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La oposición de Israel se une para sacar a Benjamin Netanyahu del poder

El ultranacionalista Naftali Bennett ha recibido el apoyo de Yair Lapid, el jefe de la oposición centrista y que tiene el encargo de formar un gobierno para el país de Medio Oriente.
lun 31 mayo 2021 12:52 PM
A dos días de la fecha límite para la formación de un gobierno en Israel, el líder de la oposición, Yair Lapid, afirmó este lunes que todavía hay "muchos obstáculos" para el establecimiento de una coalición que pueda sacar del poder al primer ministro Benjamin Netanyahu.
Benjamin Netanyahu es primer ministro de Israel desde 2009 y también fue primer ministro de 1996 a 1999.

A dos días de la fecha límite para la formación de un gobierno en Israel, el líder de la oposición, Yair Lapid, afirmó este lunes que todavía hay "muchos obstáculos" para el establecimiento de una coalición que pueda sacar del poder al primer ministro Benjamin Netanyahu.

Los equipos del centrista Lapid y de la derecha radical de Naftali Bennett siguen negociando los términos de una alianza para instaurar lo que llaman un "gobierno de cambio" que ponga fin al mandato de Netanyahu, es el más largo en la historia de Israel.

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Los comentaristas políticos de Israel ya esperaban que lograr una alianza entre los centristas laicos y los ultranacionalista necesitaría una amarga lucha.

Lapid fue encargado por el presidente Reuven Rivlin a principios de mayo de buscar formar una coalición para sacar a Israel de dos años de crisis política, la más larga de la historia del país.

La suerte de Netanyahu, en el poder desde 2009 y quien también fue primer ministro de 1996 a 1999, se debe definir a más tardar el miércoles a las 11:59 pm locales (3:59 pm, hora de Ciudad de México), plazo dado por la ley a Lapid para anunciar si logró o no formar un gobierno.

Tras retomar conversaciones en una reunión que duró hasta la madrugada, los equipos negociadores de Lapid y Benet reanudaron esta mañana sus contactos para consensuar un pacto final.

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Según medios, estarían negociando una coalición con rotación en la jefatura de Gobierno: Benet ocuparía el cargo de primer ministro por los dos primeros años y Lapid le remplazaría los dos siguientes.

"Hay todavía muchos obstáculos, esta puede ser nuestra primera prueba (...) veremos si en los próximos días podemos encontrar compromisos inteligentes para nuestro importante objetivo", dijo prudente Lapid este lunes.

"En una semana, el estado de Israel puede entrar en una nueva era", agregó ante miembros de su partido y periodistas en el parlamento, en Jerusalén.

 

El líder centrista apeló de nuevo a formar "un Ejecutivo de unidad" entre "derecha, izquierda y centro" que "se haga cargo de todos los ciudadanos de Israel" y acabe con la era de "división" e "incitación" que, según él, Netanyahu generó en el país tras doce años seguidos en el cargo de primer ministro.

Se trató de la primera comparecencia pública de Lapid después de que Bennett, actor clave para decantar la balanza que encabeza la formación ultranacionalista religiosa Yamina, anunciara anoche su decisión de intentar crear una coalición gubernamental con el centrista, que encabeza una amplia amalgama de organizaciones con gran diversidad ideológica cuyo único elemento en común es su oposición a Netanyahu.

Beny Gantz, ministro de Defensa israelí y parte necesaria del "gobierno del cambio" que intenta conformar la oposición, mostró este lunes su apoyo a Bennett.

"Bennett está calificado para ser el próximo primer ministro de Israel", dijo hoy Gantz durante un encuentro con periodistas extranjeros en Jerusalén, en el que destacó la experiencia política del líder ultranacionalista, quien en los últimos ocho años ocupó múltiples carteras ministeriales, incluyendo Defensa y Economía.

"Haré todo lo que pueda para ayudarlo y para tratar de construir una sociedad con él respecto a las múltiples cuestiones en las que estamos de acuerdo, principalmente en lo referente a los desafíos internos de la sociedad israelí", agregó Gantz, cuyo partido de centro-derecha, Azul y Blanco, contribuiría 8 parlamentarios al nuevo Ejecutivo.

 

Sin embargo, Gantz también reconoció que tiene algunas diferencias con Benet —que lidera la formación Yamina con 7 escaños—, sobre todo respecto a cómo lidiar con el conflicto con los palestinos, sobre lo que el líder ultranacionalista tiene una línea más dura, mientras que Gantz es partidario de la solución de los dos Estados.

Consultado por la solidez de un gobierno opositor compuesto por partidos de un espectro político tan amplio -algunos de difícil encaje ideológico-, el titular de Defensa señaló que la "supervivencia" de tal Ejecutivo parte de "intereses combinados" de sus miembros, principalmente la voluntad de acabar con los 12 años consecutivos de mandato del actual primer ministro, Benjamín Netanyahu.

"Creo que deberíamos poder cooperar con todos en el Parlamento para excluir a los extremistas radicales de ambos lados", agregó, e instó a buscar puntos en común entre los ciudadanos israelíes en lugar de tirar cada uno para su lado.

Salvado el escollo de Bennett, quien hasta anoche no había sido tan tajante en su intención de integrar la coalición anti-Netanyahu, el líder de la oposición —que logró 17 escaños con Yesh Atid— se acerca a la mayoría mínima de 61 escaños en un Parlamento de 120, pero aún no alcanzó esta cifra.

Esto dependerá de si los siete diputados de Yamina apoyan un gobierno anti-Netanyahu —al menos uno de ellos se opone— y de si el bloque opositor recaba también el respaldo externo de la Lista Unida (6 diputados) o del islamista Raam (4), dos formaciones que representan a la población árabe de origen palestino de Israel.

 

Netanyahu aún tiene opciones

"No se hace nada hasta que se concrete, aunque ellos (Lapid y Bennett) estén en mejor posisión, Bibi (sobrenombre de Netanyahu) siempre está un paso adelante, aún no se ha ido", advirtió Jonathan Rynhold, profesor de ciencias políticas de la Universidad Bar Ilan cerca de Tel Aviv.

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Tras el anuncio del apoyo de Bennett a Lapid, Netanyahu advirtió que ese "gobierno será un peligro para la seguridad del Estado de Israel". "Se trata de la estafa del siglo", agregó.

Para el diario de derecha Maariv, los últimos acontecimientos marcaron una ruptura, y se ve a un Netanyahu más acorralado que nunca.

"Naftali Bennett apareció de repente como un primer ministro y Benjamin Netanyahu se convirtió en jefe de la oposición", subrayó el editorialista Ben Caspit.

El domingo por la noche, varias decenas de seguidores de Netanyahu se manifestaron frente a las residencias de dirigentes del partido Yamina, y les gritaron "izquierdistas y "traidores".

La seguridad de los principales dirigentes del partido, entre ellos Bennett, fue reforzada, según un responsable.

La respuesta de Lapid fue contenida: "Dentro de una semana, el Estado de Israel puede estar en una nueva era. De repente estará más tranquilo. Los ministros se pondrán a trabajar sin incitar, sin mentir, sin tratar de infundir miedo todo el tiempo", afirmó en un programa televisado.

Los israelíes estaban divididos sobre todo excepto ante la locura de descartar a Netanyahu aún.

"Ayer tuvo lugar un evento cuya importancia no se puede exagerar. Se creó una posibilidad real (...) de un gobierno alternativo en todo el sentido de la palabra", escribió Sima Kadmon en el periódico más vendido de Israel, Yedioth Ahronoth.

Sin embargo, agregó que "todavía no ha terminado. Se avecinan largos días en los que Netanyahu hará absolutamente todo lo posible para cambiar el impulso".

Mitad y mitad

De confirmarse el establecimiento de este "gobierno del cambio", tras dos años en el cargo Bennettt sería reemplazado por el centrista laico Yair Lapid, actual líder de la oposición y cuyo partido Yesh Atid fue el segundo más votado en las últimas elecciones del pasado marzo —las cuartas en dos años— con un total de 17 escaños frente a los 30 del Likud de Netanyahu.

También integrarían el nuevo gobierno que desbancaría a Netanyahu el ultraderechista Israel Nuestro Hogar, el derechista Nueva Esperanza, el centroizquierdista Partido Laborista y el izquierdista Meretz.

"La izquierda hace compromisos lejos de ser fáciles, cuando me concede a mí (...) el papel de primer ministro", declaró el domingo Bennett, cercano a los colonos israelíes.

Esta coalición requeriría sin embargo el apoyo de la formación islamista Raam, que ofrecería su respaldo externo y que no tendría puestos ministeriales a su cargo pero si posiciones importantes en comités vinculados al bienestar de los ciudadanos árabes de origen palestino de Israel.

Este bloque opositor tiene tiempo hasta la medianoche del miércoles para conformar una coalición, antes de que expire el plazo con del que cuenta Lapid para formar Gobierno, tras lo cual cualquier miembro del Parlamento podría intentar obtener la mayoría mínima de 61 apoyos para gobernar.

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Este escenario marcaría el fin de una era política, que comenzó hace 25 años con la elección de Netanyahu contra Shimon Peres, el artífice de los Acuerdos de Oslo sobre la autonomía palestina. Netanyahu volvió al poder en 2009 y no lo ha abandonado desde entonces.

Juzgado por "corrupción" en tres casos, es el primer jefe de gobierno israelí que se enfrenta a procesos penales durante su mandato. Y estas demandas podrían afectarlo si perdiera la inmunidad que tiene por ley en su su condición de primer ministro.

Si de aquí al miércoles el campo anti-Netanyahu no logra formar un gobierno, 61 diputados podrán pedir al presidente encargar a un nuevo parlamentario formar un gobierno.

Si esta opción también fracasa, los israelíes, ya llamados a votar cuatro veces en menos de dos años, deberán volver a las urnas.

Con información de AFP, EFE y Reuters

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