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El ajedrez mundial energético

El mundo ha creado una herramienta que surgió en los mercados financieros: “el mercado depende de las percepciones que se originan de una incertidumbre”, apunta Ramses Pech.
vie 18 febrero 2022 12:06 AM

(Expansión) - El mundo está consternado y no preocupado por los continuos amagues que existen entre algunos países, específicamente sobre la posible invasión de Rusia a Ucrania.

La energía es dinero y el dinero es crecimiento.

El mundo ha creado una herramienta que surgió en los mercados financieros: “el mercado depende de las percepciones que se originan de una incertidumbre”.

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A toda incertidumbre hay reacciones de percepciones que afectan de forma directamente proporcional a la economía.

Un ejemplo actual es el precio del barril de crudo, cuyo valor depende mucho de las percepciones originadas de incertidumbres. Estimaciones del precio del barril, tomando como referencia al Brent, indican que no bajará en el 2022 de los 80 dólares. En el corto inmediato, de una ventana de tres meses, estará por arriba de 90 dólares.

En esta semana que pasó podemos ejemplificar varias jugadas de ajedrez para crear percepciones:

Estados Unidos ha dejado entre ver la posible reactivación de negociaciones con Irán para eliminar las sanciones hacia este país, ante un posible acuerdo nuclear para hacer proyectos civiles. Esto bajó al precio del barril, creando una percepción de poder incrementar las exportaciones de esta nación e influyendo en aliviar el déficit mundial actual.

Pero esta situación fue eliminada en menos de 48 horas, debido a que la OPEP+ está luchando por cumplir con los aumentos de producción prometidos y que es, en parte, debido a las interrupciones en la producción de Libia. El mundo espera ver en cuánto aumentará la producción este año de Estados Unidos ante un precio alto del barril que estimule a los productores de Shale Oil.

Esto ha generado una incertidumbre y ha presionado al país de las barras y las estrellas, debido a que los inventarios de petróleo crudo en Cushing, Oklahoma -el punto de entrega designado para los contratos de futuros de petróleo crudo WTI-, han caído las últimas cuatro semanas, y esto ha apuntado a un potencial aumento adicional para los precios del petróleo.

El precio del barril está afectando a la economía estadounidense al tener una inflación por arriba del 7%, un reflejo directo por los precios de los combustibles, y esto crea una alta incertidumbre sobre cómo bajar los costos. Los precios de la gasolina continúan siendo un factor político preocupante para la administración Biden, las recientes inclemencias del tiempo en el país han provocado el cierre de dos importantes refinerías y una solución en el corto plazo para que Chevron comercialice crudo de Venezuela, como una forma de pago por los millones de dólares que el productor sudamericano le debe a la empresa.

Detengámonos aquí, el mundo no requiere guerras frías o bélicas, eso es cosa del pasado, la actualidad son amagues entre países, midiendo las fuerzas y las consecuencias que podrían ocasionar afectaciones a los intereses del otro. Hoy los países han cambiado la forma de mediar desde un punto de vista de reclamos, y se han basado en cómo negociar, dejando a un lado la diplomacia, y colocando sobre la mesa el argumento que se tiene desde un punto de vista energético-económico.

 

Ucrania no es la fuente del problema mundial, es cada pieza de ajedrez que afecta a cada potencia dentro del mundo. Si Rusia insiste en aleccionar a Ucrania, Estados Unidos y Alemania no dejarán que opere el Nord Stram 2, lo que causaría problemas a las empresas rusas al no poder recuperar la inversión. En el caso que esto suceda, los rusos han firmado un acuerdo con Mongolia y China para hacer un ducto que empezaría a operar en 2028 para llevar gas a ciertas regiones de estos países.

Estados Unidos, al poder tener acceso al crudo venezolano, podría usarlo como moneda de cambio, sin permitir que Rusia tenga mayor presencia en América Latina. Y una Europa que estaría a merced de tener una gas natural barato; todo dependerá de sus aliados, principalmente de Estados Unidos, que pueda enviar una mayor cantidad de GNL para mantener las reservas de almacenamiento y suficiente materia prima para su consumo en el viejo continente.

En realidad la disputa es una cuestión de una índole estratégica-energética sobre el mercado del gas natural en Europa, en el presente para el futuro, debido a que este continente depende en gran parte del gas que proviene de Rusia.

Al enfatizar una posible violación de derechos humanos, el mundo ha entendido que realizar una guerra bélica trae consecuencias de percepciones negativas. Pero al anteponer este precedente, se ha creado algo que sí altera de forma directa y que afecta a las economías en el corto plazo, convirtiendo a la incertidumbre en un problema largo alcance.

Nota del editor: Ramses Pech es analista de la industria de energía y economía. Es socio de Caraiva y Asociados-León & Pech Architects. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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