“A diferencia de Europa, estas transformaciones se producen en un contexto marcado por desigualdades estructurales significativas”, indica el documento.
De acuerdo con una encuesta del UNFPA muchas personas deciden no tener hijo o tener menos de los que quisieran por barreras económicas o sociales.
“Incluso en los países con las tasas de fertilidad más bajas, la mayoría de las personas quiere tener dos o más hijos. El problema es que no pueden”, dijo Natalia Kanem, directora ejecutiva del UNFPA en un encuentro con la prensa en junio de este año.
La encuesta, realizada entre 14,000 personas de 14 países, indica que 39% de las personas indica que las limitaciones financieras afectaron o afectarán su capacidad para tener la cantidad de hijos que desean.
Entre estas limitaciones se encuentra la falta de acceso a la vivienda digna, la precariedad laboral, el alto costo de la educación y del cuidado infantil.
La socióloga chilena Martina Yopo llama a este fenómeno “infertilidad estructural” y explica que se relaciona con “la falta de condiciones que ofrece la sociedad para que las mujeres puedan tener hijos y criarlos en condiciones de dignidad, seguridad y equidad”.
“Lo que siempre me dicen coloquialmente es: ‘En Chile es caro el kilo de guagua (bebé)’ y efectivamente, porque muchas de las personas que están pensando en la transición a la parentalidad, se hacen la pregunta de: ‘¿Voy a tener los recursos necesarios para poder darle una buena educación, poder acceder a salud en caso de que se enferme y poder vivir en un entorno seguro?’”, dijo Yopo en entrevista con la Radio de la Universidad de Chile.