La reanudación de los ataques y la falta de avance en las negociaciones provocaron una nueva subida de los precios del petróleo, convulsionados por la guerra y sus consecuencias en el estrecho de Ormuz, crucial para el comercio de hidrocarburos.
Washington y Teherán se señalaron mutuamente como responsables de las nuevas hostilidades del miércoles, que provocaron el cierre temporal del aeropuerto internacional de Kuwait.
El ataque con drones, lanzado a primera hora de la mañana, alcanzó un terminal de pasajeros y se saldó con la muerte de una persona de nacionalidad india y 63 heridos. Sede de bases estadounidenses, este pequeño país del Golfo recibió numerosos ataques iraníes en represalia a la ofensiva israelo-estadounidense del 28 de febrero, que desencadenó la guerra.
Kuwait afirmó haber sido blanco de 13 misiles balísticos y 17 drones iraníes el miércoles.
Estados Unidos indicó que Irán también lanzó misiles contra Baréin durante la noche. El ejército estadounidense respondió con "ataques de defensa" en la isla iraní de Qeshm, situada en el estrecho de Ormuz.
Los Guardianes de la Revolución iraníes afirmaron haber respondido a este ataque y al sufrido por un petrolero iraní, tomando como blanco un buque vinculado a Israel y a Estados Unidos, una base aérea en Kuwait y la sede de la Quinta Flota estadounidense estacionada en Baréin.
El negociador jefe de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió que "cualquier agresión recibirá una respuesta decisiva", según la agencia de noticias ISNA.
Por su parte, la diplomacia iraní acusó a Kuwait y Baréin de permitir que Washington utilice su territorio para "acciones agresivas contra Irán". Kuwait lo desminitió y anunció la expulsión de dos miembros de la embajada iraní.
"Sin interrupción"
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró a la cadena estadounidense CNBC el miércoles que Irán está jugando "con fuego". "Israel está listo y las fuerzas estadounidenses están listas" para reanudar las hostilidades si es necesario, advirtió.