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Cambio climático y riesgos financieros

Para el sistema financiero, el cambio climático representa también un área de oportunidad, ya que hay que financiar iniciativas con un objetivo de desarrollo sostenible, considera Jorge Sánchez Tello.
mié 30 marzo 2022 05:04 AM
Cambio climático y riesgos financieros
El sistema financiero mundial en general salió librado de la crisis económica causada por el COVID, pero tiene vulnerabilidades. No debemos interpretar la resiliencia a esta crisis como que el sistema resistirá cualquier crisis, señala Jorge Sánchez Tello.

(Expansión) - Hace unos días se llevó a cabo la Convención de la Asociación de Bancos de México (ABM) y uno de los temás más relevantes que se discutieron fue el de identificar los retos asociados con el cambio climático. Al parecer, las finanzas verdes son un tema relevante en la agenda mundial de los sistemas financieros y en México debe existir un compromiso claro para tener una agenda que permita tener políticas públicas más amigables con el medio ambiente.

La preocupación por el cambio climático va más allá del aumento en la temperatura y la pérdida acelerada de la biodiversidad. En los últimos años se ha entendido que representa un riesgo para la economía mundial y que afectará a muchas ramas de actividad económica, entre ellas, al sector financiero. Este último caso se debe a que su desempeño depende de la evolución del sector real.

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A nivel micro afectará el desempeño económico de las empresas a lo largo de toda la cadena de valor, causando cambios en costos, ingresos y en algunos casos pérdidas. A nivel macro tendrá consecuencias como depreciación del capital, cambios de precios, afectaciones en productividad y fricciones en el mercado laboral.

El sistema financiero mundial en general salió bien librado de la crisis económica causada por la pandemia, pero tiene ciertas vulnerabilidades. No debemos interpretar la resiliencia a esta crisis como que el sistema resistirá cualquier crisis. Hay que entender que el impacto económico por la crisis de cambio climático y de pérdida de diversidad será distinto: gradual, profundo y permanente. Afectará de manera estructural a distintas regiones y ramas de la actividad económica.

El sistema financiero tiene que actuar previendo esta situación. Si no lo hace se pueden generar las condiciones para tener un problema sistémico en el futuro.

Para el sector financiero, el impacto de los riesgos asociados al cambio climático y la pérdida de naturaleza pueden materializarse a través de los riesgos tradicionales a los que se enfrenta el sector. Por ejemplo, riesgos físicos que afecten al sector real se pueden transmitir en riesgo de crédito, operacional y de mercado al sector financiero.

Por lo anterior, se vuelve necesario evaluar e integrar los riesgos climáticos y de pérdida de biodiversidad dentro del conjunto de riesgos que pueden afectar al sector financiero. La preocupación es compartida tanto por las entidades que forman parte del sector financiero como por reguladores y supervisores.

Por su función fiduciaria ante ahorradores e inversionistas, los intermediarios financieros tienen la responsabilidad de conocer, mitigar y manejar los riesgos financieros que el cambio climático y la pérdida de la naturaleza traen consigo. Esto, debido a que pueden afectar de manera importante la dinámica de negocios, rentabilidad y capacidad de pago de sus acreditados.

El sector financiero también será parte de esta transformación. Por el rol como intermediario entre el ahorro y la inversión, puede facilitar la canalización de fondos hacia actividades que contribuyan a la transición.

Para el sistema financiero, el cambio climático representa también un área de oportunidad, ya que hay que financiar iniciativas con un objetivo de desarrollo sostenible. Esto puede contribuir la reasignación de capital hacia activos neutros en carbono y facilitar nuevas fuentes de financiamiento.

Las instituciones financieras avanzan cada vez más en la exploración de los tipos y el alcance que tienen las metodologías y herramientas institucionales para la evaluación y el manejo de riesgos en sus inversiones, actividades crediticias y administración de sus carteras.

 

Por su parte, los bancos centrales deben tener en cuenta los impactos ambientales de sus propios instrumentos y canales de transmisión, así como asegurarse de que sus balances no estén desalineados con los objetivos ambientales nacionales y globales.

Los reguladores y supervisores del sistema financiero también deben desarrollar marcos que permitan la identificación y gestión de riesgos climáticos y aquellos asociados a la pérdida de biodiversidad, incentivando una transición hacia la descarbonización de la economía.

Finalmente, el financiamiento proveniente de fuentes privadas tiene el potencial de multiplicar los miles de millones de dólares comprometidos con la inversión climática por el sector público en billones de inversión en proyectos climáticos.

Nota del editor: Jorge Sánchez Tello es Director del Programa de Investigación Aplicada de la Fundación de Estudios Financieros – FUNDEF A.C. Centro de Investigación Independiente con sede en el ITAM sobre el Sistema Financiero. Síguelo en LinkedIn y en Twitter. Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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