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Los jóvenes como agentes de cambio

Es fundamental comenzar tratando de comprender lo que los jóvenes realmente quieren y necesitan de manera individual, y no solo colectivamente, considera Ricardo Triana.
dom 15 agosto 2021 06:00 AM

(Expansión) - Innumerables ejemplos de todo el mundo muestran que, contrariamente a la concepción popular, los jóvenes no están esperando a llegar una edad específica para comenzar a tener un impacto en el mundo como líderes. Con su sesgo instintivo por el cambio, su habilidad con la tecnología como nativos digitales, su mentalidad colaborativa y su compromiso con el progreso social, los estudiantes y los jóvenes profesionales son "agentes de cambio" naturales.

Los jóvenes de 15 años o menos representan casi el 23% de la población en toda América Latina, y hasta un 29% de la población de Centroamérica. En el Project Management Institute, organización que dirijo a nivel América Latina, los estudiantes representan aproximadamente el 15% de las membresías, siendo la más alta a nivel global. Lo que demuestra la importancia que tiene este segmento para el futuro de la economía y cómo buscan estar preparados para él.

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Muchos estudiantes trabajan tiempo completo o media jornada mientras asisten a la universidad. El hacer esto les amplía el abanico de oportunidades para aprender de manera empírica y les da la posibilidad de aplicar sus aprendizajes de maneras muy prácticas en el trabajo.

Sin embargo, creo que el desarrollo de habilidades técnicas, de negocio e interpersonales debe iniciar desde una edad mucho más temprana como en la educación preescolar. Dichos programas deben estar orientados en enseñarle al estudiante el cómo utilizar y fortalecer sus habilidades, principalmente sus soft skills de una manera más práctica, independientemente del título profesional por el que puedan inclinarse en un futuro.

El desarrollo de habilidades tiene que ser sistémico. Los jóvenes suelen tener las habilidades técnicas necesarias para lograr interactuar con otros y conseguir resultados. Por ejemplo; saben organizar recursos, determinar el alcance de lo que quieren hacer, estimar tiempos, entre otras. No obstante, las habilidades interpersonales y el conocimiento de negocio también son necesarias para el éxito.

Este último es particularmente importante ya que va más allá de simplemente poseer habilidades técnicas. Los jóvenes deben poder entender lo fundamental de una estrategia sólida, la visión de a dónde quieren llegar, y comprender lo que está sucediendo en el panorama empresarial de una forma más amplia.

Por último, debemos aprovechar la pasión por el cambio social que caracteriza a tantos jóvenes. Según una encuesta de Deloitte de 2019, el 48% de los millennials y el 47% de la generación Z aspiran a tener un impacto positivo en la sociedad. La motivación detrás de muchas iniciativas juveniles en la región es el deseo de lograr un cambio social. Y ciertamente eso se refleja en toda América Latina, ya que han puesto en la agenda pública temas relevantes que conciernen a buscar la igualdad y respeto por todos los que la conformamos.

Los jóvenes instintivamente tienen la idea de que todo el mundo debería ser un agente de cambio, trabajan y se comprometen fuertemente con ello y eso lo reflejan en su propio deseo de tener un impacto trascendente en sus carreras y en sus vidas personales.

Lo que no hay que dejar de lado es que, si bien dar rienda suelta a la pasión por el cambio social es clave, el cómo lo hacemos es igualmente importante. Por ello es fundamental comenzar tratando de comprender lo que los jóvenes realmente quieren y necesitan de manera individual, y no solo colectivamente.

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¿Cómo hacerlo? A través de los mismos canales que los jóvenes utilizan para poder entender y hablar su lenguaje. La comunicación tradicional como correos electrónicos, sitios web, etc., no son tan efectivas para conectar con estudiantes y jóvenes profesionales, pero trabajar con influencers por ejemplo, hacen que el llegar a ellos sea más sencillo ya que se corre la voz a través de una fuente “confiable” a la que ya le han pedido consejos anteriormente o de quien ha seguido sus reseñas.

Se trata entonces de ir más allá de desarrollar programas para jóvenes y lograr desarrollar programas con jóvenes. Escuchar sus necesidades, comprender lo que realmente quieren y co-crear programas que respondan a esas necesidades para generar beneficios mutuos.

No se trata de enseñarles, se trata de crear un entorno en el que los profesionales experimentados y los jóvenes puedan aprender uno del otro y crear una nueva realidad en conjunto.

Son muchas las personas que van a necesitar habilidades para tener éxito profesional y personal. Debemos estar comprometidos a ayudarlos a lograr ese éxito y convertir ideas audaces en realidad, sin importar la edad. Porque al final del día juntos podemos construir un mejor futuro.

Nota del editor: Ricardo Triana es Managing Director de PMI en América Latina. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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