El gobierno talibán defiende una interpretación extremadamente rigorista de la ley islámica, y ha excluido a las mujeres de numerosos sectores de actividad, así como de la educación secundaria y universitaria.
“Se cumplen cinco años desde que los talibanes retomaron el control de Afganistán. Cinco años en los que millones de mujeres y niñas han visto cómo sus derechos y libertades están siendo restringidos de forma progresiva y sistemática”, indicó la organización de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional.
La Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra dos altos funcionarios talibanes, incluido el jefe supremo, Hibatullah Akhundzada, por "persecución" de las mujeres.
Un país sin educación para las mujeres
De acuerdo con espacio político y laboral se ha estrechado y las oportunidades, que alguna vez prometieron un cambio social significativo, se han evaporado. La libertad de movimiento, un símbolo de independencia y autonomía, también ha sido severamente restringida.
Afganistán es el único país del mundo donde la educación de las niñas está prohibida después de primaria. La ONU ha llegado a hablar de "apartheid de género”.
Poco después de que los talibanes asumieran el control en agosto de 2021, las niñas mayores de 12 años vieron pospuesto indefinidamente su derecho a ir a la escuela. Las mujeres, por su parte, tuvieron prohibido el acceso a la enseñanza superior.
Al principio, se impuso una estricta segregación por sexos, dividiendo a mujeres y hombres, pero a finales de 2022, un decreto emitido por el Ministerio de Educación afgano expulsó por completo a las mujeres de los espacios de aprendizaje.
Más de 2.6 millones de niñas en Afganistán han sido privadas de una educación secundaria durante los cinco años transcurridos desde que las autoridades de facto tomaron el poder, advirtió el viernes UNICEF.
Para Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF, cinco años pueden parecer poco tiempo en la historia de un país, pero representan un periodo decisivo en la vida de una niña.