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OPINIÓN: Qué debería hacer el Congreso estadounidense respecto a los 'dreamers'

Los legisladores deberían tener presentes los beneficios económicos que los 'dreamers' arrojan a sus comunidades al momento de determinar el destino de estos jóvenes, opina Jeremy Robbins.
Apoyo a inmigrantes
Apoyo a inmigrantes En muchas ciudades y en muchos estados de EU, se reconoce indudablemente la importancia de los inmigrantes. (Foto: Drew Angerer/AFP)

Nota del editor: Jeremy Robbins es director ejecutivo de New American Economy, una coalición bipartidista que apoya la reforma inmigratoria. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autor.

(CNN) — Uno de los resultados del sorprendente acuerdo presupuestario de Donald Trump con los demócratas es el posible enfrentamiento por el destino del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) y los cientos de miles de jóvenes beneficiarios. Todas las miradas estarán atentas al Congreso estadounidense, en donde —hay que reconocerlo— no se ha logrado un acuerdo inmigratorio de importancia desde hace décadas.

Esta es una razón para ser optimistas, particularmente porque se ha dicho que Trump y los líderes demócratas hablaron en la Casa Blanca, el miércoles 13 de septiembre, de la posibilidad de llegar a otro acuerdo para proteger a los jóvenes inmigrantes . Cuando se trata de inmigración, los analistas suelen enfrentar a los estados demócratas con los estados republicanos, a las costas con el resto del país. Pero al final, todos queremos lo mismo para nuestra comunidad.

En muchas ciudades y en muchos estados, se reconoce indudablemente la importancia de los inmigrantes. Es sentido común, dólares y centavos. Fuera de Washington, los estados y los municipios reconocen la obligación (y el valor) de proteger a los estadounidenses que, sin tener culpa, se encuentran una vez más en el limbo jurídico luego de que el gobierno de Trump decidiera poner fin al DACA.

OPINIÓN: Trump les está haciendo a los 'dreamers' lo mismo que le hicieron a él

Los 800,000 beneficiarios del DACA llegaron a Estados Unidos ilegalmente cuando eran niños, acompañando a sus padres. Sin embargo, el DACA no es un regalo: para tener derecho a sus beneficios , los solicitantes tienen que pasar revisiones de antecedentes y demostrar que van a la escuela, que ya se graduaron o que sirvieron honorablemente en las fuerzas armadas. Si cumplen los requisitos, los dreamers pueden quedarse en el país al que llaman hogar.

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Cuando les dan esa oportunidad básica, los beneficiarios del DACA cumplen cabalmente con su parte del trato. En un nuevo análisis de New American Economy se demuestra que "la población que tiene derecho al DACA obtiene ingresos por casi 19,900 millones de dólares" al año. Muchos ponen su propio negocio. Producen, pagan miles de millones de dólares en impuestos, y buscan avanzar y hacer avanzar a su comunidad.

Lee: Eliminar el DACA, una decisión que costará 460,000 mdd a EU

A diferencia del gobierno de Trump y del Congreso que lleva mucho tiempo estancado, los políticos estatales y municipales reconocen desde hace mucho el valor que los jóvenes dreamers tienen para su economía.

Dieciséis estados (entre ellos los conservadores estados de Texas, Utah y Kansas) ya aprobaron versiones estatales de la Ley de fomento para el progreso, alivio y educación para menores extranjeros (DREAM Act) con el fin de que los jóvenes indocumentados puedan pagar una matrícula estatal para asistir a la universidad en sus estados de origen. Esas leyes han rendido frutos en forma de niveles educativos y salarios más altos para los jóvenes inmigrantes. Hoy, cuando las reacciones antiinmigrantes se desatan en las legislaturas estatales, las coaliciones de líderes empresariales apoyan a los administradores de las universidades y a los activistas en la protección de estas políticas.

Lee: Las universidades se movilizan ante cancelación de DACA

También los líderes locales lo saben: en ciudad tras ciudad, los inmigrantes fomentan y reactivan el crecimiento económico. De hecho, según la Americas Society/Council of the Americas, "entre el 2000 y el 2013, los inmigrantes fueron responsables de todo el crecimiento neto en negocios independientes a nivel nacional". Eso explica por qué, el año pasado, 20 ciudades, casi todas de estados republicanos, entraron en el primer Gateways for Growth Challenge , esfuerzo conjunto de New American Economy y Welcoming America. Las ciudades participantes, como Anchorage, Houston, Phoenix y Salt Lake City, usan subvenciones para desarrollar estrategias de desarrollo económico para inmigrantes. Esta semana, más de 25 ciudades se sumarán cuando anunciemos a los receptores de la siguiente ronda de subvenciones de Gateways for Growth.

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Claro que el poder de reparar el desacertado esfuerzo de la Casa Blanca en contra del DACA no está en manos de los estados ni de los municipios. Está en manos del Congreso y es probable que se decida antes de que termine este año. Afortunadamente, en ambas cámaras ha habido apoyo de ambos partidos a varias soluciones posibles, tales como una vía a la ciudadanía total, una vía a un estatus jurídico o una renovación temporal de las protecciones contempladas en el DACA. Los esfuerzos republicanos o bipartidistas para proteger a los beneficiarios del DACA a través de la DREAM Act , de la Ley de reconocimiento de los niños de Estados Unidos ( RAC Act ), o de la Ley para eliminar las limitaciones a las personas que sueñan y que hacen crecer nuestra economía ( BRIDGE Act ) consiguen patrocinios rápidamente.

Los escépticos manifiestan inquietudes razonables respecto al sistema de inmigración deficiente de Estados Unidos. Quieren que se aplique la ley, que nuestras fronteras estén seguras y que se apliquen las mismas reglas a cada uno de los inmigrantes… y con toda razón. Pero podemos defender el Estado de derecho y controlar nuestras fronteras al tiempo que mostramos compasión a los jóvenes estadounidenses que llegaron hace años sin que les pidieran su parecer. Los recuerdos de muchos de ellos son de haber crecido y vivido en Estados Unidos. Este es el único lugar al que estos jóvenes talentosos y productivos reconocen como hogar. Si los mandan a otro país, tal vez no hablen el idioma ni conozcan a nadie.

Si el Congreso premia el esfuerzo y a la gente patriota que busca el sueño americano, atenderá las lecciones que tanto los estados demócratas como los republicanos han aprendido y llegarán a un consenso en diciembre para empezar a proteger a los dreamers. Aceptar a los inmigrantes ambiciosos nos beneficia a todos. Este es el momento de dejar atrás las diferencias partidistas y hacer por fin lo correcto, tanto para los dreamers como para Estados Unidos.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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