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Crecimiento económico: Ilusiones o posibilidades

Una de las vías para impulsar el crecimiento de la economía es enfocar las acciones del gobierno a apoyar la competitividad de las empresas, dice Juan Alberto González Piñón.
lun 02 diciembre 2019 11:22 AM
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Fomentar el crecimiento económico también requiere que el Gobierno promueva activamente la vinculación entre las universidades y el sector productivo.

(Expansión) - De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en América Latina se registraron 184 millones de personas en condición de pobreza, lo que equivale al 30% de la población; de los cuales, 62 millones se encuentran en pobreza extrema, según cifras del informe Panorama Social de América Latina 2018.

Ante este panorama, cobra mayor relevancia considerar al empleo como indicador relevante para medir el bienestar y la madurez de una sociedad, siendo el activo por excelencia para combatir las situaciones de pobreza y exclusión.

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Ya lo señalaba Adam Smith, “la generación de la riqueza social está determinada por la dinámica de la productividad y por el aumento del empleo”.

Al tercer trimestre según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México la tasa de desocupación representó el 3.6% de la Población Económicamente Activa (2.1 millones de personas), lo que significó el mayor nivel para este indicador desde diciembre de 2016.

Ante este panorama no es viable esperar que el gasto del gobierno por sí mismo sea capaz de detonar el crecimiento económico. Su estructura es tal que utiliza para su operación más del 80% del total para cubrir gasto corriente, servicio de la deuda, participaciones y trasferencias, entre otros, lo que limita su papel como detonante del mercado interno.

Es por ello que una de las vías para impulsar el crecimiento de la economía es enfocar las acciones del gobierno a apoyar la competitividad de las empresas, entendiendo que el país solo logrará un crecimiento con inclusión si tanto las empresas como los emprendedores logran construir y consolidar ventajas competitivas a partir de la incorporación de nuevas tecnologías y de la habilitación de capacidades para innovar

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Si las empresas no invierten conjuntamente con el sector público, o bien priorizan obtener beneficios económicos en el corto plazo, antes que pensar en la instrumentación de procesos que las lleven a la incorporación de conocimientos científicos y tecnológicos en sus procesos industriales, pueden existir conflictos con los procesos de aprendizaje, así como en el desarrollo de capacidades científicas y tecnológicas dentro del sistema económico.

Por otro lado, no debemos olvidar la importancia que tiene en el crecimiento de una economía el fomento del federalismo; asegurar que las entidades federativas, así como los municipios, retomen su rol activo como promotores de la política para el desarrollo y la competitividad de las empresas, para desarrollar los sectores productivos y su vocación regional.

Fomentar el crecimiento económico también requiere que el Gobierno promueva activamente la vinculación entre las universidades y el sector productivo, con miras a atender los requerimientos del desarrollo económico y social, donde se aliente la actividad emprendedora y la trasferencia de los resultados de la investigación científica hacia la sociedad.

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Uno de los retos más relevantes para el crecimiento económico del país es el desafiar la consistente dependencia tecnológica que se tiene del exterior; no solo se requiere fomentar la creación de mayor conocimiento, se necesita de un impulso del Estado para iniciar un proceso de industrialización, basado en una política de cambio tecnológico y de profundizar la relación universidad-empresa, en donde el desarrollo insumos de contenido local disminuya la dependencia tecnológica e incremente los niveles de competitividad.

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Para generar un proceso secuencial y ordenado en la incorporación del desarrollo tecnológico y la innovación en las empresas, el CONACYT debiese ser un actor fundamental en apoyar la adopción y aprovechamiento de tecnologías a partir del diseño y operación de instrumentos orientados al desarrollo y ejecución de proyectos de modernización tecnológica.

Así mismo se debe impulsar el fomento a la inversión del sector privado en materia de investigación y desarrollo tecnológico; en el país, al analizar la inversión en I+D por sector de financiamiento, es claro que las empresas deberían incrementar su participación; en 2017 con datos del CONACYT, el país presentó 79% de inversión proveniente del sector público y 21% proveniente del sector privado; en contraste, en el orden internacional, si comparamos este indicador en el mismo periodo podremos ver casos como Brasil que presentan un 57.7% de inversión pública y un 40.34% de inversión privada, Corea del Sur tiene un 23.7% de inversión pública y un 74.5% de inversión privada, Alemania presenta un 28.85 de inversión pública y un 65.84 de inversión privada, finalmente en Japón las empresas financian el 81% de los gastos en I+D, mientras que el gobierno a través de los centros de investigación y las universidades aporta escasamente el 19% del total.

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El fomento de una nueva visión en la economía requiere de una serie de condiciones objetivas que respondan tanto a una lógica instrumental como a una lógica de fines. La búsqueda del bien común implica el cuidado y goce de ciertos bienes que sólo pueden ser alcanzados mediante esquemas colaborativos, en ello cada persona debe trabajar a favor de ese bien común, y tratar de definir su propio proyecto personal considerando dicho propósito.

El crecimiento de nuestro país no solo debe medirse en términos económicos, también es deseable medirlo en términos de bienestar social, en donde el crecimiento económico garantice que todos los miembros de la sociedad tengan la oportunidad de participar de manera plena en la vida social y económica del país, por ello es prioritario considerar el fomento al empleo y el progreso tecnológico de la industria nacional.

Nota del editor: Juan Alberto González Piñón es director de Spark UP y académico de la Facultad de Empresariales de la Universidad Panamericana. Las opiniones expresadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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