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Viajes de lujo bajo presión: Oxfam alerta por la contaminación de aeronaves y yates privados

Un porcentaje menor de la población realiza viajes en transporte privado, además de que emiten altos indices de contaminantes, alerta la organización civil.
Los mexicanos más ricos contaminan mucho más que el resto por sus viajes en aviones y yates privados, alerta Oxfam
México es el segundo país con más aeronaves privadas en todo el mundo, con una flota registrada de 1,841 unidades. (Foto: AI Studio )

El uso de transporte aéreo y marítimo, y que usa el sector con mayor poder adquisitivo en México, contamina más que el resto de la población, por lo que es urgente que se impulsen reformas para financiar la transición energética y la movilidad sostenible sin afectar a las mayorías, alerta el nuevo informe de Oxfam México, “Que el lujo pague su boleto. Impuestos al transporte VIP”.

En el documento se detallan los porcentajes de las emisiones de carbono que emite la también llamada “aristocracia del carbono”, y que se trata de un sector minoritario que utiliza su alto poder adquisitivo para financiar un estilo de vida con un impacto ambiental desproporcionado.

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Flotilla privada en México

México es el segundo país con más aeronaves privadas en todo el mundo, con una flota registrada de 1,841 unidades. El primer lugar lo ocupa Brasil.

Un jet privado contamina entre cinco y 14 veces más por pasajero que un vuelo comercial, y 50 veces más que un tren.

Otro de los factores contaminantes es que las operaciones están centralizadas en casi la totalidad de sus vuelos que utilizan solo 13 aeropuertos del país, principalmente en Nuevo León, Sinaloa y Sonora.

Megayates de lujo: se han identificado 1,796 embarcaciones de gran tamaño en el país, con un valor mediano de 24.3 millones de pesos por unidad.

Un solo megayate con helipuerto y tripulación permanente emite cerca de 7,020 toneladas de CO2 al año, lo que equivale a 1,400 veces más que la huella de carbono per cápita mundial.

El 68% de sus operaciones portuarias se concentra en dos estados: Quintana Roo y Baja California.

Autos de gama alta: En las calles del país circulan casi medio millón de automóviles deportivos y camionetas SUV de lujo, cuyos precios promedian los 900,000 pesos y alcanzan hasta los 5 millones de pesos. A pesar de la riqueza que concentran, representan apenas el 0.34% del parque vehicular total, lo que demuestra que cualquier medida impositiva afectaría a un grupo sumamente reducido de la población.

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Actualmente, la Ley Federal de Derechos y la Ley de Aviación Civil no distinguen entre vuelos comerciales y privados para el cobro de autorizaciones. Las normas actuales exentan por completo a las aeronaves privadas del pago de derechos por permisos de vuelo.

En el ámbito marítimo, registrar una embarcación de lujo cuesta apenas poco más de 17,600 pesos, sin ningún criterio de progresividad elemental según el tamaño del barco.

“En puertos turísticos como Cozumel, se cobran apenas 20 pesos diarios por pie de eslora por el uso de la infraestructura portuaria. Esta tarifa es hasta 240 veces más barata que las cuotas cobradas en países como Italia o Estados Unidos”.

¿Qué proponen especialistas?

Para revertir esta injusticia climática y fiscal, especialistas proponen el diseño de escenarios tributarios basados en tres principios rectores que deben aplicarse de manera coordinada tanto a nivel federal como subnacional:

1. Tributación progresiva sobre la propiedad de bienes de alto valor: Partiendo del principio básico de que quienes tienen más riqueza deben contribuir más al financiamiento de los bienes públicos, gravando activos no esenciales donde se concentra la riqueza.

2. Precio justo por el uso de infraestructura pública: Si los aviones privados y los yates de lujo utilizan los aeropuertos, pistas y muelles que se construyen y mantienen con los recursos de toda la ciudadanía, deben contribuir de manera justa y proporcional en su mantenimiento.

3. Costo significativo a la mitigación de emisiones: Establecer un principio de responsabilidad ambiental donde quienes más contaminan paguen más para reparar los daños colectivos que provocan.

Los análisis económicos de estos escenarios demuestran que la implementación de estas medidas fiscales tiene un potencial recaudatorio que oscila entre los 30,497 y los 234,774 millones de pesos anuales.

Además, de que este tipo de acciones podrían incidir en la ciudadanía para que tengan una mayor disposición a contribuir al erario si se percibe que los más ricos también lo hacen de forma justa.

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Ricos contaminan más que los pobres

El reporte detalla que 1% de la población en México es responsable del 23% de las emisiones contaminantes de todo el país, en otras palabras, el 1% más rico del país contamina lo mismo que el 74% de la población más pobre en el país.

El 0.1% mexicano más rico, alrededor de 130,000 personas, contaminan seis veces más que las 13 millones de mexicanos y mexicanas más pobres, datos que revelan que las personas con mayor poder adquisitivo aceleran el deterioro ambiental global por las emisiones desmedidas generadas a través de sus patrones inversión, consumo y movilidad.

“Mientras las poblaciones más vulnerables y empobrecidas enfrentan con pocos recursos los efectos del deterioro ambiental, las olas de calor, las sequías, las inundaciones y otros fenómenos meteorológicos extremos”, detalla Oxfam.

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