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Levantamos la voz o nos convertimos en cómplices

Hoy toca exigir al gobierno que los funcionarios públicos se comporten a la altura, resguarden la vida, así como los derechos humanos de todas y todos los migrantes, apunta Jimena Cándano.
sáb 25 septiembre 2021 07:01 AM

(Expansión) - Diario vemos imágenes desgarradoras de familias, hombres, mujeres, jóvenes, niñas y niños siendo perseguidos por elementos de la Guardia Nacional y elementos del Instituto Nacional de Migración; hemos sido testigos de cómo estos servidores públicos golpean, incluso estando en el piso, a las personas.

Hace unos días vimos imágenes desgarradoras de cómo una familia perdió a su hija en una de las redadas. Gracias al trabajo de una organización de la sociedad civil pudieron reencontrarse; sin embargo, esto nunca debió suceder.

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México es un infierno para los migrantes que intentan llegar a Estados Unidos, pero nunca lo había sido al grado de ser la autoridad quien represente el riesgo de muerte. Son los servidores públicos los que han estado violando de forma flagrante sus derechos humanos, aunado a un jefe del ejecutivo que guarda silencio sepulcral, al igual que muchos activistas.

¿Qué nos está pasando? ¿Cuál sería nuestra reacción si Estados Unidos le diera ese trato a nuestros migrantes? Toda la vida hemos pedido que el gobierno de Estados Unidos trate con dignidad a los migrantes, sobre todo a las niñas y niños.

Ninguna persona pone en riesgo su vida y la de su familia por cuestiones triviales. Las y los migrantes están huyendo de la pobreza, del crimen organizado, de gobiernos que los han abandonado. Su vida está en riesgo y por eso deciden migrar, porque el infierno que viven no es nada en comparación con el que se enfrentan en la travesía. Sin embargo, al parecer México se ha convertido en un infierno aún peor.

Cada año, miles de mexicanos cruzan de manera ilegal a Estados Unidos, poniendo en riesgo sus vidas a cambio de la esperanza de darle a sus familias un mejor futuro, un futuro que nuestro país y sus diferentes gobiernos no han podido construir. Insisto; nadie migraría si tuviera opciones dentro de su contexto.

Sin ir más lejos, el presidente López Obrador presenta en su informe de gobierno, como uno de sus logros, el que este año se haya incrementado la cantidad de dinero que envían los mexicanos en Estados Unidos a sus familias. Sobra decir que esto dista mucho de ser un logro. Lo que significa es que la situación en nuestro país es tan apremiante que más personas han tenido que abandonar México para poder apoyar a sus familias, que tienen que mandar más recursos porque es más complicado para ellas permanecer aquí y sobrevivir.

Lo mismo están intentando hacer los miles de centroamericanos que intentan cruzar México, quieren lograr una vida mejor para poder apoyar a sus familias, ¿por qué vanagloriarnos de los mexicanos que cruzaron y aquí detener a los migrantes a golpes y palos?

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Andrés Manuel López Obrador, pide acciones a EEUU para resolver crisis migratoria

El presidente se define como humanista; sin embargo, la Guardia Nacional a su cargo y los funcionarios del Instituto Nacional de Migración están violando brutalmente los derechos humanos de estas personas. ¿Dónde está su preocupación y la de su equipo por los más desfavorecidos?

Se puede estar a favor o en contra de la migración, pero debemos estar conscientes de que es un fenómeno que no va a parar. Millones de personas se movilizan en el mundo por los conflictos armados, la violencia, por la pérdida de derechos en sus países de origen, la pobreza, el hambre, la falta de oportunidades y por muchas otras razones. La migración ha existido desde el inicio de la humanidad y desde el siglo pasado esta se ha hecho aún más notoria.

Se puede intentar regular, pero jamás debe ser a costa de la violación de los derechos humanos, si cerramos los ojos ante lo que está pasando en nuestra frontera sur, seremos cómplices, nos queda poca humanidad y hay que rescatarla, si hoy callas ante lo que están viviendo miles de migrantes, es como si estuvieras empuñando el hierro.

Hoy toca exigir al gobierno que los funcionarios públicos se comporten a la altura, resguarden la vida, así como los derechos humanos de todas y todos los migrantes.

Nota del editor: Jimena Cándano estudió la licenciatura de Derecho en la Universidad Iberoamericana. Obtuvo el grado de Maestría en Administración Pública con enfoque en Desarrollo Comunitario y Transformación Social en la Universidad de Nueva York. Actualmente es la Directora Ejecutiva de la Fundación Reintegra. Síguela en Twitter y en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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