El lunes, los precios del barril de WTI y el Brent del mar del Norte rozaron los 120 dólares en los mercados asiáticos, por primera vez desde que Rusia lanzó su ofensiva contra Ucrania en 2022, antes de bajar este martes a un rango de entre 86 y 90 dólares.
El precio del petróleo del Ural, índice de referencia para el crudo ruso, aumentó 60% para alcanzar 90 dólares el barril, una buena noticia para Rusia, importante exportador de petróleo y de gas.
Cada aumento de 11 dólares por barril por encima del nivel establecido por Rusia para su presupuesto -59 dólares- podría generar 28,000 millones de dólares suplementarios de aquí al fin del año, indicó el diario pro-Kremlin Izvestia.
El cierre de facto del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial, y que afecta el suministro desde los estados productores del Golfo, beneficia los suministros rusos.
Las importaciones indias de petróleo ruso son ahora de alrededor de 1,2 millones de barriles diarios, según Sumit Ritolia, de la empresa de análisis Kpler, mucho más que la previsión de 800.000 a 850.000 barriles antes del inicio de la guerra en Oriente Medio.
Rusia gastó sin embargo sumas colosales para financiar su esfuerzo de guerra en Ucrania, al mismo tiempo que resultaba afectada por la pérdida del mercado europeo.
Para compensar, sería necesario que los precios se mantengan a un nivel elevado durante un periodo prolongado.
"A menos que los precios del petróleo se mantengan elevados por un periodo considerable de tiempo y el rublo se debilite considerablemente, los problemas presupuestarios del Kremlin seguirán existiendo", dijo en un artículo Alexander Koliandre, investigador en el Centro de análisis de políticas europeas (CEPA).
Aunque Rusia experimenta un "aumento significativo" de la demanda de hidrocarburos desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, según el Kremlin, sigue encontrando problemas para vender sus productos en otros mercados más allá de Asia.