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Hosni Mubarak, el "faraón" derrocado en la primavera árabe, muere a los 91 años

El ex presidente de Egipto se vio obligado a dimitir por las protestas masivas en 2011, 30 años después de ocupar el poder.
mar 25 febrero 2020 11:21 AM
Hosni Mubarak
Mubarak se enfrentó a la Justicia en Egipto un par de meses después de abandonar el poder forzado por la calle en 2011. Fue el primer presidente egipcio procesado.

En medio de la revuelta popular que en 2011 puso fin a 30 años de mandato del presidente Hosni Mubarak, el apodado "faraón" aseguró que moriría en Egipto y no abandonaría su patria, donde este lunes falleció a los 91 años después de ser intervenido en el estómago y pasar un mes en cuidados intensivos.

Moubarak paseó su silueta baja y fornida y sus gafas negras durante 30 años por la escena internacional, pero la historia recordará al ex presidente egipcio como el dirigente de un régimen corrupto.

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Tras verse forzado a dejar el poder por las protestas masivas en las calles de Egipto, Mubarak fue juzgado sólo por una pequeña parte de los crímenes que le atribuyen sus oponentes, que denunciaron el uso de tortura, una corrupción extendida a todos los niveles y la falta de libertades básicas bajo su régimen.

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A pesar de poseer millones de dólares en cuentas bancarias de Suiza, el mandatario con peso de caballero, casado con la egipciobritánica Suzanne, no quiso huir junto a su esposa, como había hecho poco antes su homólogo tunecino Zine el Abidine Ben Ali.

Hosni Mubarak era vicepresidente de su país el 6 de octubre de 1981, cuando su destino dio un giro. Vestido de uniforme junto a Anuar el Sadat durante un desfile militar, escapa a las balas de los islamistas que apuntaban contra el presidente egipcio, artífice de un acuerdo de paz con Israel firmado dos años antes.

Levemente herido durante el atentado, el ex piloto militar, conocido por su salud de hierro y su estilo de vida austero, sustituye al presidente, asesinado. Durante su vida, escaparía a seis intentos de asesinato más.

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Permaneció tres décadas al frente de su país, durante las cuales el estado de emergencia siempre se mantuvo en vigor.

"La historia me juzgará"

Mucho antes de su caída, sus detractores le recriminaban que era un corrupto, que le faltaba carisma y que no supo poner en marcha las reformas necesarias.

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"Tenía esa imagen de personaje corrupto por las actividades de sus hijos y sus vínculos con los empresarios del país", explica Mostafa Kamel el Sayyed, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de El Cairo, aludiendo a los turbulentos negocios de los dos hijos del mandatario, Alaa y Gamal.

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En medio de crisis cardíacas y amenazado con morir en cualquier momento, Mubarak se enfrentó a la Justicia en Egipto un par de meses después de abandonar el poder forzado por la calle en 2011. Fue puesto bajo arresto en la localidad turística de Sharm el Sheij, a orillas del mar Rojo, que se había convertido en su retiro y sede oficial de muchas reuniones en sus últimos años.

Se convirtió en el primer presidente egipcio en ser procesado, y no fue autorizado a abandonar el hospital militar en el que estaba detenido hasta marzo de 2017.

Mubarak fue sido condenado inicialmente a cadena perpetua en 2012 por conspirar para asesinar a 239 manifestantes durante la revuelta egipcia de 18 días. Una corte de apelaciones ordenó un nuevo juicio y el caso contra Mubarak y sus altos oficiales fue desestimado. Finalmente se le absolvió en 2017.

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Después de ser derrocado, el presidente tuvo que responder a una serie de acusaciones de corrupción. Tanto él como sus dos hijos fueron condenados a tres años de cárcel por el desvío de unos 10 millones de euros.

Mubarak mantuvo siempre que era inocente y dijo que la historia lo juzgaría como un patriota que sirvió a su país desinteresadamente.

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Hasta el último momento, el presidente defendió su balance: el 1 de febrero de 2011, en pleno levantamiento popular —que acabó por precipitar su caída— declaró que "este país, yo lo he vivido, he hecho la guerra por él y la historia me juzgará".

Y aunque se trataba de un líder pragmático y con fama de campechano, pronto acabó siendo percibido como alguien orgulloso y alejado del pueblo, que se apoyaba en un temible aparato policial y un sistema político dominado por un partido único a su servicio.

En un contexto de sospechas de fraude, se celebraron elecciones. En 2005, salió vencedor y su principal opositor, Ayman Nur, fue encarcelado.

Pese a su oposición férrea al islamismo radical inspirado en Al Qaida, no logró impedir el fortalecimiento de un islam tradicionalista inspirado por el influyente movimiento de los Hermanos Musulmanes.

Un moderado

En política exterior, Mubarak se mantuvo siempre como alguien abiertamente proestadounidense, y preservó el acuerdo de paz con Israel contra viento y marea. Se impuso como una figura familiar en las reuniones internacionales e hizo de su país un pilar moderado dentro del mundo árabe.

Nacido el 4 de mayo de 1928 en una familia de la pequeña burguesía rural del delta del Nilo, Mohamed Hosni Mubarak escaló puestos en la jerarquía militar hasta llegar a comandante en jefe de la Fuerza Aérea y fue nombrado vicepresidente en abril de 1975.

Su esposa, Suzanne, dejó su huella en la presidencia al intervenir en el ámbito de las desigualdades entre hombres y mujeres e hizo que su marido pareciera alguien moderno.

El otrora autócrata, que pretendía pasarle el relevo a su hijo Gamal (algo que enfadó enormemente a los egipcios), finalmente fue destronado por la Primavera Árabe.

En sus últimos años, aparecía enfermo frente al tribunal, transportado en camilla dentro de una jaula metálica. Su salud dio lugar a múltiples rumores, difundidos por los medios y las redes sociales, sobre si estaba aquejado de depresión aguda, cáncer, un accidente cardiovascular o problemas respiratorios.

Con información de AFP, EFE y Reuters

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