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Las restricciones a las mujeres agravan el costo económico para Afganistán

UNICEF calcula pérdidas de 84 millones de dólares anuales por limitar la educación femenina y su participación laboral.
Una mujer afgana utiliza un teléfono inteligente para grabar vídeos durante las celebraciones que conmemoran el quinto aniversario del regreso al poder de los gobiernos talibanes, a lo largo de una calle en Kandahar el 15 de agosto de 2026.
An Afghan woman uses a smartphone to take videos during celebrations to mark the fifth anniversary of Taliban governments's return to power, along a street in Kandahar on August 15, 2026. The Taliban government celebrated five years of ruling Afghanistan on August 15, with flags galore and convoys of military vehicles, while critics decried tightening restrictions in all areas of daily life. (Photo by Sanaullah SEIAM / AFP) (FOTO: SANAULLAH SEIAM/AFP)

Las mujeres afganas están "solas" en "la guerra" llevada a cabo contra ellas por el gobierno talibán, y "abandonadas" por el resto del mundo, denuncia Zahra Joya, una periodista que abandonó Kabul cuando los islamistas retomaron el poder hace exactamente cinco años.

El 15 de agosto "es un día muy doloroso" para esta mujer de 34 años que vive en Londres.

"Perdí todo en mi país", dijo la reportera en una entrevista con la AFP cuando recuerda "el miedo" y el "caos" que reinaron durante la toma de Kabul por los talibanes el 15 de agosto de 2021.

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El gobierno talibán defiende una interpretación extremadamente rigorista de la ley islámica, y ha excluido a las mujeres de numerosos sectores de actividad, así como de la educación secundaria y universitaria.

“Se cumplen cinco años desde que los talibanes retomaron el control de Afganistán. Cinco años en los que millones de mujeres y niñas han visto cómo sus derechos y libertades están siendo restringidos de forma progresiva y sistemática”, indicó la organización de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional.

La Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra dos altos funcionarios talibanes, incluido el jefe supremo, Hibatullah Akhundzada, por "persecución" de las mujeres.

Un país sin educación para las mujeres

De acuerdo con espacio político y laboral se ha estrechado y las oportunidades, que alguna vez prometieron un cambio social significativo, se han evaporado. La libertad de movimiento, un símbolo de independencia y autonomía, también ha sido severamente restringida.

Afganistán es el único país del mundo donde la educación de las niñas está prohibida después de primaria. La ONU ha llegado a hablar de "apartheid de género”.

Poco después de que los talibanes asumieran el control en agosto de 2021, las niñas mayores de 12 años vieron pospuesto indefinidamente su derecho a ir a la escuela. Las mujeres, por su parte, tuvieron prohibido el acceso a la enseñanza superior.

Al principio, se impuso una estricta segregación por sexos, dividiendo a mujeres y hombres, pero a finales de 2022, un decreto emitido por el Ministerio de Educación afgano expulsó por completo a las mujeres de los espacios de aprendizaje.

Más de 2.6 millones de niñas en Afganistán han sido privadas de una educación secundaria durante los cinco años transcurridos desde que las autoridades de facto tomaron el poder, advirtió el viernes UNICEF.

Para Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF, cinco años pueden parecer poco tiempo en la historia de un país, pero representan un periodo decisivo en la vida de una niña.

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“Un aula ofrece mucho más que aprendizaje. Da a una persona joven una voz y la capacidad de alcanzar todo su potencial. Y ofrece protección contra el trabajo infantil, el matrimonio precoz, la violencia y los abusos”, afirmó Russell. “Cuando las escuelas cerraron, esa protección desapareció, precisamente cuando las niñas más la necesitaban”.

Las niñas que permanecen fuera de las aulas enfrentan un mayor riesgo de trabajo infantil, abusos, matrimonio precoz y violencia de género, indica UNICEF.

Expulsadas del mercado laboral

El escenario laboral para las mujeres en Afganistán ha sufrido una transformación radical. La prohibición de empleo fuera del hogar ha dañado gravemente la economía familiar.

Un análisis de UNICEF publicado en abril advierte que Afganistán podría perder hasta 20,000 maestras y 5,400 trabajadoras de la salud para 2030, reduciendo todavía más la disponibilidad de profesionales mujeres en dos sectores esenciales para la población.

El deterioro ya es visible. El número de maestras en la educación básica cayó más de un 9%, desde cerca de 73,000 en 2022 hasta aproximadamente 66,000 en 2024. La participación femenina en la administración pública también disminuyó, pasando del 21% al 17.7% entre 2023 y 2025.

Las restricciones educativas y laborales tienen además un costo económico. UNICEF estima que impedir que las niñas estudien y limitar la participación de las mujeres en el mercado laboral está provocando pérdidas de unos 84 millones de dólares al año en producción económica, una cantidad que se acumula cada año que permanecen vigentes las restricciones.

Invisibles en el espacio público

Las mujeres en Afganistán no pueden salir de sus hogares a menos que estén acompañadas por un mahram, un hombre de parentesco cercano como padre, hermano o marido. Esta regulación se extiende incluso al acto de desplazarse, ya sea en autobús o en taxi.

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“Estas restricciones limitan su autonomía, su movilidad y su acceso a servicios básicos, oportunidades laborales y espacios de socialización”, advierte AI.

El código de vestimenta de las mujeres ha sido sometido a una normativa extrema. Las mujeres deben estar cubiertas desde la cabeza hasta los pies.

Aquellas que se atreven a desafiar las reglas impuestas por los talibanes o que no están acompañadas por su mahram se enfrentan a castigos como azotes, palizas y abusos verbales. Incluso actos aparentemente inofensivos, como mostrar los tobillos, pueden ser castigados.

También tienen prohibido poner un pie en parques y gimnasios.

Para no ser vistas, las mujeres deben evitar asomarse a los balcones o ventanas de sus domicilios. Y para evitar que cualquier extraño pueda verlas, es obligatorio que las ventanas sean opacas.

Nadie puede fotografiar o filmar a mujeres ni publicar imágenes de ellas impresas en revistas y libros. Esta restricción disminuye la visibilidad y el reconocimiento de las mujeres en la sociedad, relegándolas a un papel secundario y negando su capacidad para influir y contribuir al desarrollo del país. La censura también alcanza a los libros escritos por mujeres.

Matrimonio forzado

El número de matrimonios precoces y forzados en el país ha aumentado enormemente debido a la grave crisis económica y humanitaria y a la falta de perspectivas educativas y profesionales para las mujeres y las niñas. La situación puede empeorar.

En mayo de 2026, los talibanes aprobaron el Decreto no. 18, que permite el matrimonio infantil. El documento tipifica las circunstancias en que las mujeres y las niñas pueden solicitar la disolución de su matrimonio. Incluye disposiciones que mantienen el matrimonio concertado durante la infancia y restringen la capacidad de mujeres y niñas para impugnar una unión de esa clase o renunciar a ella.

“Este código agrava aún más la ya lamentable situación de los derechos de las mujeres y las niñas en Afganistán. Las despoja de toda autonomía en la práctica al eliminar toda noción de consentimiento, conceder a los varones de la familia el control de los acuerdos conyugales y ofrecer vías mínimas para impugnar las uniones forzadas. Sus disposiciones en conjunto institucionalizan y normalizan el matrimonio infantil”, ha manifestado Isabelle Lassee, directora regional adjunta de Amnistía Internacional para Asia Meridional.

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