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Propósito no es lo mismo que misión

Encontrar tu propósito no es fácil; si lo fuera, todos sabríamos exactamente por qué estamos aquí y estaríamos viviendo ese propósito cada minuto de cada día, considera Pedro López Sela.
jue 01 septiembre 2022 12:01 AM
Propósito no es lo mismo que misión
Un propósito sólido puede ayudar a las personas a elegir y aclarar sus inversiones de tiempo y esfuerzo, y, a personas y empresas, a tomar decisiones que garanticen la mayor coincidencia entre valores, talentos y contribuciones, apunta Pedro López Sela.

(Expansión) - Desde hace algunos años, muchas empresas en el mundo se han preocupado por definir y hacer valer su misión, su visión y sus valores corporativos. Al igual que en las empresas, las personas también buscan determinar su misión en la vida, basadas en las convicciones personales y en las cosas en las que cree y defiende, fundamentalmente para cosechar éxitos.

Quizás por ello la gente habla sin parar de las cosas que hace en el trabajo y cómo las hace; sin embargo, prácticamente nadie reflexiona sobre la razón por la que hace lo que hace: ¿Qué les motiva? ¿Qué les da un propósito? ¿Cuál es su medida del éxito? ¿Qué les guía cuando las cosas van mal?

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El propósito no necesariamente tiene que tender a cambiar el mundo o a encontrar la cura de las enfermedades; puede ser simplemente hacer lo que tenga un sentido y trabajar para ayudar a los demás o para contribuir con la comunidad en general. En japonés, la palabra Ikigai describe una razón de ser, o una razón para levantarse por la mañana; una mujer expresó su ikigai como “la necesidad y el deseo de hacer sopa para su familia”.

Tanto para las personas como para las organizaciones, el propósito es importante.

Un estudio realizado en Harvard reveló que el 52% de las empresas con un propósito experimentó un crecimiento superior al 10%, el 66% logró mayor expansión global, el 56% tuvo más lanzamientos de productos y el 52% alcanzó el éxito en sus esfuerzos de transformación.

En la parte laboral, el propósito también aporta beneficios: cuando las empresas tienen un mayor sentido de propósito, sus empleados afirman que su trabajo es más significativo y cuando los líderes demostraban un propósito claro -visión, compromiso con las partes interesadas y una moral sólida- sus empleados eran más felices y productivos.

Otros estudios realizados en Harvard pusieron de manifiesto que, no obstante que los ejecutivos aseguran que el propósito es la clave para acelerar su crecimiento y profundizar su impacto, tanto en lo profesional como en lo personal, menos del 20% tienen un fuerte sentido de propósito individual y son menos los que lo pueden cifrar en una declaración concreta.

Cuando a los participantes en el estudio se les pidió describir su propósito personal, expresaron frases genéricas y sin claridad sobre la forma en que podrán llevar su propósito a una acción.

Articular un propósito y encontrar el valor para vivirlo es lo que los especialistas denominan como “propósito de impactar”, lo que implica la tarea de desarrollo más importante que puede emprender un líder.

Todos queremos participar en grandes proyectos que involucran a otros; por ello resulta fundamental la alineación. Por ejemplo: servir café en un restaurante contribuye a que la gente tenga la oportunidad de reunirse en conversación y hacer comunidad. El empleado de contabilidad que procesa los pagos en una universidad contribuye al aprendizaje de los estudiantes y allana el camino para que alcancen sus objetivos.

Las empresas que pueden desarrollar un propósito sólido, pero también ayudar a las personas a ver cómo contribuyen a él, cosecharán las mayores recompensas en términos de empleados que aportan un esfuerzo discrecional y se levantan con energía cada día.

Un propósito sólido también puede ayudar a las personas a elegir y aclarar sus inversiones de tiempo y esfuerzo, y, a personas y empresas, a tomar decisiones que garanticen la mayor coincidencia entre valores, talentos y contribuciones.

 

Los planes elaborados bajo un propósito se diferencian de los planes empresariales tradicionales: inician con la declaración del propósito en vez de un objetivo empresarial o profesional, y adoptan una visión holística de la vida profesional y personal, en lugar de ignorar el hecho de que tiene una familia o intereses y compromisos externos.

Encontrar tu propósito no es fácil; si lo fuera, todos sabríamos exactamente por qué estamos aquí y estaríamos viviendo ese propósito cada minuto de cada día. El problema es que estamos constantemente expuestos a todo tipo de mensajes de diversas personas, desde nuestros padres hasta los mercadólogos, que nos dicen cómo debemos ser (más inteligentes, más fuertes, más ricos) y cómo ser líderes.

Ante este panorama, no ser otro más que uno mismo es una ardua tarea. Pero cuando se tiene una clara idea del ser, todo lo demás se produce de forma natural.

Es en la experiencia personal en donde se descubre el valor y el propósito, tanto en lo individual, como en lo profesional. El propósito es lo que tú eres y los que te hace distintivo; tu propósito es tu marca, es lo que te propones lograr y el impulso que te hace funcionar. No es lo que haces sino cómo lo haces y por qué; son las fortalezas y pasiones que aportas, sin importar tu posición laboral o personal.

Nota del editor: Pedro López Sela es Team Principal de ExO Builder, el ecosistema global de emprendimiento tecnológico más diverso del mundo. Ha co-fundado 10+ empresas y entrenado a 5,000+ personas en casi todos los sectores en Africa, América, Asia, Europa y Oceanía. Es un autor de innovación, negocios y emprendimiento reconocido globalmente. Como ponente internacional ha compartido escenarios con Peter Diamandis, Bob Dorf, Salim Ismail, Jeff Hoffman, por mencionar algunos. Síguelo en Twitter y en LinkedIn . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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