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La concentración y extranjerización de la banca en México

La forma en que ocurra la venta de los activos será crucial para entender cómo se reconfigurará el mercado, apunta Eduardo López Ponce.
vie 21 enero 2022 12:08 AM
Citibanamex
El cambio que se avecina en la estructura del sistema bancario mexicano será significativo, debido a que el jugador que se retira es bastante relevante, considera Eduardo López Ponce.

(Expansión) - El anuncio de que Citi venderá una parte importante de sus operaciones en México ha puesto en la mesa la discusión sobre la situación actual del sistema bancario mexicano. Dentro de todos los aspectos que se mencionan, hay dos características polémicas sobre las cuales me parece importante reflexionar: el control extranjero de la banca mexicana y la concentración de mercado.

Respecto a la extranjerización de la banca, cerca de un 70% de los activos totales del sistema bancario se encuentra en manos de entidades foráneas, destacando los casos de los bancos españoles BBVA y Santander, el estadounidense Citi o el canadiense Scotia.

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Aquí me gustaría remontarme a hace más de 30 años, cuando durante la administración de Salinas de Gortari se reprivatizó la banca. En ese entonces, uno de los objetivos del gobierno mexicano era que la banca fuera controlada por inversionistas mexicanos, de hecho, en aquel entonces, antes de la entrada del Tratado de Libre Comercio, se impusieron restricciones a la inversión extranjera en los bancos para garantizar a los bancos locales que no tendrían competencia extranjera.

Como sabemos, el experimento de reprivatización de los 90’s no fue exitoso, ya que derivó en un rescate costoso para las finanzas públicas y, posteriormente, ocurrió un proceso de extranjerización. Ahora bien, dejando de lado sesgos nacionalistas, que muchas veces obedecen a consideraciones políticas, no me parece que hasta ahora la propiedad extranjera de los bancos haya sido perjudicial.

Una de las críticas comunes es que, al ser la banca extranjera, los bancos se llevan las utilidades a sus matrices en lugar de reinvertir en México, sin embargo, el crecimiento observado antes de la pandemia sugiere que los bancos aprovecharon las oportunidades de crecimiento en el mercado mexicano, al tiempo que mantenían una toma de riesgos prudente.

Por ejemplo, de 2010 a 2019 la cartera creció a una tasa anual promedio de 6.7% en términos reales, mientras que para el mismo periodo el PIB creció a un ritmo de 2.7% promedio anual. Por otro lado, la morosidad se mantuvo controlada y los niveles de capitalización han sido adecuados.

Por lo anterior, me parece que más allá de la nacionalidad de los jugadores del mercado, lo que puede ser más preocupante es la concentración y la falta de competencia; sin embargo, aunque claramente el sistema bancario mexicano registra concentración, no podemos decir tan fácilmente que el ambiente no es competitivo.

Es común escuchar del grupo de los siete bancos más grandes, o el G7, que controla el 77% de los activos de la banca. En términos generales, podemos decir que la estructura del mercado sugiere la existencia de una competencia oligopólica, aunque el análisis de la competencia de la banca merece profundizar más.

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Podemos encontrar dinámicas competitivas diferentes según el tipo de producto, ya sea crédito al consumo, hipotecario o empresarial. Tomando como ejemplo el caso del segmento hipotecario, aunque encontramos que cinco bancos concentran 93% de la cartera de crédito del sector, se observa que el crédito a vivienda crece a tasas relativamente altas, mientras que las tasas de interés se mantienen competitivas, además de que los bancos buscan atraer créditos de otras entidades a través de refinanciar hipotecas. Otro elemento clave a considerar en la competencia del crédito hipotecario es el papel del Infonavit.

El cambio que se avecina en la estructura del sistema bancario mexicano será significativo, debido a que el jugador que se retira es bastante relevante, aunque aún falta más información para tener un mejor entendimiento de las implicaciones.

La forma en que ocurra la venta de los activos será crucial para entender cómo se reconfigurará el mercado. En lo personal, como alguien que trabaja en el mercado bursátil, me parece que la opción de colocar los títulos del banco en la Bolsa sería una buena noticia.

Nota del editor: Eduardo López Ponce es Analista Bursátil en Grupo Financiero Ve por Más, es economista de profesión, con más de seis años dedicados al análisis bursátil. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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