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Israel convenció a Trump de ir a la guerra con Irán, ¿le funcionó la jugada?

Los objetivos del primer ministro Benjamin Netanyahu aún quedan lejos de ser cumplidos, mientras Estados Unidos negocia un acuerdo de paz con Teherán a través de sus representantes.
jue 16 abril 2026 05:55 AM
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, estrecha la mano del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, durante una conferencia de prensa en su club Mar-a-Lago el 29 de diciembre de 2025 en Palm Beach, Florida.
Netanyahu, la persona que ha estado por más tiempo en el poder en la historia de Israel, logró convencer con cierta facilidad a Donald Trump en una reunión en la Casa Blanca el 11 de febrero, de emprender una guerra contra Irán. (FOTO: Joe Raedle/Getty Images)

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha repetido desde hace más de 20 años en foros internacionales que Irán, su principal adversario en Medio Oriente, está a semanas de obtener un arma nuclear, algo que organismos internacionales han descartado de forma reiterada.. Sin embargo, este discurso encontró eco en el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Netanyahu, el líder que más tiempo ha estado en el poder en la historia de Israel, logró convencer a Donald Trump en una reunión en la Casa Blanca el 11 de febrero, de emprender una guerra contra Irán, a pesar de que la inteligencia estadounidense no consideraba que la república islámica fuera un peligro inminente para la seguridad nacional, de acuerdo con un reporte de New York Times.

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Más de 40 días después del inicio de la guerra, los objetivos de Israel con el conflicto aún están lejos de estar cumplidos. Además, otras amenazas que parecían neutralizadas, resurgieron, como Hezbolá en Líbano y los hutíes en Yemen.

Línea del tiempo en Irán

Una guerra costosa y poco exitosa

Las autoridades israelíes sostienen que la guerra contra Irán, que ha dejado ya miles de muertos y daños millonarios en infraestructura, persigue tres objetivos principales:

• Neutralizar la amenaza nuclear
• Destruir la infraestructura militar clave
• Debilitar la influencia regional del régimen de los ayatolás

David Barnea, director de la Mossad, la agencia de inteligencia israelí, aseguró el martes que uno de los objetivos de las operaciones es lograr un cambio de régimen en Irán, que está bajo el control de los ayatolás desde 1979.

Ningún objetivo parece estar del todo cumplido.

Estados Unidos e Israel alejaron la capacidad de Irán de fabricar una bomba atómica con sus recientes ataques a objetivos nucleares y balísticos, pero no lograron apoderarse de sus reservas de uranio altamente enriquecido, cruciales para cualquier negociación futura entre Washington y Teherán.

"En general, este conflicto golpeó sustancialmente el programa nuclear de Irán", dijo Spencer Faragasso del Institute for Science and International Security, un centro de estudios estadounidense que monitorea el programa nuclear iraní, a la AFP.

"Tomará una cantidad importante de tiempo, inversión y recursos reconstituir toda la capacidad perdida", afirmó.

Pero aclaró que "los avances del conflicto no son para nada permanentes”. Irán aún posee una cantidad importante de uranio enriquecido a 60%, cerca del nivel de 90% requerido para fabricar una bomba atómica, además de uranio enriquecido a 20%.

Sobre la capacidad de lanzamiento de misiles, el mismo Israel reconoce que Irán está logrando recuperarse en días y no en meses. Además, aunque en menor cantidad que en los primeros días, la república islámica aún cuenta con un arsenal de misiles suficientes para presionar a Israel y a los aliados de Estados Unidos en el Golfo.

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Los ataques primero de Hezbolá y después de los hutíes, parte del Eje de la resistencia financiado por Irán, demuestran que la influencia del régimen en Medio Oriente aún es fuerte y puede responder en los momentos de mayor peligro para su supervivencia.

Y, aunque Israel ha logrado eliminar a muchos miembros de la jerarquía iraní, incluido el líder supremo Ali Jamenei, el régimen iraní sigue en funcionamiento y nombró rápidamente a una nueva cabeza, Mojtaba Jamanei, el hijo del ayatolá fallecido.

“Israel ha demostrado una superioridad militar y capacidad de destrucción”, dice Talya Iscan, académica de la UNAM, especialista de política internacional a Expansión. “Apostar todo a la vía militar sin una salida política clara solo prolonga el conflicto. En ese sentido, más que victoria, lo que hay es un desgaste constante con altísimos costos humanos y reputacionales”.

La guerra en Irán le ha costado a Israel, hasta el 12 de abril, 11,500 millones de dólares, informó el Ministerio de Finanzas. El costo de este conflicto es similar a lo que destinaba en cada mes de ataques contra la Franja de Gaza, de acuerdo con un reporte de The Wall Street Journal.

Estados Unidos aún es el principal aliado de Israel

Estados Unidos e Israel tienen una alianza histórica. Desde hace varias décadas, el país de Medio Oriente es el mayor receptor de ayuda extranjera de Estados Unidos, solo superado en los últimos años por Ucrania.

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En el año fiscal 2024, el último con reportes completos, Israel recibió 6,814 millones de dólares en asistencia militar, proporcionada por el Departamento de Estado y el Pentágono, de acuerdo con el sitio ForeignAssistance.gov. Este periodo, que comprende de octubre de 2023 a septiembre de 2024, coincidió con el inicio de las operaciones de Israel contra la Franja de Gaza, como represalia a los ataques de Hamás contra la Franja de Gaza.

Sin embargo, la alianza ha quedado en entredicho en las últimas semanas. Trump anunció el 7 de abril que había alcanzado un acuerdo con Irán para cerrar las hostilidades por dos semanas. Las autoridades israelíes confirmaron el alto al fuego horas después, cuando aún las sirenas de las alertas antimisiles sonaban en varias de sus ciudades.

Israel no participa en las mesas de negociación en Islamabad, aunque Netanyahu dijo este miércoles que Estados Unidos le mantiene informado constantemente sobre sus contactos con Irán y que los dos países mantienen los mismos objetivos.

“La relación con Estados Unidos sigue siendo estructural, pero ya no es tan alineada como antes. El hecho de que Washington esté negociando con Irán evidencia que su prioridad es contener una escalada regional, incluso si eso implica ir en contra de la lógica más confrontativa de Israel. No es una ruptura, pero sí un distanciamiento estratégico cada vez más visible”, indicó Isçan.

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