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Mirar el éxito desde el enfoque humano

Es exitoso quien asume responsabilidades, aprende de sus errores y está dispuesto a cooperar en favor de causas concretas, considera Guillermo Fournier.
mié 09 marzo 2022 05:00 AM
Mirar el éxito desde el enfoque humano
¿Qué es la felicidad sino la satisfacción de haber marcado la vida de los que nos rodean para bien?, plantea Guillermo Fournier.

(Expansión) - A los miembros de la generación contemporánea se les ha inculcado desde la infancia la importancia de ser sujetos competitivos, con aspiraciones y metas por alcanzar. Desde temprana edad se nos motiva a buscar ser los mejores en todo lo que emprendamos. Así, quien obtiene calificaciones altas en la escuela, gana trofeos en competiciones, o consigue utilidades elevadas en los negocios, destaca entre sus pares.

A su vez, influencias externas como la publicidad y los medios de comunicación nos han planteado modelos de éxito preponderantemente basados en cuestiones superficiales. Niños y jóvenes aspiran a convertirse en personas con fama, mucho dinero o poder suficiente para sobresalir. En apariencia, son estas cosas las que traen aparejada la felicidad instantánea.

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Se dice que en la actualidad padecemos una profunda crisis de valores. Pues bien, personalmente considero que los valores sociales siempre se han hallado y se hallarán en crisis, ya que siempre existe este gran dilema (tanto en individuos como en sociedades) entre elegir el vicio u optar por la virtud.

No obstante, es claro que la avaricia y el egoísmo producen una decadencia acelerada que amenaza con crear fisuras dentro del tejido social.

Un dicho popular asegura que quien cree que el dinero todo lo puede, termina haciéndolo todo por dinero. Por supuesto, lo mismo aplica para la fama y el poder desinteresado. El desbordado aprecio por lo material nos impide valorar aquello que en verdad vale la pena. Bien lo afirma el clásico francés: “lo esencial es invisible a los ojos”. Si queremos construir sociedades más justas e igualitarias, debemos comenzar por replantearnos el concepto de éxito que cultivamos en nuestros jóvenes.

La experiencia demuestra que no siempre el hombre millonario, la mujer famosa, o el personaje poderoso, son felices y plenos. Hay vacíos que no pueden ser llenados por bienes materiales. La dimensión humana precisa de elementos cruciales como el afecto, la empatía y la solidaridad.

Por eso nos sentimos satisfechos al realizar actos de generosidad o actuar con honestidad, aunque nadie nos esté mirando. Solo la madurez nos deja comprobar que no es exitoso quien tiene mucho, sino quien emplea los medios a su alcance para dejar huella en su entorno.

 

La ambición desproporcionada no nos acerca a la plenitud, sino que termina por alejarnos de ella; quien no se conforma con poco, no se conforma con nada. En cuanto a la influencia o el reconocimiento, cabría decir que es bueno ser importante, pero es más importante ser bueno. ¿Qué es la felicidad sino la satisfacción de haber marcado la vida de los que nos rodean para bien?

Los líderes positivos son exitosos en la medida en que contribuyen a crear soluciones y construir oportunidades. El liderazgo es como la belleza, fácil de reconocer, pero difícil de definir. Es exitoso quien asume responsabilidades, aprende de sus errores y está dispuesto a cooperar en favor de causas concretas. No se trata de llegar más alto que los demás; se trata de crear puentes de entendimiento y plataformas de trabajo común.

Si cada individuo busca el sentido de la vida y, en consecuencia, pretende descifrar el éxito, habría que hacer un esfuerzo por volver a poner el foco en el aspecto humano. Quizá hoy más que nunca nos urja llevar a cabo esta tarea.

El talento es estéril si no lo utilizamos para transformar el mundo; la riqueza es absurda cuando no se pone al servicio de propósitos mayores; el poder es mera vanidad, a menos que se aproveche para abonar al bien común. No caigamos en distracciones: el éxito consiste en compartir, dar y sumar.

Nota del editor: José Guillermo Fournier Ramos es docente en la Universidad Anáhuac Mayab. Vicepresidente de Masters A.C., asociación civil promotora de la comunicación efectiva y el liderazgo social. También es asesor en comunicación e imagen, analista y doctorando en Gobierno. Síguelo en Twitter y en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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