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¿Adiós al USB? No tan rápido, así se transforma el almacenamiento

El USB-A pierde terreno frente al USB-C y la nube, pero su futuro no es tan claro como parece. La industria vive una transición que va más allá del puerto.
jue 19 marzo 2026 10:00 AM
Las memorias USB están en declive, pero no desaparecen: solo se transforman y es gracias a la industria
La salida del USB-A de nuevos dispositivos alimenta la idea de su fin. Sin embargo, la historia no es tan definitiva. (Foto: Dmytro Skrypnykov/Getty Images/iStockphoto)

Durante más de dos décadas, millones de usuarios trasladaron archivos con memorias portátiles que se conectaban en casi cualquier computadora gracias al puerto USB-A, pero en la actualidad este pierde terreno. La industria evoluciona y equipos recientes, como las MacBook de Apple, eliminaron ese puerto y apostaron por el USB-C como única vía de conexión.

El cambio responde a una mejora técnica y modifica hábitos de consumo, modelos de negocio y la relación que las personas mantienen con sus dispositivos.

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El declive del USB-A y el auge de un nuevo estándar

El USB Tipo-A surgió a mediados de la década de los noventa como parte de un esfuerzo de la industria por simplificar la conexión de las computadoras. Empresas como Intel, Microsoft e IBM impulsaron este estándar con el objetivo de reemplazar una variedad de puertos y conectores que complicaban la compatibilidad.

Con su introducción en 1996, el USB-A permitió conectar dispositivos como teclados, ratones e impresoras de forma más sencilla y uniforme, lo que sentó las bases para su adopción masiva en los años siguientes y lo convirtió en uno de los puertos más reconocibles en la historia de la computación.

Sin embargo, el punto de inflexión apareció en 2014 con la introducción del del USB Tipo-C con la promesa de más velocidad, potencia y mayor versatilidad en un solo conector. Además, a diferencia del USB-A, su diseño reversible eliminó uno de los problemas más comunes de uso.

De acuerdo con Straits Research, el USB-C elevó el ancho de banda y la capacidad de transmisión energética a un nuevo nivel. Este estándar permite transferir datos, enviar señal de video y cargar dispositivos al mismo tiempo, combinación que impulsó su adopción en smartphones, laptops y sistemas automotrices. A la estandarización se suma el crecimiento de la nube, con lo que comenzó a surgir la idea de que la “muerte” del USB-A se acerca.

¿La despedida del USB-A?

La idea de una desaparición total del USB-A surge de esa doble transformación, sin embargo, especialistas del sector matizan esa lectura. Fixdata, una división de Compuline especializada en recuperación de información, señala que no existe un “fin”, sino una evolución del formato.

En ese proceso, el USB-A pierde protagonismo de forma gradual, sí, pero su presencia se mantiene en equipos antiguos, periféricos y ciertos entornos industriales, así deja de ser el estándar de referencia en dispositivos de consumo pero no desaparece por completo.

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“Mucho se ha especulado sobre la ‘desaparición’ de las memorias USB para el año 2026, alimentado por noticias de portales masivos que confunden la evolución del puerto con la muerte del formato. La realidad es que no estamos ante un funeral, sino ante un renacimiento impulsado por el estándar USB-C”, señala la compañía.

Agrega que las USB ahora son mucho más rápidas que antes, al punto de que ya pueden mover archivos pesados en segundos y acercarse al rendimiento de un disco externo. Esto hace que ya no sirvan solo para guardar documentos, sino también para tareas más exigentes, como trabajar con video en alta calidad o manejar grandes volúmenes de información sin necesidad de internet.

Es verdad que en la actualidad las grandes plataformas tecnológicas apuestan por esquemas de suscripción que convierten el almacenamiento en un servicio continuo, y con ello cambian la forma en que los usuarios pagan, acceden y gestionan su información. A ello se suma que les brinda la posibilidad de tener archivos disponibles en cualquier momento y desde distintos dispositivo, pero al mismo tiempo introduce una dependencia de la conexión, de la plataforma y de pagos recurrentes.

En ese contexto, Fixdata subraya que las memorias y puertos USB conservan una ventaja que la nube no termina de ofrecer: el control directo sobre la información. Bajo esa perspectiva, considera que estos dispositivos no solo se mantendrán vigentes, sino que seguirán teniendo un papel relevante en ciertos entornos. Para creadores de contenido que trabajan con archivos pesados, técnicos que requieren unidades de arranque o instituciones con restricciones de seguridad, contar con un dispositivo físico sigue siendo una necesidad operativa más que una preferencia.

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