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El gobierno de Francia dimite, pero permanecerá en el interinato

El primer ministro francés, Gabriel Attal, y los miembros de su gabinete renuncian previo a la toma de posesión de la nueva Asamblea Nacional, de la que aún no emana un nuevo gobierno.
mar 16 julio 2024 02:07 PM
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, le da la mano al primer ministro de Francia, Gabriel Attal, durante el desfile militar del Día de la Bastilla en la Avenida Foch en París, Francia, el 14 de julio de 2024.
La dimisión de los miembros del gabinete, aun si permanecen en calidad de interinos, permitirá a Gabriel Attal y otros miembros del gobierno sentarse en el Parlamento y participar en la elección del presidente de la Asamblea.

A 10 días de la apertura de los Juegos Olímpicos de París, el presidente francés Emmanuel Macron aceptó este martes la dimisión de su gabinete, que seguirá no obstante en funciones mientras prosigue la batalla por definir la próxima mayoría de gobierno.

El ejecutivo manejará "los asuntos cotidianos hasta que se nombre a un nuevo gobierno", indicó la presidencia en un comunicado, después de que la coalición de Macron fracasara en obtener una mayoría en las elecciones legislativas anticipadas.

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Su papel incluirá garantizar que los Juegos Olímpicos, que comienzan el 26 de julio, se desarrollen sin problemas.

En un Consejo de Ministros celebrado unas horas antes, el mandatario había indicado al primer ministro, Gabriel Attal, que aceptaría su dimisión y la de su equipo.

También sugirió que esta situación podrá "durar algún tiempo", incluso "algunas semanas", probablemente hasta el final del megaevento deportivo, que tendrá lugar en la capital francesa del 26 de julio al 11 de agosto, añadieron.

"Manejar los asuntos actuales significa implementar medidas ya decididas y gestionar las emergencias que surjan. Ni más ni menos", dijo Mathieu Disant, profesor de derecho en la Universidad Panthéon-Sorbonne de París, a Reuters.

"Un gobierno saliente se ve privado de sus plenos poderes. Esto lo priva completamente —y con bastante lógica— de cualquier margen de acción política”, agregó.

Ha habido gobiernos provisionales en Francia anteriormente, pero ninguno ha permanecido más de unos pocos días. No hay un límite establecido sobre cuánto tiempo puede permanecer un gobierno en funciones. El Parlamento no puede obligarlo a dimitir.

Las estrictas normas sobre la separación de poderes no suelen permitir que los ministros en Francia sean legisladores simultáneamente.

Pero sus dimisiones, incluso si permanecen en calidad de interinos, permitirán a Attal y otros miembros del gobierno sentarse en el Parlamento y participar en la elección del presidente de la Asamblea cuando se reúna el jueves, dicen los expertos.

Quien se convierte en presidente de la asamblea, equivalente a un presidente que organiza la agenda de la cámara y dirige los debates, es crucial en un momento en el que todavía no está claro quién dirigirá el gobierno, ya que ningún partido o grupo tiene una mayoría absoluta.

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Un parlamento fragmentado

El gabinete se reunió nueve días después de la segunda vuelta de las legislativas, celebradas de manera anticipada tras el revés sufrido por Macron en los comicios europeos del 9 de junio, en los que la ultraderechista Agrupación Nacional (RN) fue el partido más votado en Francia.

Los comicios a dos vueltas dejaron un hemiciclo fragmentado, en el que ningún partido o coalición obtuvo la mayoría absoluta de 289 diputados.

El Nuevo Frente Popular (NFP), una alianza de izquierdas que incluye a socialistas, comunistas, ecologistas y la izquierda radical de La Francia Insumisa, quedó en primer lugar con 193 diputados, por delante de la alianza de centroderecha de Macron (164 escaños) y la extrema derecha (143).

La política francesa se encuentra en un momento de incertidumbre, ya que aún se desconoce qué fuerza logrará formar un gobierno.

La alianza de izquierda ha estado luchando amargamente desde las elecciones sobre a quién presentar como primer ministro, espera acordar un nombre para el jefe del Parlamento.

"Nunca antes la elección del presidente de la Asamblea tuvo tanta importancia política", afirmaron los analistas de Eurointelligence.

Para la izquierda, dijeron, el objetivo era demostrar que "tiene lo necesario para tener una mayoría en la asamblea. Para los centristas, es demostrar lo contrario”.

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El Nuevo Frente Popular (NFP), una alianza que incluye desde socialistas y verdes hasta el partido comunista y la extrema izquierda Francia Insumisa, se formó apresuradamente antes de las elecciones.

Pero sin que lograra obtener una mayoría absoluta, han resurgido años de tensiones entre los partidos sobre quién podría dirigir un posible gobierno de izquierda.

A dos días del inicio de la nueva legislatura, el campo del presidente Macron trata de aglutinar una mayoría alternativa a la izquierda.

De momento, las miradas se centran en el partido de derecha de Los Republicanos. Un acuerdo con sus cerca de 40 diputados permitiría al bloque macronista superar en escaños a la alianza de izquierda, sin alcanzar tampoco la mayoría absoluta.

"Para poner fin a este periodo lo antes posible, corresponde a las fuerzas republicanas trabajar juntas" para construir un frente unido, afirmó la presidencia en un comunicado.

En una carta a los franceses el miércoles pasado, Macron había pedido a las "fuerzas políticas que se identifican con las instituciones republicanas" construir una "mayoría sólida" en el parlamento.

El llamado del mandatario parecía orientado a excluir a la ultraderechista RN y a la principal formación del NFP, la Francia Insumisa (LFI), dirigida por Jean-Luc Mélenchon, que genera reticencias en otras fuerzas.

En la izquierda, las negociaciones siguen enredadas para acordar un candidato al puesto de primer ministro.

Las mayores fricciones se dan entre los socialistas y LFI, que anunció el lunes que abandonaba las conversaciones hasta que no se pactara un aspirante común para la presidencia de la Asamblea Nacional.

Poco después, los socialistas, comunistas y ecologistas propusieron a LFI que la especialista del clima Laurence Tubiana, considerada una de las artífices del Acuerdo de París de 2015, fuese candidata a primera ministra.

Pero el partido de izquierda radical descartó esta posibilidad, ya que considera a la académica, de 73 años, como cercana a Macron.

Durante el fin de semana los socialistas descartaron a su vez la sugerencia de LFI, ecologistas y comunistas de proponer a Huguette Bello, una exdiputada comunista de 73 años que ejerce como presidenta del Consejo Regional de la Isla de la Reunión, un territorio francés en el Océano Índico.

Las largas negociaciones en la izquierda le "dan la razón" a Macron, "que puede decirse 'francamente, si no se ponen de acuerdo con un primer ministro, ¿cómo van a gobernar el país?'", criticó una de las principales figuras de la izquierda radical, François Ruffin, en la radio RTL.

"Si no logramos encontrar una solución en las próximas horas, en los próximos días, sería un naufragio", dijo el líder del Partido Comunista, Fabien Roussel, a BFM TV, describiendo el estado de las conversaciones entre los partidos de izquierda como “deplorable".

Con información de AFP y Reuters

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