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Nayib Bukele, un verdugo para la libertad de prensa en El Salvador

El presidente salvadoreño ha usado varios métodos, como el acoso judicial y el espionaje, para callar las voces críticas a su gobierno.
jue 01 febrero 2024 08:49 AM
El presidente salvadoreño Nayib Bukele saluda después de pronunciar su discurso anual a la nación con motivo de su cuarto año en el cargo en la Asamblea Legislativa de San Salvador el 1 de junio de 2023.
Es frecuente que Bukele acuse a los medios y periodistas independientes de tener fuentes falsas, engañar a la población y cometer ilegalidades como la evasión de impuestos y el lavado de dinero.

El presidente del El Salvador, Nayib Bukele, ha tenido una relación tensa con la prensa desde el inicio de su gobierno, en 2019. Poco afecto a las voces crítica, el mandatario ha usado varias herramientas para callar a los medios críticos con su gobierno, que han ido desde el hostigamiento a través de redes sociales hasta el uso de software espía.

“Ejercer periodismo actualmente en El Salvador es muy complicado, pero es una actividad muy necesaria, ya que ante el panorama político en donde no hay una oposición clara ni contrapesos, son los medios de comunicación y la prensa con quienes terminan teniendo la tarea de fiscalizar al gobierno de Nayib Bukele”, dice Cintia Alva, investigadora del programa de Centroamérica y el Caribe de la organización Article 19.

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Durante los primeros años de su gobierno, Bukele se dedicó a eliminar los contrapesos que pudieran existir. Logró que la Asamblea Legislativa estuviera conformada en su mayoría por miembros de su partido Nuevas Ideas, además de que sustituyó a todos los jueces de la Corte Suprema del país.

Bukele no se distingue por la transparencia de su gobierno. La información sobre asuntos públicos es confidencial desde la pandemia. La administración Bukele tampoco permite el acceso a estadísticas detalladas sobre delitos como los homicidios, diciendo que esa información estará bajo reserva durante siete años.

El Salvador ocupa la posición 115 de 180 de la clasificación de libertad de prensa 2023 de la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), una caída de tres escaños con el año previo.

Estos han sido algunas de las tácticas que Bukele ha utilizado para hostigar a los comunicadores que no comparten su discurso.

Hostigamiento por redes sociales

A diferencia del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a Nayib Bukele no le gusta dar conferencias de prensa. Su principal canal de comunicación en su cuenta de X (antes conocida como Twitter), a través de la cual ha hecho anuncios de gobierno.

Pero en lo que sí coincide con López Obrador es en despreciar a los medios que toman posturas criticas con su gobierno.

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En el caso de Bukele, es frecuente que acuse a los medios y periodistas independientes de tener fuentes falsas, engañar a la población y cometer ilegalidades como la evasión de impuestos y el lavado de dinero.

“El presidente Nayib Bukele hostiga a los periodistas con la peligrosa táctica de presentar a los medios como enemigos del pueblo”, indica RSF.

Un reportaje de la agencia Reuters reveló, en noviembre de 2022, que existe una “granja de trolls” al servicio del presidente.

“Estos trabajadores estaban en lo que se ha convertido en una poderosa operación de comunicaciones que ha permitido a Bukele influir en lo que los salvadoreños leen, ven y escuchan sobre su gobierno como ningún líder anterior” de El Salvador, indica el reportaje de la agencia británica.

“También existen pruebas de acciones para amedrentar a la prensa, como visitas de agentes policiales a oficinas de medios independientes con un objetivo meramente intimidatorio”.

Criminalización de la prensa

Otra herramienta que ha usado el gobierno de Bukele es criminalizar la acción de la prensa. Lo ha hecho a través de la apertura de procesos judiciales contra algunos medios de comunicación y con la promoción de leyes que limitan el ejercicio de la libertad de expresión.

Desde marzo de 2022, con el apoyo de la Asamblea Legislativa y como parte de lo que llama “guerra contra las pandillas”, el gobierno mantiene el Régimen de Excepción, que limita garantías constitucionales, como la confidencialidad de la correspondencia privada.

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El 6 de abril de ese año, el legislativo —controlado por aliados del presidente Bukele— estableció pena de prisión de 10 a 15 años a quienes, por medio del uso de las tecnologías de la información y medios de comunicación, transmitan mensajes originados o presuntamente originados por grupos criminales que pudieran generar pánico a la población.

Con la iniciativa de Bukele, quien la comparó con la lucha alemana contra el nazismo, se declararon también ilegales los grafitis o "cualquier expresión visual" que "explícita o implícitamente transmitan mensajes" de las pandillas.

"Se ha comenzado a profundizar este discurso de que los periodistas estamos defendiendo pandillas, eso no es cierto, hay que dejarlo claro", dijo Serafín Valencia, relator para la libertad de expresión de la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES).

El caso del medio digital El Faro es emblemático de la situación de la prensa independiente en El Salvador. Bukele anunció en 2020 la apertura de una investigación por lavado de activos contra este sitio informativo.

Durante la conferencia de prensa de su anuncio, una de las pocas que ha celebrado, el presidente aprovechó para los medios digitales El Faro, Revista Factum y Gato Encerrado, y al diario La Prensa Gráfica, de mentir y “atacar” a su gobierno.

El Faro, un medio con foco en el periodismo de investigación, publicó en 2021 un reportaje en el que evidencia que el gobierno de Bukele había negociado con las pandillas, a pesar de que el presidente aseguró que nunca lo haría.

Debido a esta situación, este medio ha tenido que mudar su estructura legal y logística a Costa Rica, aunque sigue con el reporte en terreno desde El Salvador.

El gobierno de Bukele, como otros en la región, también ha sido señalado por usar el software espía Pegasus, de origen israelí, para espiar a periodistas.

De acuerdo con un reporte de la organización canadiense Citizen Lab, se han confirmado 35 casos de periodistas y miembros de la sociedad civil cuyos teléfonos se infectaron con éxito con el software espía Pegasus de NSO entre julio de 2020 y noviembre de 2021.

El Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional confirmó los hallazgos de forma independiente.

“Los objetivos incluyeron periodistas en El Faro, GatoEncerrado, La Prensa Gráfica, Revista Digital Disruptiva, Diario El Mundo, El Diario de Hoy y dos periodistas independientes. Los objetivos de la sociedad civil incluían a la Fundación DTJ, Cristosal y otra ONG”, indica Citizen Lab.

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