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“Nunca negociemos desde el miedo...”. Las disputas del T-MEC

El hecho de que se haya activado el mecanismo de resolución de disputas es un recordatorio de que el T-MEC es una red de seguridad ante decisiones adversas para el crecimiento económico.
mié 17 agosto 2022 12:01 AM
En noviembre fallo por reglas de origen
Se podría abrir la puerta para que Canadá y EU apliquen aranceles a las exportaciones mexicanas, lo que se traduciría en un duro golpe para industrias tan importantes para el país, como la automotriz, considera Alejandro Saldaña.

(Expansión) - Recientemente, a solicitud de Estados Unidos (EU) y por las políticas implementadas en el sector energético mexicano, se activó el mecanismo de resolución de disputas del T-MEC.

Esto ha generado revuelo y preocupación entre analistas. Ciertamente, veremos un vaivén de negociaciones, del cual, en un escenario negativo, México puede salir mal librado. Sin embargo, dejando el pesimismo de lado, la activación de dicho proceso no debería de generar un temor excesivo, puesto que también tiene una interpretación claramente positiva.

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Por eso el título de esta columna recuerda la frase del discurso inaugural de John F. Kennedy: “nunca negociemos desde el miedo, pero nunca tengamos miedo a negociar”.

El pasado 20 de julio, la oficina de la Representante Comercial de EU solicitó iniciar el proceso de Consultas con México, bajo el amparo del T-MEC. La razón de esto es la implementación en el sector energético mexicano de diversas medidas a partir de diciembre 2018 que, se argumenta, favorecen a empresas paraestatales (Pemex, CFE) y perjudican a empresas y productos estadounidenses.

Concretamente se está acusando a México de incumplir los siguientes artículos del T-MEC: 2.3 y 14.4, que buscan garantizar el trato nacional a bienes e inversionistas de las otras partes; 2.11, sobre las restricciones al comercio exterior; 22.5.2 y 29.3, que abordan la imparcialidad con la que se deben de conducir los reguladores y los procesos administrativos. Posteriormente, a estos reclamos, se sumó Canadá.

¿Qué es el periodo de consultas? Es el primer paso dentro del mecanismo de resolución de disputas que ofrece el T-MEC, estipulado en el Capítulo 31. Las Consultas deberán iniciar, a más tardar, 30 días (15 días en caso de bienes perecederos) tras entregarse la solicitud. En este paso, se alienta a las partes a intercambiar toda la información necesaria para evaluar si se ha infringido el Tratado y a llegar un acuerdo.

Si no se alcanzara un acuerdo en 75 días (30 días en caso de perecederos) después de la solicitud de las consultas, se podrá solicitar la formación de un panel, el cual estará compuesto por cinco expertos nacionales de ambas partes. Este panel emitirá un reporte, en el cual se dictaminará si la parte acusada efectivamente incumplió sus obligaciones. Después de ello, los socios podrán acordar retirar las medidas que contravienen al tratado y/o una remediación o compensación.

De no ponerse de acuerdo en esto último a los 45 días del reporte del panel, la parte quejosa estará facultada para suspender beneficios a la parte acusada dentro del sector en disputa, es decir, implementar restricciones o aranceles a las importaciones. En caso de que la parte quejosa considera que no es viable suspender los beneficios en el mismo sector, podrá ir sobre otros.

Justamente, me parece que esto último sería el peor escenario para México. Primero, implicaría que el Gobierno mexicano no tiene intención alguna de recalibrar estas políticas que generan incertidumbre e ineficiencias, no solo en el sector energético, sino que en toda la economía.

Segundo, se abriría la puerta para que Canadá y EU apliquen aranceles a las exportaciones mexicanas, lo que se traduciría en un duro golpe para industrias tan importantes para el país, como la automotriz.

Por otro lado, considero que el simple hecho de que haya activado el mecanismo de resolución de disputas es un recordatorio de que el T-MEC es una red de seguridad ante decisiones adversas para el crecimiento económico, tomadas en el ámbito interno.

 

Incluso, un acuerdo en las primeras etapas del proceso de resolución de controversias implicaría el compromiso de retirar las políticas en cuestión y desalentaría acciones similares en el futuro, sin la necesidad de permitirle a nuestros socios de América del Norte castigar las exportaciones mexicanas.

Esto último puede dar cierto grado mínimo de certeza a inversionistas potenciales, principalmente en la coyuntura actual, con todas las oportunidades que implica el reagrupamiento de las cadenas globales de valor tras la pandemia, y en medio del distanciamiento comercial y las tensiones políticas entre China y EU.

Por eso pienso que debemos estar atentos a este último suceso de la relación comercial con nuestros vecinos del Norte y, aunque las negociaciones pueden llegar a ser duras, no debemos tener un miedo excesivo.

Nota del editor: Alejandro J. Saldaña Brito, Economista en Jefe de Grupo Financiero B×+. “Soy un creyente de que el éxito y la dignidad, tanto en el ámbito personal como en el profesional se logran en el día a día. La disciplina es esencial para cumplir el punto anterior, pero eso no quiere decir que debamos de relegar a un segundo plano los placeres de esta vida (¡muy corta para los que somos ambiciosos!): la convivencia con la familia y los amigos, el deporte, los viajes, la comida, la música y el arte... y algún mezcal, siempre con medida”. Síguelo en Twitter como @ASaldanaEcon y en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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