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OPINIÓN: El 'brexit' va a suceder, haya acuerdo o no

Los partidarios duros en el partido de Theresa May están tan furiosos con ella porque creen que se "vendió" a Bruselas, comenta Luke McGee.

Nota del editor: Luke McGee es productor senior de CNN y CNN International para el área de Análisis y Opinión. Escribe sobre el brexit y la política europea. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

LONDRES (CNN) — Como están las cosas, el brexit sucederá en 57 días.

No es que haya dudas, dado que esta semana, el gobierno británico anunció que quiere romper el arduamente negociado acuerdo de salida de la Unión Europea como si tuvieran todo el tiempo del mundo. Son demasiados los miembros de la clase política británica que están decididos fingir que no pasa nada.

A finales de enero, los legisladores de la Cámara de los Comunes votaron una serie de modificaciones al llamado "plan B" de Theresa May tras echar por tierra su "plan A", un par de semanas antes. La idea de la votación era mostrarle a la primera ministra de Reino Unido qué cosas podrían aceptar en la cámara.

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A ello siguieron las negociaciones entre May y la dirigencia del opositor Partido Laborista para ver si podían llegar a un acuerdo que se tradujera en un apoyo más sólido en el Parlamento.

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Se cree que, armada con esta nueva claridad, May podría regresar a Bruselas con el "mandato" de modificar el acuerdo de forma tal que se apruebe en la Cámara de los Comunes.

El problema es que el consenso en Bruselas es que Reino Unido se está quedando sin fichas y cada vez es mayor la impresión de que es un socio poco confiable.

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Por lo tanto, la Unión Europea (el único órgano con el poder de hacer cambios al acuerdo de May) no está muy dispuesto, con justa razón, a reabrir las negociaciones porque teme que no llevará a nada. Esto significa que el 29 de marzo sigue siendo el día en el que Reino Unido abandonará la Unión Europea, el tiempo sigue corriendo y, acuerdo o no, Reino Unido se está dirigiendo a la salida más rápido de lo que todos creen.

Pero seguramente la falta de acuerdo respecto al brexit es tan perjudicial para algunos Estados miembros de la Unión Europea como para Reino Unido, ¿cierto? Entonces ¿por qué no aceptan negociar? Aquí volvemos al tema del socio poco confiable.

Pese a las modificaciones que se votaron el martes 29 de enero, el gobierno británico no ha logrado aclarar qué clase de acuerdo le parecería aceptable a la mayoría de los legisladores.

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La Unión Europea no quiere reabrir las pláticas porque cree que sería una pérdida de tiempo y que podría estar preparándose para lidiar con las consecuencias de que no haya acuerdo. Tampoco quiere conceder una prórroga sin una buena razón (como el compromiso de encontrar una alternativa que obtenga el apoyo de la mayoría de los legisladores británicos). ¿Por qué retrasar su estrepitosa salida? Como dijo una fuente diplomática: "Estamos hartos de esto, nadie quiere seis meses más de esto".

Pese a todo lo que se dice en la prensa británica sobre que ahora "le toca a la Unión Europea", el foco ciertamente debe estar en asegurar un apoyo demostrable al acuerdo de May, o al menos a una versión de él.

A estas alturas, cualquier alternativa tendría que ser un modelo prestablecido, algo parecido al que disfrutan otros Estados de la Unión Europea. (Noruega, por ejemplo, no pertenece a la Unión Europea, pero es miembro de su mercado común y de la zona europea de libre comercio. No obstante, no es miembro de la unión aduanera europea, así que el "modelo Noruega" no serviría para resolver el notorio problema de la frontera con Irlanda).

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A últimas fechas, el Partido Laborista le ha estado diciendo a May que para poder respaldar el acuerdo, el gobierno tendría que comprometerse a establecer una unión aduanera permanente con la Unión Europea. Eso resolvería el problema de la frontera con Irlanda, pero hay un inconveniente: también quedaría prohibido que Reino Unido negocie sus propios tratados comerciales con otros países, incluido Estados Unidos.

Para los conservadores partidarios del brexit, este es un gran problema. La capacidad de comerciar por su cuenta con otros países es uno de los principales argumentos para abandonar la unión. Dicen que la mayoría del crecimiento global está ocurriendo fuera de la Unión Europea. Afirman que Reino Unido tiene que estar vendiendo en esos mercados, no en la anacrónica Unión Europea, no apta para el mundo por tantas reglas, reglamentos y burocracia.

Hasta ahora, May había estado centrada en lograr que estos conservadores radicales la apoyaran ofreciéndoles garantías de que su "salvaguarda" no los ata a la Unión Europea indefinidamente en caso de que se encuentre una solución alterna para mantener abierta la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda.

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Sin embargo, queda cada vez más claro que los partidarios duros del brexit en el partido de May están tan furiosos con ella porque creen que se "vendió" a Bruselas, que nunca aceptarán nada que les presente. Al igual que la Unión Europea, ya no confían en ella (es curioso cómo los enemigos siempre encuentran algo en común).

Entonces ¿podría May recurrir a los laboristas para que su acuerdo se apruebe? Es políticamente arriesgado, pero parece posible. Finalmente sostuvo negociaciones con el líder de la oposición, Jeremy Corbyn, y se habla de que el gobierno destinará recursos a los distritos de legisladores laboristas en las zonas en las que se vota el brexit. Corbyn ha sido coherente porque dice que el brexit sucedería aunque él fuera primer ministro y, hasta ahora, se na negado a respaldar formalmente un segundo referéndum.

¿Qué significa todo esto? En pocas palabras, que da la impresión de que todo depende del acuerdo de May —o al menos de un acuerdo que el gobierno haya negociado— o de que no haya acuerdo. Esta semana aprendimos que en la Cámara de los Comunes, el apoyo a la permanencia en la Unión Europea es más débil de lo que creíamos. Los legisladores rechazaron una modificación para solicitar la prórroga al brexit en caso de que no se llegue pronto a un acuerdo.

Esto no le augura nada bueno a ninguna otra medida obstruccionista del brexit que se apruebe en la cámara baja. Eso, por otro lado, significa que el brexit sucederá, haya acuerdo o no. Reino Unido está tambaleándose hacia el borde del precipicio. Es sorprendente que sean tan pocos los representantes electos por los ciudadanos que se dan cuenta de esto.

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