidda y dijo que ambos gobiernos llamaron a "las facciones yemeníes rivales a hacer un alto al fuego para dar preferencia al idioma del diálogo y la razón".

Aunque las pláticas estuvieron llenas de solidaridad fraternal, en realidad la guerra en Yemen es aún más inextricable desde que los emiratíes se retiraron. Es probable que quienes más se beneficien sean los hutíes, argumento principal que la administración Trump opone al expansionismo de Irán en la región.

Knight dijo que "nadie en Washington ni en la ONU debería presuponer que las líneas de batalla actuales son fijas. Bien podrían moverse a favor de los hutíes, lo que tendría efectos desastrosos en el proceso de paz de la ONU".

Una alianza estratégica

Pese a sus enfoques divergentes respecto a Yemen, la alianza entre los saudíes y los emiratíes sigue intacta. A mediados de agosto, el ministro de Asuntos Exteriores de los EAU, Anwar Gargash, declaró que los lazos "seguirán siendo sólidos porque se alzan sobre cimientos robustos y valores comunes".

La alianza suplantó al Consejo de Cooperación del Golfo, que quedó debilitado por la disputa persistente entre los saudíes, los emiratíes y los bahreiníes con Qatar.

Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos siguen juntos en oposición al expansionismo de Irán: ambos respaldan las sanciones generalizadas de Estados Unidos y sus fuerzas armadas se coordinan muy íntimamente.

Sin embargo, es probable que los EAU quieran adoptar otras tácticas.

Ayham Kamal dijo que el objetivo es impedir que las cosas empeoren en el golfo. A principios de agosto, una delegación emiratí viajó a Teherán para hablar de seguridad marítima. Ambas partes firmaron lo que los iraníes llamaron un "memorándum de entendimiento" para mejorar la cooperación en el mar.

Luego del sabotaje a cuatro buques cisterna en Fuyaira, en mayo, los EAU se cuidaron de culpar a Irán directamente. El príncipe heredero Mohamed fue más franco y dijo, en una entrevista : "Ahora vemos que el régimen iraní y sus intermediarios llevaron a cabo operaciones de sabotaje contra cuatro buques cisterna cerca del puerto de Fuyaira".

Algunos observadores también detectaron inquietudes crecientes entre los emiratíes respecto a la administración Trump.

La euforia de mayo de 2017, cuando el presidente de Estados Unidos visitó Riad en su primera gira por el exterior y respaldó abiertamente la presión de los saudíes y emiratíes sobre Qatar, se ha estado desgastando desde entonces.

Hussein Ibish, del Arab Gulf States Institute, escribió en el boletín Diwan del Fondo Carnegie que "aunque las autoridades emiratíes han recibido de buen grado la campaña de 'máxima presión' del gobierno estadounidense sobre Irán, han estado advirtiendo discretamente, desde hace casi un año, que tiene que haber una vía política para traducir la presión en una mejor conducta de Irán".

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