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Nuestras Historias

Occidente cambia de opinión sobre el cubrebocas

En los últimos días, países como Estados Unidos han recomendado u ordenado a su población usar mascarilla, pero la OMS advierte que no es una "solución milagrosa".
lun 06 abril 2020 05:35 PM

¿Usar o no cubrebocas? Ese es el dilema que divide a los países del mundo que buscan dar una respuesta efectiva a la pandemia de coronavirus, una enfermedad que ya provocó el contagio de más de un millón de personas y la muerte de 70,000.

En Asia, donde los nuevos casos y las muertes por covid-19 han menguado, el uso de estas mascarillas de tela es casi una tradición y pudo ser una clave para contener la epidemia.

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El gobierno de Japón anunció el miércoles 1 de abril que cada hogar recibirá dos mascarilla de tela reutilizables. Los habitantes de Hong Kong las usan en forma sistemática y además envían a sus familiares en el extranjero.

La reticencia de los países occidentales sorprendió a las autoridades asiáticas.

"El gran error de Estados Unidos y Europa, para mí, es que la gente no lleve máscaras", afirmó recientemente el jefe del Centro chino de Control y Prevención de Enfermedades, Gao Fu, en una entrevista en la revista Science.

Al asalto de Occidente

En Occidente las mascarillas se han destinado de manera casi exclusiva al personal médico. Sin embargo, en las últimas semanas, mientras los contagios siguen aumentado, varios países están cambiando sus políticas sobre sobre el uso de cubrebocas.

El cambio más radical se dio el domingo. Estados Unidos recomendó a sus ciudadanos a cubrirse el rostro cuando salgan a la calle para tratar de detener la propagación del nuevo coronavirus.

El presidente Donald Trump dijo desde la Casa Blanca que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) urgen a la población a taparse la cara, usando bufandas o pañuelos, aunque evitando utilizar cubrebocas con el fin de reservarlos para los trabajadores de la salud.

A nivel local, los alcaldes de Nueva York, Bill de Blasio, y California, Eric Garcetti, ya habían recomendado a toda la población de estas ciudades el uso de cubrebocas.

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La decisión de la CDC de cuestionar sus propias recomendaciones viene de nuevos datos que muestran altas tasas de transmisión de personas infectadas pero sin síntomas.

Los científicos del gobierno de Trump ahora creen que el nuevo coronavirus probablemente se transmita por las personas cuando hablan y respiran, no solo cuando tosen o estornudan.

Aunque el mandatario aclaró que él no se cubrirá el rostro. "Elijo no hacerlo. Es solo una recomendación", sostuvo.

Toser y contagiar, así es como se propagan las enfermedades en el aire

Un estudio publicado en la revista Nature Medicine esta semana podría ser la clave para que más gobiernos viren a esta dirección.

En el estudio, el uso de mascarillas quirúrgicas por parte de los afectados redujo de forma significativa la cantidad de virus de la gripe detectables en las gotitas liberadas a través de la respiración y la tos.

También rebajó el número de coronavirus estacionales -una de las causas de los resfriados comunes- detectables en el aire como microgotas suspendidas o aerosoles. El estudio no incluyó el nuevo coronavirus, SARS-CoV-2.

"Se necesita una mayor investigación para determinar si las máscaras pueden prevenir de manera específica la transmisión del SARS-CoV-2", dijeron los científicos.

Benjamin Cowling, el profesor que lideró el estudio en el centro colaborador de epidemiología de enfermedades infecciosas en la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Hong Kong, dijo que sus hallazgos podrían ser extrapolados a máscaras de algodón más simples.

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"Mi visión de experto es que las máscaras de tela o algodón tendrían un efecto, aunque tal vez menos efectivo que una mascarilla quirúrgica colocada de manera apropiada", dijo Cowling a Reuters en una entrevista telefónica.

"Y en lo referente al covid-19, estamos viendo todas las medidas posibles que puedan ayudar".

Algunos países en Europa ya han hecho obligatorio el uso de mascarilla en vía pública, como República Checa, Eslovenia y Eslovaquia. Austria ha sido el último país en tomar una medida de este tipo.

"No está en nuestras costumbres pero hay que hacerlo para proteger a los demás", explicó el canciller Sebastian Kurz, al anunciar esta nueva medida contra el coronavirus, que según él, se trata de un "cambio cultural".

"Reconozcámoslo: hasta ahora nos reíamos cuando veíamos a la gente con el rostro cubierto en la calle o en el supermercado por su hipocondría, su alarmismo o por el temor a que afecte nuestra calidad de vida", describía esta semana el diario austriaco Der Standard.

En América Latina, Perú comenzará esta semana a distribuir mascarillas gratis tras decretar su uso obligatorio en las calles para ahuyentar el nuevo coronavirus, dijo el viernes el presidente Martín Vizcarra.

Vizcarra afirmó que las mascarillas, que han comenzado a producir las empresas textiles locales, tendrán las características técnicas para evitar contraer la enfermedad.

El gobierno de Chile decretó este lunes el uso obligatorio de cubrebocas en todo el transporte público, cuando en el país suman 4.815 infectados y 37 muertos por coronavirus.

La utilización obligatoria de las mascarillas tanto en el transporte público como privado sigue a la recomendación que hizo el gobierno el domingo, para usar este tipo de protección facial en espacios públicos, incluso en supermercados.

No es una "solución milagro"

A pesar de su avance por el mundo, los científicos aún discuten si las máscaras quirúrgicas comunes que se usan habitualmente en partes de Asia durante las estaciones de frío y generalización de las alergias son o no una forma infalible de prevenir la infección del nuevo coronavirus.

La OMS, por ejemplo, mantiene sus recomendaciones y sugiere que el cubrebocas no puede ser la "solución milagro" a la pandemia.

"No hay respuesta binaria, ni solución milagro. Las mascarillas solas no pueden frenar la pandemia de covid-19", subrayó el director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante una conferencia de prensa telemática desde Ginebra este lunes.

Además, su uso debe reservarse para los profesionales sanitarios dada la escasez, y puede estar "justificado" entre la población si otras medidas, como el lavado de manos y la distancia física, no son fáciles de poner en práctica por falta de agua o porque la densidad demográfica sea alta, añadió.

Investigadores en Asia piden no sobre estimar el efecto de las mascarillas.

Keiji Fukuda, director y profesor clínico de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Hong Kong, explica que las personas en la ciudad perciben el uso como una señal "de que el individuo está tratando de proteger tanto a la sociedad en general como a sí mismo".

Portar cubrebocas y guantes puede resultar contraproducente en estos casos

"Pero donde crecí, en Estados Unidos, el uso de máscaras es visto por algunos como una vulneración de la persona, como una obligación impuesta no deseada", afirma Fukuda a AFP.

Cowling, quien también es profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Hong Kong, acredita una serie de medidas de salud pública implementadas en estos países.

Estas medidas incluyen "identificar casos y aislarlos, rastrear y poner en cuarentena sus contactos, y también implementar distanciamiento social en la comunidad", dijo a la agencia AFP.

Fukuda también advierte sobre la tendencia a pensar en usar una máscara "como un factor mágico".

"Algunos lugares, como Singapur, han tenido excelentes resultados sin insistir mucho en el uso de las mascarillas", señala.

El experto atribuye estos brotes más controlados a medidas que incluyen el rastreo de contactos, una buena coordinación, distanciamiento social y una población cuidadosa y "dispuesta a colaborar con las autoridades de salud".

Fukuda opina que lo importante "es la combinación de todos esos factores".

Rupert Beale, un especialista en infecciones biológicas del Francis Crick Institute de Londres que no estuvo directamente implicado en el trabajo de Cowling sobre cubrebocas, dijo que el estudio ofrece una "evidencia fuerte y convincente" sobre el uso de mascarillas como medio para reducir la transmisión de algunos virus, pero que no son una "bala mágica".

"Llevar mascarilla no evita por completo la transmisión y no puede ser confiable como medida única", afirmó, "pero combinado con otras medidas de distanciamiento social debería formar parte de la 'estrategia de salida' del confinamiento".

Una sensación de falsa seguridad

Otros expertos advierten que el uso de mascarillas puede ser contraproducente, incluso cuando los suministros son abundantes.

"Las máscaras pueden dar a las personas una falsa sensación de seguridad", sostiene Simon Clarke, profesor asociado de microbiología celular en la Universidad de Reading.

No es el único que piensa así. La doctora Deborah Birx, que dirige la fuerza de tarea de la Casa Blanca contra el coronavirus, dijo en rueda de prensa que no quieren que las mascarillas den "una sensación artificial de protección" a la ciudadanía ya que se puede contraer el virus aún usándolas.

"Eso nos preocupa y por eso sigue el debate sobre las mascarillas", reconoció.

Clarke teme que impulsar el uso de máscaras también podría alentar a las personas que son reacias a adherirse a las medidas de distanciamiento social.

"Puedo imaginar una situación en la que las personas infectadas, y que por lo tanto propaguen el virus, piensen que su máscara los autoriza a ir a lugares públicos o trabajar", dice.

Con información de AFP, EFE y Reuters

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