Y este órgano, cuyas decisiones son vinculantes, puede en casos extremos declarar inválida toda una legislación o expresar reservas sobre parte de la misma.
Si el Consejo Constitucional da su visto bueno, Francia se unirá a la lista restringida de países que autorizan la muerte asistida, desde Bélgica a Países Bajos pasando por Suiza, Canadá y Uruguay.
Macron agradeció en X a los legisladores por un "debate constructivo y respetuoso".
"En 2022, me comprometí a abrir este camino junto a los franceses. Con seriedad, con humildad y respetando plenamente nuestra democracia, ese compromiso se cumplió", declaró el presidente de centroderecha.
En la Asamblea Nacional, la izquierda apoyó a la bancada del partido Renaissance de Macron, y la derecha y la extrema derecha votaron en contra, pero cada grupo dejó a sus miembros la libertad de actuar, en un tema sensible para la sociedad francesa.
En el caso de Francia, el derecho está reservado a los adultos que padezcan una enfermedad incurable, siempre que puedan expresar la necesidad de manera "libre e informada" y sufran físicamente.
Este dolor debe ser resistente al tratamiento o, en opinión del paciente, insoportable, en los casos en que haya optado por no seguir el procedimiento médico o interrumpirlo.
Un médico se encargará de verificar que el paciente cumple los requisitos, antes de que un comité evalúe los criterios.
En última instancia, el médico toma la decisión y el paciente puede retirar su consentimiento en cualquier momento.
El propio paciente se administrará la sustancia letal, salvo en el caso de quienes, por motivos físicos, no puedan hacerlo.
"Una ruptura grave en la historia"
Desde la tribuna, la diputada macronista Brigitte Liso celebró una ley que afirmó que marcará la "historia".
"Podré decirles a mis nietos: 'Yo estuve ahí'", dijo.
En el otro campo, el diputado del ultraderechista Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen, Christophe Bentz, intentó por última vez convencer a los legisladores.