“LinkedIn dejó de ser una plataforma a la que entras solo cuando necesitas trabajo. Hoy es un espacio donde construyes relaciones y te mantienes vigente todo el tiempo”, dijo el directivo.
El orden no es casual. La plataforma es un canal de presencia profesional, tanto que el 48% la utiliza para seguir a líderes de opinión y el 46% para construir su marca personal, seguido de obtener recomendaciones y compartir contenido.
Peña asegura que esa presencia se construye en acciones cotidianas. Los usuarios leen contenido y reaccionan a publicaciones que les ayudan a entender el contexto en el que trabajan. El 48% sigue a referentes y 47% interactúa con contenido, dice, lo cual refuerza el papel de LinkedIn como una fuente de información.
“El valor de la plataforma está en la conversación. Las personas entran para ver qué está pasando, qué opinan otros y cómo se está moviendo su industria”, señaló.
La participación, sin embargo, no es homogénea. Solo 32% de los usuarios comparte contenido, mientras que la mayoría se mantiene como lector y esa diferencia abre espacio para quienes sí publican, ya que tienen menos competencia por la atención.
“Publicar no es complicado, pero sí requiere constancia. No se trata de volverse influencer, se trata de compartir lo que sabes y participar en la conversación”, comentó.
Luis Felipe Peña señaló que este comportamiento también cambia la forma en que se generan oportunidades laborales. El contacto entre profesionales no siempre inicia con una vacante, sino con una interacción previa dentro de la plataforma.