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¿Levantar capital salvará a tu empresa?

La idea de que el capital es barato se trata de un error. Quienes prestan y ofrecen financiamiento naturalmente buscan tasas de retorno que compensen la disposición con la que gestionaron su recurso.
mar 01 noviembre 2022 09:10 AM
Impulso
Para las empresas de hoy la tarea debe comenzar por saber en qué se ocupará el capital que se solicitan, porque usar deuda para pagar deuda es la peor de las decisiones, apunta Bernardo Prum.

(Expansión) - Algo está cambiando en la dinámica de fondeo de las empresas. A partir de la pandemia y del impulso del comercio digital, las empresas comenzaron a recibir cantidades abismales de financiamiento. Veíamos unicornios pastando en México, Brasil, Europa, Estados Unidos, por todas partes. Cada nueva ronda se anunciaba con bombo y platillo como un gran hito (y lo es).

Pero ahora el escenario es otro: el gran financiamiento se redujo y las empresas deberán sobrevivir con nuevas reglas del juego, unas que ponen a prueba su capacidad financiera, habilidades negociadoras y de liderazgo.

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La idea de que el capital es barato se trata de un error. Quienes prestan y ofrecen financiamiento naturalmente buscan tasas de retorno que compensen la disposición con la que gestionaron sus recursos. Resulta entendible al visualizar el costo de oportunidad que asumen al inyectar dinero en empresas y proyectos. Por ello es importante para las empresas entender esta dinámica lógica en el levantamiento de capital: deben entender que el dinero cuesta y cuesta mucho. Ahora lo estamos viendo.

Datos de CrunchBase refieren que la inversión de riesgo en nuevas empresas de Latinoamérica cerró en 2.3 mil millones de dólares en el segundo trimestre de 2022. Dicha cifra representa una caída de más de dos tercios con respecto al mismo periodo del año anterior. También destaca que se están haciendo menos ofertas. 38% menos que el primer trimestre del año y 39% menos que el año anterior.

Pedir, pagar y volver a pedir

No es normal fondearse, pagar y volver a fondearse con la idea de que en el futuro va a existir un éxito abrumador que lo justifique. Pues por cada dos ejemplos que vemos de empresas que así alcanzaron el éxito, hay otras cien que no llegaron. La dinámica de obtener fondos una y otra vez, es un círculo vicioso que lleva a la prolongación de deudas impagables.

Y peor aún, en algún momento se convirtió en algo aspiracional para los nuevos emprendedores porque se entendía como sinónimo de éxito, pero ¿puede haber éxito cuando gran parte de ese dinero se debe?

Para las empresas de hoy la tarea debe comenzar por saber en qué se ocupará el capital que se solicitan, porque usar deuda para pagar deuda es la peor de las decisiones.

Romper estas tendencias dañinas sólo es posible al priorizar un modelo de negocio rentable, así no se trate de expectativas de crecimiento enormes. Enfocar los recursos priorizando aquellas acciones que generan ganancias a corto o cuando menos a mediano plazo y reducir el riesgo y la pérdida al mínimo posible.

Así, un crédito se debe utilizar para crear los flujos necesarios que generen las condiciones para cubrir ese endeudamiento. No es una tarea fácil. Se requiere tiempo, esfuerzo, análisis y asesoría adecuada al momento de pedir financiamiento para gestionar el capital de la mejor forma posible.

No se trata de llegar primero, se trata de saber llegar

Los proyectos de hoy deben comenzar a entender que esto no se trata de una carrera de corto plazo, se trata de un maratón. Todas las empresas necesitan levantar capital ¡Sí, todas! Todos los proyectos necesitan fondearse de una u otra forma, pero la diferencia la marca la forma en la que se hace y los objetivos que hay detrás.

Fijarse objetivos extraordinarios, buscar competir a través de precios demasiado bajos, tener un modelo de negocio que exija constante endeudamiento es peligroso y puede llevar cualquier proyecto al fracaso o a trastabillar en momentos económicamente complejos.

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Las condiciones económicas actuales han encarecido el costo de capital. El mundo está entrando en una etapa donde los márgenes serán muy justos, las posturas de los inversionistas conservadoras, y cabe señalar que no se trata de que fondearse se convierta en una labor imposible, sino que había sido marcadamente fácil hasta ahora.

Sin duda, va a ser mucho más difícil para todos los proyectos de emprendimiento el poder sobrevivir y hacer negocio. Pero estas condiciones también van a obligar a ser más sostenibles, a buscar la rentabilidad de la forma más rápida posible. Pero aquellos que logren gestionar estas dificultades y apostar por romper el ciclo vicioso de pedir prestado, pagar y volver a pedir, tendrán proyectos mucho más sólidos y estables. Se trata de apostar por un crecimiento más lento pero que consolide algo mucho más duradero.

Hoy más que nunca aplica el dicho: “No se trata de llegar primero, sino de saber llegar”.

Nota del editor: Bernardo Prum es Director de Creze. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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