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Economía y sociedad a partir de la pandemia

Un país que piensa que puede cubrir en la totalidad la demanda en la parte social y al mismo tiempo en desarrollo económico puede caer en abusos de visión, opina Ramses Pech.
mié 05 agosto 2020 06:51 AM

(Expansión) – En el mundo tenemos una nueva realidad que estará fundamentada bajo la condicionante al número de personas afectadas de la población económicamente activa dentro de una nación y el objetivo será tener una menor población con secuelas.

La calidad de vida del ciudadano podría afectar el rendimiento en sus labores dentro de la economía y la sociedad al limitar sus espacios de movilidad y tener la percepción de estar en riesgo en el entorno, ya que hasta el momento desconocemos y existe la incertidumbre sobre qué tanto afecta al cuerpo humano esta enfermedad.

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Ante esta situación existen tres rubros importantes que deben ser cubiertos por parte de una nación: salud, educación e infraestructura-energía.

Los anteriores ejes dependerán en prioridad de cada nación de acuerdo con el sentido común en preponderancia y dependerá de la cantidad de dinero disponible del presupuesto anual en cada rubro para ser cubierto.

Un país que piensa que puede cubrir en la totalidad la demanda en la parte social y al mismo tiempo en desarrollo económico puede caer en abusos de visión, la cual nunca llegarán a consumar o realizar todo lo propuesto y dejan en claro por motivos ideológicos que no hay una misión del país en forma homogénea.

Hoy la salud requiere una mayor inversión ante la incertidumbre de la evolución del virus y existe la posibilidad de una nueva cepa o mutación; todo dependerá de la cantidad de recursos públicos que puedan cubrir un número de población vulnerable y que no tiene acceso a poder ser atendido. El ser humano tendrá que incrementar su gasto personal para cubrir lo que el país no puede proporcionar, lo que reduce su capacidad de ahorro, acceso a educación o simplemente la disminución de su flujo de liquidez para destinar una mayor cantidad de recursos al cuidado de la salud; así confirma que el mercado de salud será el que tenga un mayor peso a nivel mundial.

La educación será una segunda apuesta que dependerá del dinero disponible para poder tener acceso a un nivel mayor de conocimiento. Si aumenta el número de pobres y disminuye el poder adquisitivo, la educación pública será la que deberá proporcionar el conocimiento necesario para que una nación pueda tener un crecimiento con población económicamente activa con un alto perfil calificado.

Los países que tienen una visión sobre mayor gasto en cobertura social -dependerán del monto asignado y la facilidad de tener estos recursos para poder cubrir-, orillan a la población a depender de un conocimiento mínimo. Si la educación pública no incrementa el nivel de sabiduría en el entendimiento y adaptación a la nueva realidad, entonces no habrá soberanía.

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Sobre infraestructura y energía, anteriormente separadas y que ahora han surgido en 2020 como un híbrido económico, sin una de la otra, un país no puede desarrollar una economía activa-circulante y volverse atractivo para poder accesar a inversiones privadas de forma armonizada con la pública; con visión de estado y una misión de nación de largo plazo.

El recurso financiero ideal balanceado para esto dependerá de cada nación y del riesgo y el control que quieran tomar dentro de los mercados de ambos ejes. Entre más inversión pública esté incluida menor cantidad de recursos habrá en salud y educación.

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Los tres nuevos rubros determinarán el crecimiento económico de un país con función en el tiempo para proyectos planeados, diseñados, construidos y puestos en marcha. En la actualidad, el dinero solo tiene valor si está ligado en el 2020 a un propósito: saber usarlo.

La pregunta que nos planteamos: ¿es la soberanía del país o la ideología de las diferentes corrientes con que contamos la una visión individual de cada una de ellas o es la suma de hechos alineados a una misión de largo plazo y que incluye a la parte de salud, educación e infraestructura-energía como ejes principales? Es claro que cualquier nación sin energía no tendrá desarrollo económico, industrial, tecnológico y turístico.

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A partir del 2021 dependerá de la cantidad de dinero que se tenga disponible para circular un flujo de efectivo y en forma circulante que crezca conforme al fortalecimiento que pueda tener en un largo plazo.

Tenemos que establecer una misión evaluando el presupuesto, cómo ingresa y cómo se gasta, qué de todo esto genera retorno y qué significa un gasto a fondo perdido.

Nota del editor: Ramses Pech es analista de la industria de energía y economía. Es socio de Caraiva y Asociados-León & Pech Architects. Síguelo en Twitter como @economiaoil . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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