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Tener la razón vs. tener una empresa rentable

Cuando como líder te aferras a tener la razón, le estás cerrando las puertas a la supervivencia de tu organización, opina Jorge Sánchez García.
sáb 05 febrero 2022 12:07 AM
Tener la razón vs. tener una empresa rentable
Si quieres tener una empresa que sobreviva al nuevo entorno y sea rentable, trata de preguntar, en lugar de imponer y de articular estrategias centradas en el usuario final, no en tus creencias, señala Jorge Sánchez García.

(Expansión) - Tener siempre la razón es una excelente señal del brillante desenlace de tu historia de negocios: el fracaso. Se llama ego. En el mundo empresarial el ego está tan normalizado que se ve como algo inevitable, incluso algunos lo llevan más allá y lo toman como bandera de status en el que cuelgan sus logros, talento o desarrollo profesional. Conforme se asciende en la escalera corporativa o se crece una empresa, la lagartija se convierte en dragón.

El ego se hace evidente cuando usas tu experiencia, tu habilidad de argumentar o simplemente tu puesto para pisotear las opiniones ajenas e imponer la tuya a toda costa. Algunas veces puede funcionar, pero cuando como cabeza de una empresa o equipo cruzas la línea entre perseverante y necio, ahí hay un problema porque tu deseo de tener razón no pasa por encima de la realidad y todo caerá por su propio peso: nadie pero nadie tiene más razón que tus clientes, ya que ellos mantienen la rentabilidad del negocio.

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Si a eso sumamos que en el país, sólo 0.7% de los jóvenes pueden discernir entre hechos y opiniones al leer, según la prueba PISA de la OCDE en 2018, los resultados son de miedo: vivimos en un país donde gran parte de los futuros líderes darán soluciones viscerales, subjetivas y sesgadas en lugar de innovadoras, objetivas y propositivas, ¿será que hablamos no sólo de los futuros líderes?

Remedio para todo mal

Cuando como líder te aferras a tener la razón, le estás cerrando las puertas a la supervivencia de tu organización. No por nada a un negocio se le llama “compañía”, lo que implica necesariamente existir y caminar juntos, porque aprendiendo el uno del otro, nos va mejor, tanto en lo micro como en lo macro.

Más allá de la visión del ego de “creerse mucho”, quizá valdría la pena considerar que el ego es un simple mecanismo de defensa, es decir, acciones defensivas que nos permiten sobrevivir, reflejo de nuestras heridas y condicionamientos. Y el mejor remedio para este mal es la inteligencia emocional, porque una vez que estás dispuesta como persona a ver objetivamente y escuchar otras opiniones, se puede llegar a soluciones realistas y aplicables.

En el ámbito empresarial, la inteligencia emocional te permitirá como líder entender que las soluciones deben estar dirigidas al cliente y tu equipo ayudará a que tu panorama sea de 360 grados. Al final, el cliente el único que decidirá si lo que el negocio ofrece es valioso o si el producto es el mejor, no son los socios, ni los fundadores y mucho menos tú.

Que tu cliente acabe con tu ego

Las empresas más rentables e innovadoras del mercado son aquellas cuyos líderes han entendido que la razón no la tienen ellos, por eso más que opinar o ejecutar, cuestionan, investigan, indagan en otras ideas y llegan a resultados impactantes.

 

Lo que digo es que si quieres tener una empresa que sobreviva al nuevo entorno y sea rentable, trata de preguntar, en lugar de imponer y de articular estrategias centradas en el usuario final, no en tus creencias. Pregúntate todos los días: ¿estoy escuchando a mi equipo?, ¿mi equipo y yo estamos escuchando a los clientes?

Si querías una solución fácil ahí la tienes: la respuesta a todos tus problemas la tienen tus consumidores. Haz preguntas, escúchalos y perfila tu solución hacía sus necesidades.

Al final del día, con una tormenta los robles se parten, pero las palmeras se vuelven flexibles y eso las mantiene en pie. Esta ecuanimidad viene de aceptar que no siempre se tiene la razón, y menos cuando se trata de hacer crecer una empresa. Dicho de otro modo, cada vez que sientas que tienes la razón irrefutablemente pregúntate: ¿qué es preferible: tener la razón o ganar dinero? o… ¿será que yo tampoco tengo razón?

Nota del editor: Jorge Sánchez García es socio director de Apolo 25. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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