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¿Seguir apoyando a Trump o no? El dilema que divide al Partido Republicano

A pesar de que varios políticos republicanos, incluido el influyente senador Mitch McConnell, le han dado la espalda, el ex presidente aún mantiene un gran control sobre la agrupación política.
lun 22 febrero 2021 05:04 AM
Miedo
El miedo a ser objeto de la ira del trumpismo influyó, según los demócratas, en la decisión que la mayoría de republicanos tomó para absolver al ex mandatario.

Donald Trump dejó la presidencia de Estados Unidos hace un mes. Sin embargo, aún está marcando el ritmo de la política estadounidense, principalmente del Partido Republicano, que ahora debe decidir si seguir la guía del ex magnate inmobiliario, o recuperar el “alma” de la de agrupación política.

La votación del segundo juicio político en contra de Trump, en una muestra de cómo los republicanos se están dividiendo en torno a la figura del ex presidente. A diferencia del primer proceso de impeachment, cuando solo el senador Mitt Romney votó a favor de condenar a Trump, ahora siete republicanos se unieron a los legisladores demócratas para declarar al ex mandatario culpable de incitar a la insurrección.

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Trump vs. McConnell

Incluso algunos republicanos que votaron en contra de condenar al ex presidente, como el jefe de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, consideraron que la conducta del magnate es condenable, aunque el Senado no era el sitio para decidirlo.

"Él (Trump) no se ha librado de nada todavía. Tenemos un sistema criminal en este país, tenemos un sistema civil. Y ningún ex presidente es inmune a ninguno de los dos", señaló McConnell ante el silencio del hemiciclo, uno de los lugares atacados por los simpatizantes del ex mandatario el 6 de enero.

La respuesta de Trump fue llamar a los republicanos a quitarle su apoyo a McConnell, uno de los políticos republicanos más influyentes.

"Mitch es un politiquero seco, áspero y serio, y si los senadores republicanos van a quedarse con él, no volverán a ganar", aseguró Trump en un comunicado distribuido por el comité de campaña Save America.

El ex presidente también afirmó que el Partido Republicano "nunca podrá volver a ser respetado o fuerte con 'líderes' como McConnell, y lo responsabilizó de la pérdida de la mayoría conservadora en el Senado en las pasadas legislativas.

"La dedicación de McConnell a lo de siempre, las políticas de statu quo, junto a su falta de perspicacia política, sabiduría y personalidad, lo han llevado con rapidez de líder de la mayoría a líder de la minoría, y solo irá a peor", añadió Trump.

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Una historia similar ocurrió en la Cámara de Representantes, donde 10 republicanos votaron a favor de la acusación contra Trump, algo que no pasó en el primer proceso en su contra.

La cruda división que enfrenta el Partido Republicano sobre el controvertido expresidente quedó a la vista. Mientras algunos miembros aseguran que es momento de pasar la página, Trump insinuó un posible futuro político.

Un crítico frecuente de Trump, el gobernador Larry Hogan, de Maryland, predijo el domingo 14 de febrero que se acercaba una "verdadera batalla por el alma del Partido Republicano”.

"Esto no ha terminado", dijo a la CNN, añadiendo que habría votado a favor de condenar a Trump.

"Más que una sola persona"

El senador Bill Cassidy, de Luisiana, uno de los siete republicanos que votaron a favor de la condena, predijo el domingo que el todavía fuerte dominio de Trump sobre los republicanos se desvanecería.

"Creo que su fuerza disminuye... Creo que nuestro liderazgo será diferente en el futuro", dijo en la cadena ABC.

"El Partido Republicano es mucho más que una persona. El Partido Republicano son ideas. Fuimos el partido que se fundó para acabar con la esclavitud, fuimos el partido que preservó la Unión, fuimos el partido que aprobó la primera ley de derechos civiles, fuimos el partido que puso fin a la Guerra Fría", reivindicó.

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Varios republicanos, incluso los que votaron por la absolución de Trump, expresaron su consternación por el papel que éste desempeñó el 6 de enero y en las semanas anteriores. En varias ocasiones avivó la ira con falsas afirmaciones de que le habían robado las elecciones de noviembre.

Pocos republicanos han defendido las acciones del ex presidente y la mayoría se escudaron en argumentos técnicos sobre la constitucionalidad del impeachment para evitar un veredicto de culpabilidad.

Castigo a los anti-Trump

La absolución de Trump, a pesar de las críticas en su propio partido, son una muestra del control que aún ejerce en la agrupación, gracias a su enorme popularidad entre los votantes, quienes ya están haciendo pagar un alto precio a los conservadores que quisieron declararle culpable.

Cassidy fue "censurado" la noche del sábado 13 de febrero por el Partido Republicano de su estado, en lo que se considera uno de los mayores castigos que puede aplicar una formación local.

Además de Cassidy, otros dos republicanos que votaron contra Trump recibieron este domingo críticas de sus constituyentes. Se trata de los senadores Richard Burr de Carolina del Norte y Patrick Toomey de Pensilvania, quienes el próximo año se retiran de la política, por lo que gozaban de más libertad que sus correligionarios para votar a favor de una condena.

De hecho, de los siete republicanos que rompieron filas, solo una de ellos, Lisa Murkowski de Alaska, se presenta a la reelección en 2022; mientras que tres (Cassidy, Susan Collins y Ben Sasse) acaban de ser reelegidos, por lo que no tendrán que enfrentarse a las urnas hasta 2026.

Mientras tanto, Mitt Romney, ex candidato presidencial republicano en 2012, se ha consolidado como una figura de oposición a Trump, algo que goza de cierta popularidad en su estado, Utah.

El miedo a ser objeto de la ira del trumpismo influyó, según los demócratas, en la decisión que la mayoría de republicanos tomó para absolver al exmandatario.

"Si el voto hubiera sido secreto, habría habido condena", opinó contundente el sábado el senador demócrata Richard Blumenthal.

2022: la verdadera prueba de los republicanos

Uno de los más acérrimos defensores del ex presidente, el senador Lindsey Graham, de Carolina del Sur, insistió el domingo en que Trump, con sus fervientes seguidores, conserva un enorme papel político de cara a las elecciones intermedias de 2022.

Calificó a Trump como el "miembro más vibrante del Partido Republicano”. Estaba programado que ambos se reunieran la semana pasada en Florida, el estado de residencia de Trump, para hablar sobre el futuro de la formación política.

Trump ha confesado a algunos de aliados que tiene intención de usar las elecciones de 2022 como una oportunidad para recompensar a quienes se han mantenido fieles a él y castigar a quienes le han traicionado.

Además, el ex mandatario ha abierto la puerta a presentarse él mismo de nuevo a las elecciones presidenciales en 2024.

Por su parte, McConnell, ha dicho a sus asesores que planea luchar con uñas y dientes para defender a los republicanos tradicionales en las elecciones de 2022 y evitar que sean desafiados en las primarias por aspirantes de extrema derecha afines al trumpismo.

¿Un nuevo partido político?

La posibilidad de que el Partido Republicano se divida y dé origen a una nueva formación política cada vez toma más fuerza.

De acuerdo con un reporte de la agencia Reuters, decenas de ex funcionarios republicanos que consideran que el partido no está dispuesto a enfrentarse al expresidente y a sus intentos de socavar la democracia en Estados Unidos, están en conversaciones para formar un partido escindido de centroderecha.

Las conversaciones en su etapa inicial incluyen a exrepublicanos electos, ex funcionarios de los gobiernos de Ronald Reagan, George H.W. Bush, George W. Bush y Trump, ex embajadores republicanos y estrategas republicanos, dijeron las personas involucradas.

Más de 120 de ellos celebraron una llamada de Zoom el pasado viernes para discutir sobre el grupo disidente, que se presentaría en una plataforma de "conservadurismo de principios", incluyendo la adhesión a la Constitución y el Estado de derecho, una ideas que los involucrados dicen que han sido destrozadas por Trump.

El plan consistiría en presentar candidatos en algunas carreras, pero también en respaldar a los candidatos de centroderecha en otras, ya sean republicanos, independientes o demócratas, añadieron.

Evan McMullin, quien fue director de política de la Conferencia Republicana de la Cámara de Representantes y se presentó como independiente en las elecciones presidenciales de 2016, dijo a Reuters que organizó la llamada de Zoom con antiguos funcionarios preocupados por el control de Trump sobre los republicanos y el giro nacionalista del partido.

Otras tres personas confirmaron a Reuters la conferencia y las discusiones sobre un potencial partido escindido, pero pidieron no ser identificadas.

"Grandes sectores del Partido Republicano se están radicalizando y están amenazando la democracia estadounidense", dijo McMullin a Reuters. "El partido necesita volver a comprometerse con la verdad, la razón y los ideales fundacionales o claramente tiene que haber algo nuevo”.

Cuando se le preguntó por las discusiones para un tercer partido, Jason Miller, un portavoz de Trump, dijo: "Estos perdedores dejaron el Partido Republicano cuando votaron a Joe Biden".

Un representante del Comité Nacional Republicano se refirió a una reciente declaración de la presidenta Ronna McDaniel.

"Si seguimos atacándonos unos a otros y nos centramos en atacar a nuestros compañeros republicanos, si tenemos desacuerdos dentro de nuestro partido, entonces estamos perdiendo de vista el año 2022 (las elecciones)", dijo McDaniel en Fox News el mes pasado.

"La única forma en que vamos a ganar es si nos unimos", dijo.

Con información de AFP, EFE y Reuters

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