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Cómo la religión profundiza la brecha partidista en Estados Unidos

Los electores de los partidos demócrata y republicano tienen puntos diametralmente opuestos tanto en temas políticos como sociales, de acuerdo con un estudio del Public Religion Research Institute.
mié 23 octubre 2019 05:04 AM
Donald Trump
No es solo en lo político, llega hasta las percepciones sobre la cultura y cómo están cambiando las cosas, dice Robert P. Jones, CEO del Public Religion Research Institute.

Ronald Brownstein

La brecha cultural y religiosa que divide a los electores demócratas de los republicanos se está ahondando, lo que indica una mayor polarización partidista y mayor tensión social ahora que Estados Unidos se dirige hacia una posible votación para destituir al presidente, Donald Trump , y a la potencial participación récord en las elecciones presidenciales de 2020.

El Public Religion Research Institute (PRRI), una organización apartidista, publicó el lunes, 21 de octubre, un extenso estudio nacional en el que se demostró que los electores de cada partido tienen puntos de vista diametralmente opuestos, no solo en temas que predominan en el debate político inmediato, como los servicios de salud y el procedimiento de destitución, sino los cambios más profundos en la composición demográfica, la cultura, las relaciones raciales y los roles de género en el país, según los resultados detallados que la institución proporcionó a CNN.

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"No es solo en lo político, llega hasta las percepciones sobre la cultura y cómo están cambiando las cosas", dijo Robert P. Jones, el CEO fundador del instituto, en la reunión informativa del lunes en la que dio a conocer los resultados.

Esta brecha en las actitudes tiene sus raíces en una divergencia aún más profunda: los blancos que se consideran cristianos siguen representando a unas dos terceras partes de los republicanos, pero ahora componen solamente una cuarta parte de los demócratas, según resultados de un nuevo estudio que el Pew Research Center publicó a mediados de octubre .

Los estadounidenses que no están afiliados a ninguna religión y las minorías raciales que se consideran cristianas ahora representan una proporción mayor de la coalición demócrata que los cristianos blancos, según Pew. Ambos grupos siguen siendo componentes relativamente menores de la coalición republicana.

De cara a las elecciones de 2020, el paisaje religioso presenta la misma dinámica compleja que otros parámetros de cambio, tales como la diversidad racial, el nivel de estudios y la transición a la economía de la era de la información.

Grupos cada vez más pequeños que tienden a ser republicanos

En el frente religioso, como en esos otros ámbitos, es claro que crecen los grupos que favorecen a los demócratas. Las personas sin filiación religiosa no solo han aumentado desde 2009 de alrededor de uno de cada seis a uno de cada cuatro adultos, sino que la proporción de estadounidenses que profesan religiones no cristianas —grupo que también tiene fuertes tendencias demócratas— ha subido del cinco al siete por ciento de la población en ese mismo lapso, según hallazgos de Pew. De igual manera, los cristianos blancos son cada vez menos en el segmento de los adultos estadounidenses: de ser poco más de la mitad en 2009, actualmente son alrededor de dos quintas partes, según datos de Pew y otros estudios.

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Para los demócratas, el desafío es que los avances potenciales que deben al crecimiento de los grupos se están contrarrestando con las tendencias republicanas crecientes de los grupos que se están reduciendo, en este caso, los blancos que se consideran cristianos. Esa misma dinámica es evidente en otros grupos en contracción, tales como los blancos que no tienen educación universitaria. El resultado combinado pone a los partidos en una especie de círculo vicioso, ya que los republicanos compensan al menos parte del cambio demográfico que beneficia a los demócratas con un mejor desempeño entre los grupos clave de electores blancos que se están reduciendo.

Trump ha acelerado las tendencias a ambos lados de la gama y ha consolidado la posición del Partido Republicano entre los blancos proletarios, de más edad, no urbanos y evangélicos a costa de provocar la resistencia intensa de los electores más jóvenes, oficinistas, no blancos y urbanos.

Durante gran parte de la historia de Estados Unidos, los cristianos blancos fueron mayoría en la población. Apenas en 1991, seguían siendo alrededor de tres cuartas partes de los adultos, según los resultados del Sondeo Social General del National Opinion Research Center . Pero conforme crecen la diversidad racial y religiosa y el laicismo en Estados Unidos, los cristianos blancos perdieron su estatus mayoritario en la población por primera vez en algún momento entre 2010 y 2012, según datos del National Opinion Research Center. Los cristianos blancos componen tan solo el 41% de la población adulta, según los datos más recientes de Pew (que combinan casi 170,000 sondeos de entre 2018 y 2019).

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El perfil religioso de los demócratas es muy diferente

Pese a que la proporción de cristianos blancos en la población ha disminuido, una parte considerable de ese grupo se está alineando con los republicanos. En 2009, Pew determinó que el 51% de los cristianos blancos se considera republicano, mientras que el 37% se consideraba demócrata y el resto, independiente. Hoy, esa brecha partidista de 14 puntos ha aumentado más del doble: en los resultados más recientes de Pew, el 63% de los cristianos blancos se considera republicano, a diferencia del 30% que se considera demócrata.

Este cambio ha sido mucho más marcado entre los protestantes evangélicos blancos. La proporción de este grupo en la población general también disminuye: cayó del 19% en 2009 al 16% en los resultados más recientes de Pew. En 2009, era casi dos veces más probable que se consideraran republicanos (61%) que demócratas (30%), según cifras de Gregory Smith, director asociado de Investigación de Pew. Hoy, el 75% de los evangélicos blancos se considera republicano y tan solo el 19% se considera demócrata, una proporción de casi cuatro a uno.

En consecuencia, aunque los cristianos blancos hayan perdido su estatus mayoritario en el país, siguen siendo clara mayoría entre los republicanos. En general, el 64% de los republicanos se considera cristiano blanco en los datos más recientes de Pew (según los hallazgos de PRRI, la cifra es un poco más alta, casi del 70%). Eso significa que los cristianos blancos ahora representan la misma proporción de republicanos que la proporción de la población del país que representaban en 1998. Pew determinó que tan solo los protestantes evangélicos blancos representan el 30% de los republicanos, más o menos el doble de su proporción en la población general.

El perfil religioso de los demócratas no podría ser más diferente. Ahora, solo el 25% de los demócratas se considera cristiano blanco, según Pew, a diferencia del 40% en 2009 (los evangélicos blancos representan solo el 7% de la población demócrata total). Hoy, según los resultados de Pew, son más los demócratas que no están afiliados a alguna religión (34%) o que son cristianos no blancos (30%). Otro 9% de los demócratas profesa religiones no cristianas. En cada una de estas tres últimas categorías, la proporción de demócratas es casi el doble que la de republicanos.

Posturas encontradas en los temas clave

El sondeo anual American Values Survey del Public Religion Research Institute pone de relieve las repercusiones de los cambios en las filiaciones partidistas. Los demócratas dependen de electores que reflejan la diversidad racial y religiosa creciente en el país, mientras que la población de cristianos blancos que se contrae, particularmente la de protestantes evangélicos blancos, tiende más a ser republicana como medio de proteger los valores y la visión de un país que creen que está bajo el asedio de las fuerzas del cambio.

Para mapear la brecha entre estos dos grandes grupos, le pedí al Public Religion Research Institute que determinara los resultados de algunas de las preguntas clave del sondeo entre los electores que aprueban o desaprueban el desempeño de Trump en la presidencia. En general, el 39% de los adultos aprobó el desempeño de Trump y el 60% lo desaprobó. Ambos grupos arrojaron veredictos casi opuestos en las cuestiones clave que están cambiando la cultura estadounidense.

En el tema del género, casi tres quintas partes de los adultos que aprueban la gestión de Trump coincidieron en que "en estos días, parece que la sociedad castiga a los hombres simplemente por portarse como hombres". Tres cuartas partes de los adultos que desaprobaron el desempeño de Trump disintieron de esa declaración. Dos terceras partes de quienes aprobaron a Trump también estuvieron de acuerdo con que "la sociedad en general se ha vuelto demasiado blanda y femenina", mientras que casi tres cuartas partes de quienes lo desaprobaron estuvieron en desacuerdo.

La brecha entre ambas partes fue mucho más pronunciada en temas relativos a la raza. El 68% de quienes aprobaron a Trump coincidieron en que "hoy, la discriminación a los blancos se ha vuelto un problema tan grande como la discriminación a los negros o a otras minorías". Tres cuartas partes de quienes desaprobaron a Trump estuvieron en desacuerdo con ese sentir. Más de tres quintas partes de quienes aprobaron a Trump coincidieron con el sentir duramente planteado de que "los inmigrantes están invadiendo nuestro país y reemplazando nuestro legado cultural y étnico". Cuatro quintas partes de los electores que desaprobaron a Trump rechazaron esa idea.

Puntos de vista divergentes entre los cristianos

Una pregunta más amplia y más reveladora arrojó que casi exactamente tres cuartas partes de los adultos que aprobaron a Trump dijeron que el Partido Demócrata "ha quedado en manos de socialistas". Casi tres cuartas partes de quienes desaprobaron a Trump dijeron que el Partido Republicano "ha quedado en manos de racistas".

En el núcleo de estos contrastes están las posturas contrapuestas de los protestantes evangélicos blancos y los estadounidenses (de todas las razas) no afiliados a ninguna religión, que ahora podría decirse que representan el eje de la coalición de cada partido.

Mientras que dos terceras partes de los evangélicos blancos, por ejemplo, dicen que la discriminación a los blancos es un problema tan grande como la discriminación a las minorías, más de siete de cada diez de las personas que no están afiliadas a alguna religión están en desacuerdo. Dos terceras partes de los evangélicos blancos dicen que los inmigrantes están "invadiendo" Estados Unidos, mientras que tres cuartas partes de las personas que no están afiliadas a alguna religión disienten. Tres cuartas partes de los evangélicos blancos dicen que el Partido Demócrata ha quedado en manos de socialistas, mientras que dos terceras partes de las personas que no están afiliadas a alguna religión dicen que el Partido Republicano ahora está bajo el control de los racistas.

Estos grupos divergen en su valoración de cada elemento del desempeño de Trump. Tres cuartas partes de quienes no están afiliados a ninguna religión dicen que Trump ha fomentado la supremacía blanca; el 70% de los evangélicos blancos dice que no. Cuatro quintas partes de los no afiliados desaprueban el desempeño de Trump en la presidencia; más de tres cuartas partes de los evangélicos blancos lo aprueban. Más de tres quintas partes de los no afiliados apoyan el procedimiento de destitución y la remoción de Trump; casi nueve de cada diez evangélicos blancos se oponen.

Los evangélicos blancos destacan por sus posturas incondicionalmente conservadoras en prácticamente todo aspecto del cambio cultural y demográfico. Al parecer, otros cristianos blancos están más indecisos, aunque en general tienden ligeramente a la derecha.

La mayoría tanto de los protestantes blancos de corrientes tradicionales como de los católicos blancos rechazó las ideas de que la sociedad fuera demasiado blanda y femenina, de que castiga a los hombres y de que los inmigrantes están "invadiendo" Estados Unidos. Sin embargo, una ligera mayoría de cada uno de estos grupos afirma que los socialistas se han apoderado del Partido Demócrata. Una fuerte mayoría también rechaza la noción de que los racistas hayan capturado al Partido Republicano y las mayorías respaldan varias políticas trumpianas en temas como la inmigración, tales como la reducción de la inmigración legal, la construcción del muro a lo largo de la frontera sur y la prohibición temporal a la inmigración de personas de países musulmanes. Casi tres quintas partes de los católicos blancos y poco más de la mitad de los protestantes blancos creen que la discriminación a los blancos es un problema tan grave como la discriminación a las minorías.

Pese a todo, la mayoría de los protestantes blancos de las corrientes principales y —especialmente— los católicos blancos dicen que Trump ha dañado la dignidad de la presidencia y ambos grupos están divididos respecto a si aprueban su desempeño en la presidencia (los protestantes blancos son ligeramente más positivos que los católicos).

Los cambios son más notorios entre los jóvenes

Aunque ambos grupos han estado reduciéndose, su filiación futura se cierne como un factor crítico a corto plazo en la política estadounidense, particularmente por su prevalencia en los estados industriales que siguen siendo punto de inflexión en las elecciones presidenciales.

Pese a todo, la amenaza a largo plazo para los republicanos surge claramente en estos estudios: el partido, particularmente como Trump lo define, se enfrentará a una gran resistencia de los grupos que están creciendo en la sociedad, mientras que los grupos que más se sienten atraídos a su nacionalismo racial —como los evangélicos blancos— están reduciéndose. Hoy, según los hallazgos de Pew, hay casi cuatro cristianos blancos por cada tres adultos que o no están afiliados a religión alguna o que profesan una religión no cristiana. Apenas en 2009 había más de siete cristianos blancos por cada tres adultos de las otras dos categorías.

En vista del ritmo del cambio, nadie sabe cuánto tiempo podrán los republicanos depender de la estrategia de Trump de obtener márgenes más grandes de grupos cada vez más pequeños. En la mayoría de los parámetros clave, desde la diversidad racial hasta el abandono de las religiones cristianas, los cambios que se gestan en Estados Unidos son más pronunciados en las generaciones más jóvenes. El PRRI determinó que de los adultos menores de 30 años, solo uno de cada cuatro es cristiano blanco, que los que no profesan religión alguna o que profesan una religión no cristiana representan casi la mitad y que los cristianos no blancos componen la cuarta parte restante.

Eso significa que si los republicanos no pueden acercarse más a los grupos diversos que están creciendo, seguirán necesitando márgenes cada vez más grandes de sus grupos blancos cada vez más reducidos tan solo para mantener su lugar. Como señaló Jones, del PRRI, en un correo electrónico, "los republicanos lucen como el Estados Unidos de 65 años o como lucía estados Unidos a mediados de la década de 1990, mientras que los demócratas lucen como el Estados Unidos de 30 años o como el país lucirá dentro de una década si las tendencias actuales persisten".

Esta oleada de datos frescos sobre religión y filiación partidista pone de relieve la conclusión de que la política estadounidense de 2020, y probablemente de los años por venir, promete una colisión épica entre lo que Estados Unidos ha sido y aquello en lo que se transformará.

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