El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) afirmó que lanzó cerca de 140 ataques contra Irán y más tarde, Trump afirmó por teléfono a la cadena CNN que su país golpeó "muy duro" a Irán.
En respuesta a los ataques, los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de la república islámica, anunciaron el cierre del estrecho de Ormuz e Irán lanzó una andanada de bombardeos contra países del Golfo aliados de Estados Unidos.
"El estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta nuevo aviso y hasta el fin de las intervenciones estadounidenses en esta región", informaron los Guardianes.
Medios iraníes informaron durante la jornada de explosiones en el sur del país, en Bandar Abás, Sirik y la isla de Qeshm, así como en la provincia de Juzestán, fronteriza con Irak. También reportaron la muerte de un soldado iraní en la ciudad sureña de Jask.
Más tarde, una andanada de proyectiles volvió a golpear la isla de Qeshm, una posición estratégica en el estrecho de Ormuz. Además, los medios iraníes reportaron que un empleado de telecomunicaciones murió en el sur de la provincia de Hormozgán, en el litoral norte del estrecho.
El control del estrecho de Ormuz se ha convertido en una baza clave para Irán, y Mohsen Rezai, asesor militar del líder supremo iraní, afirmó el domingo que "este paso estratégico es más importante que decenas de bombas atómicas", en referencia al programa nuclear.
Más tarde, el ejército estadounidense desmintió a los Guardianes de la Revolución y afirmó que el tráfico fluye por el estrecho de Ormuz y que "Irán no controla" este paso.
El jefe de la diplomacia pakistaní y mediador en el conflicto, Ishaq Dar, instó a las partes a la "desescalada" y a la moderación y el secretario general de la ONU, António Guterres, instó a que se "reanuden urgentemente las negociaciones" de paz.
Estados Unidos e Irán firmaron el 17 de junio un protocolo de acuerdo en el que se dieron 60 días de tregua para negociar el fin de la guerra, desatada el 28 de febrero por un ataque de Israel y Estados Unidos contra Irán.