El miércoles, los 32 países miembros de esa organización, entre ellos Estados Unidos, decidieron liberar un récord de 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, con la esperanza de calmar las inquietudes de un mercado extremadamente volátil desde el lunes.
Aun así, los precios del crudo superaron momentáneamente el umbral de los 100 dólares.
Explosiones en el Golfo
Este jueves se escucharon explosiones en el centro de Dubái, y Baréin denunció durante la noche anterior un ataque iraní contra depósitos de hidrocarburos.
En Omán, los almacenes de combustible del puerto de Salalah también ardieron el día anterior tras el impacto de drones, según un video publicado por la AFP, mientras que Arabia Saudita informó de un nuevo ataque con aeronaves no tripuladas contra el yacimiento petrolífero de Shaybah, en el este del país.
Y un ataque contra dos petroleros frente a las costas de Irak, cuyo origen aún se desconoce, causó al menos un muerto y varios desaparecidos, dijo la autoridad portuaria.
Más de 3 millones de desplazados
Mientras tanto, unos 3.2 millones de iraníes han sido desplazados en su propio país desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, reveló el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur).
En Irán, la vida cotidiana de los habitantes sigue marcada por privaciones y la esperanza de un mañana mejor.
"Todavía podemos hacer compras. La única excepción fue el día en que atacaron los depósitos de petróleo. Con la lluvia negra, el ambiente parecía apocalíptico", dijo a la AFP desde Teherán una mujer de 39 años.
En Irán, los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de la república islámica, se declararon dispuestos a lanzar una larga campaña de bombardeos a intereses occidentales en la región, para obligar a Estados Unidos a retirarse.