La accidentada relación comercial con México
En la salida de la crisis del decenio pasado, México apareció sorpresivamente como un soporte, cuando los presidentes Vicente Fox y Jorge Batlle negociaron y firmaron un Tratado de Libre Comercio al margen del Mercado Común del Sur (Mercosur), en 2004.
No contaron con que los dos grandes socios del Mercosur, Brasil y Argentina, mantuvieran un régimen de tarifas dentro del bloque, frustrando la posibilidad de que México se beneficiara del acuerdo bilateral para liberar el acceso al bloque de sus mercancías (automotores, autopartes, aparatos electrónicos, herramientas, bebidas alcohólicas), desde Uruguay. México compra principalmente lácteos, carne y arroz.
El valor del comercio bilateral, según cifras de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), pasó de 94 millones de dólares en 2002 a 416 millones en 2018, con su máximo histórico de 511 millones en 2014. El comercio con Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Venezuela y Uruguay) alcanzó su pico en 2013, pero ha descendido año con año.
El estancamiento en la relación comercial de México con el Mercosur, a partir de 2013, está relacionado con la propia crisis del bloque. Un especialista en comercio internacional, Ignacio Bartesaghi, de la Universidad Católica, sostiene en sus reportes periódicos y en declaraciones a periodistas que el Mercosur, instituido en 1991, no alcanzó el objetivo de crear una zona de libre comercio ni mucho menos un mercado común; si acaso, comercio administrado.