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México pierde 23 lugares en el ranking de la felicidad por el COVID-19

México ocupa el lugar 46 del Reporte Mundial de la Felicidad 2020, cuando entre los años 2017 y 2019 se ubicaba en el puesto 23, según un informe hecho con el apoyo de la ONU.
mié 28 julio 2021 02:28 PM
México fue un país menos feliz durante 2020, el año marcado por la pandemia de COVID-19, de acuerdo con el Reporte Mundial de la Felicidad, elabaorado por una agencia de Naciones Unidas.
Los autores encontraron evidencia de que la confianza y la benevolencia son fuertes apoyos para el bienestar y también para diseñar e implementar estrategias exitosas para controlar el COVID-19.

Nota del editor: Esta nota fue publicada originalmente el 19 de marzo de 2021 con una errata sobre la posición de México en el ranking 2020. Ocupa el puesto 46 y no el 36, como se escribió previamente.

El COVID-19 hizo que México fuera un país menos feliz durante el 2020, de acuerdo con el Reporte Mundial de la Felicidad , un informe elaborado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sustentable, una iniciativa de Naciones Unidas.

México ocupa la posición 46 del ranking 2020, publicado el 19 de marzo de 2021. Según el promedio de las calificaciones obtenidas entre 2017 y 2019 — la medida tomada en cuenta para elaborar el reporte anterior—, el país latinoamericano ocupaba el puesto número 23.

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El Reporte Mundial de la Felicidad se publica desde 2012 el 20 de marzo, el Día Internacional de la Felicidad según la ONU, de cada año.

Finlandia es, por cuarto año consecutivo, el país más feliz del mundo, según el reporte.

Finlandia es el "país más feliz del mundo" por cuarto año consecutivo

Europa ocupa nueve de los 10 primeros puestos. Islandia, Dinamarca, Suiza, Países Bajos, Suecia, Alemania, Noruega, Nueva Zelanda y Austria completan el top 10 de la clasificación mundial del bienestar, en un año donde la pandemia de COVID-19 golpeó a todo el mundo, aunque con efectos dispares.

Canadá se sitúa en el puesto 15, Reino Unido en el 18, Estados Unidos en el 14 y España en el 24.

En América Latina, el país mejor ubicado en 2020 fue Uruguay, en el puesto 30. Chile se sitúa en el 38, Brasil en el 41, Argentina en el 47 y Colombia en el 55. Venezuela, que está hasta el sitio 84, es el país latinoamericano menos feliz.

El último lugar del ranking es ocupado por Zimbabue. Tanzania, Jordania, India y Camboya son los otros países al fondo de la clasificación, si solo se toman en cuenta los datos de 2020.

¿Cómo se mide el bienestar?

Para elaborar el estudio, que evalúa el bienestar subjetivo desde 2012, los autores se basan en tres indicadores clave: evaluaciones de vida, emociones positivas y emociones negativas.

"Nuestro ranking de felicidad está basado en evaluaciones de vida, como la medida más estable de la calidad de vida de la gente", indican los autores del reporte.

La principal fuente de información son los sondeos de la empresa Gallup, que pide a los entrevistados que evalúen su vida actual como un todo usando la imagen de una escalera, del 0 al 10, siendo la puntuación más alta la mejor vida posible. Cada encuestado proporciona una respuesta numérica en esta escala, conocida como la escalera de Cantril.

Por lo general, se recopilan alrededor de 1,000 respuestas anualmente para cada país. Los promedios ponderados se utilizan para construir promedios nacionales representativos de la población para cada año en cada país.

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La clasificación de la felicidad se basa en un promedio de tres los para aumentar el tamaño de la muestra y obtener estimaciones más precisas.

"Este año, para centrarnos en los efectos de COVID-19, consideramos cómo las evaluaciones de la vida y las emociones en 2020 se comparan con sus promedios para 2017-2019”, explican los autores.

Estos datos se cruzan con las cifras del PIB per capita, datos sobre la libertad para hacer elecciones de vida, la percepción de corrupción, la expectativa de la una vida sana. También se toman en cuenta los vínculos entre el bienestar y la confianza, tanto en las instituciones, como en los otros individuos.

La confianza, el factor clave

Los autores encontraron evidencia de que la confianza y la benevolencia son fuertes apoyos para el bienestar y también para diseñar e implementar estrategias exitosas para controlar el COVID-19.

"Una característica central de nuestra evidencia es la medida en que la calidad del contexto social, y especialmente la medida en que las personas confían en sus gobiernos y tienen confianza en la benevolencia de los demás, respalda no solo su capacidad para mantener su felicidad antes y durante la pandemia, pero también reduce el número de muertos por COVID-19 al facilitar estrategias más efectivas para limitar la propagación de la pandemia mientras se mantiene y construye un sentido de propósito", señaló el informe.

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En el reporte se miden tres indicadores al respecto: la confianza en las instituciones, la desigualdad económica —porque en los países con mayor desigualdad económica la confianza social es generalmente menor— y la tasa esperada de rendimiento si una cartera es encontrada por un extraño o un amigo.

La confianza en las instituciones públicas respalda la elección y la aplicación exitosa de la estrategia preferida porque quienes viven en tales sociedades tienen más probabilidades de aceptar la necesidad de medidas políticas rápidas, aunque dolorosas, además de que es más probable que sigan los consejos de políticas públicas e, incluso, se acerquen para ayudar a otros en sus comunidades.

Así es el sistema con el que Finlandia ha contenido al coronavirus

Esta confianza se mide de una escala del 0 al 1. El promedio global de confianza en las instituciones es de 0.3. El promedio es más alto en el sureste asiático (0.56) y más bajo en Europa del Este (0.2).

Tener el nivel de confianza institucional como el de Brasil (0.11) en lugar del de Singapur (0.86) se equipararía con tasas de muerte por COVID-19 más altas en 36 por cada 100,000 habitantes. Esto es más de un tercio de la diferencia real en muertes, que fueron menos de 1 por cada 100,000 en Singapur y 92 en Brasil.

Sobre la desigualdad económica, los encargados del estudio encontraron que la desigualdad de ingresos es más productiva que la desigualdad de felicidad como un factor que limita la capacidad o disposición de la población para seguir las pautas para contener los contagios de COVID-19.

"Existe alguna evidencia temprana de vínculos empíricos entre la desigualdad de ingresos y las tasas de mortalidad de COVID-19, respaldada por evidencia anterior a COVID de vínculos entre la desigualdad de ingresos y la salud más allá de los que fluyen a través de la confianza social", señaló el informe.

Esta desigualdad de ingresos explica la diferencia de 20% entre las tasas de mortalidad por COVID-19 de Dinamarca —el segundo lugar del ranking— y México —que ocupa el sitio 35—.

Pasar de un país con un coeficiente de Gini de 0.27 (como Dinamarca o Suecia) a uno con coeficiente de Gini de 0.47 (como México o Estados Unidos) está asociado con tasas de muerte por COVID-19 más altas en 16 por 100,000 habitantes, señalaron los responsables de la publicación.

Los autores descubrieron que si alguien siente que su billetera perdida sería devuelta si la encuentra un oficial de la policía, un vecino o un extraño es más importante para la felicidad que los ingresos, el desempleo y los principales riesgos para la salud.

Esta variable, que no se usa como parte del modelo base, proporciona evidencia importante de cómo las fuertes conexiones comunitarias benevolentes y las instituciones públicas confiables son cruciales para tener estrategias contra el COVID-19 exitosas, de acuerdo con los especialistas que elaboraron el informe.

Las diferencias de confianza entre Finlandia y México podrían explicar una diferencia de 41 muertes por cada 100,000 en 2020, casi la mitad de la diferencia total entre los dos países. Las muertes por COVID-19 en 2020 fueron 10.1 por 100,000 habitantes en Finlandia en comparación con 97.6 por cada 100,000 habitantes en México.

Un año marcado por el COVID-19

La pandemia de COVID-19 marcó la vida de todos los países en el mundo, pero la respuesta de los distintos gobiernos, así como otros factores, lograron que algunos países pudieran enfrentar la pandemia de mejor o peor manera.

El peor efecto de pandemia ha sido las más de dos millones de muertes que provocó a lo largo de 2020. Esto representa un incremento de cerca del 4% en número anual de defunciones a nivel mundial y una seria pérdida para el bienestar social.

Además, el coronavirus también causó una mayor inseguridad económica, ansiedad, trastornos en todos los aspectos de la vida y, para muchas personas, estrés y desafíos para la salud física y mental.

Comparando el ranking de este año con otros anteriores a la pandemia, los autores del estudio comprueban que ha habido "una frecuencia de emociones negativas significativamente superior" en un tercio de países.

El mundo cumple un año de pandemia de coronavirus

Pero en 22 países, no se percibe un declive del bienestar ni tampoco de la percepción que la gente tiene de su propia vida, resume, sorprendido, John Helliwell, uno de los autores del estudio.

"Una explicación posible es que la gente ve el COVID-19 como una amenaza común y exterior que hace daño a todo el mundo y que ha generado un mayor sentimiento de solidaridad y empatía", dijo el experto.

Independientemente de las circunstancias iniciales, como la edad promedio de la población o el tipo de territorio, la estrategia más eficaz para controlar COVID-19 fue reducir la transmisión comunitaria a cero y mantenerla allí, de acuerdo con el informe.

¿Por qué Finlandia es el país más feliz?

Pese a los inviernos largos y a que sus habitantes tienen reputación de poco expresivos y muy solitarios, Finlandia tiene un nivel de vida alto, servicios públicos que funcionan muy bien, muchos bosques y lagos y registra índices muy positivos en materia de solidaridad y lucha contra la pobreza y desigualdad.

Finlandia logra una nota de 7.84 sobre 10.

Finlandia es asimismo uno de los países desarrollados con el mejor balance contra el COVID-19, pues el país ha llegado a altos niveles "en las medidas de confianza mutua que han contribuido a proteger vidas durante la pandemia", según el estudio.

El reporte también encontró que entre los factores que respaldan las estrategias exitosas para hacer frente a la pandemia también incluyen que el jefe de gobierno sea una mujer. En el caso de Finlandia, Sanna Marin encabeza una coalición de gobierno integrada solo por mujeres.

Otro país que es gobernado por una mujer y ha sorprendido por la efectividad de sus estrategias anti-COVID es Nueva Zelanda, que es el único país no europeo que ocupa un sitio entre los 10 países más felices del mundo.

Desde hace una década, los países nórdicos europeos ocupan de manera ininterrumpida los primeros lugares en esta clasificación: antes de Finlandia, Noruega fue líder de felicidad en 2017 y Dinamarca ocupó durante mucho tiempo ese primer lugar.

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