Publicidad

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

De unicornio a dinosaurio, ¿el futuro de las startups es la extinción?

A diferencia de lo que sucede en un mercado alcista, en momentos de incertidumbre el capital de riesgo pide certezas de crecimiento, señala Sebastián Medrano.
vie 11 noviembre 2022 06:09 AM
De unicornio a dinosaurio
El futuro de las startups que no estén dispuestas a modificar sus operaciones no será uno de arcoíris y unicornios, sino uno de plena y llana extinción, señala Sebastián Medrano.

(Expansión) - Durante varios años el sueño de toda startup en crecimiento era convertirse en unicornio. Todos los esfuerzos del ecosistema giraban en torno de las valuaciones de 1,000 millones de dólares para entrar al tan selecto club de los animales mitológicos, acaparando titulares de la prensa nacional e internacional, obteniendo la atención de los inversionistas y, por supuesto, reinventando por completo las industrias en las que se desempeñan.

Sin embargo, el mundo actual es uno particularmente complejo. Dos años de pandemia, más uno de crisis económicas y bursátiles, ha llevado a replantear no solo las estrategias de las startups, sino incluso sus proyecciones de crecimiento en el mediano y largo plazo.

Publicidad

Pero en medio de grandes cambios, uno de los aspectos que más han desaparecido de los sectores de innovación es la idea de alcanzar el estatus de unicornio, para más bien privilegiar el no terminar como dinosaurio, es decir, una empresa en peligro de extinción.

Un segundo semestre del año interesante

El 2022 ha estado marcado por una serie de crisis derivadas por el sobrecalentamiento de la economía a nivel mundial, en buena medida por la serie de reactivaciones pospandemia y por el interés en activos alternativos en medio la emergencia sanitaria en mercados bursátiles.

Aunado a una serie de problemas por el conflicto bélico en Europa e interrupciones en las cadenas de suministro -incluso por cuestiones climatológicas-, se ha creado el escenario perfecto para que la inflación en todo el planeta esté por las nubes.

La respuesta a esa presión inflacionaria, por parte de los gobiernos, ha sido el aumento de las tasas de interés para tratar de sacar un poco de dinero del mercado y que el alza de precios se detenga. Por parte de la iniciativa privada, cada vez hay más reticencia a invertir en el corto y mediano plazo, en la medida que la incertidumbre en los mercados lleva al capital de riesgo a ser más conservador, por la posibilidad de una recesión que se extienda hasta mediados del próximo año.

De la abundancia a la supervivencia

En esa coyuntura está teniendo que operar las startups actualmente: con bajas en su liquidez—derivada de menor dinero en el mercado—y un impacto negativo en su capacidad de adquirir capital de riesgo por medio de inversión directa. La idea del unicornio rápidamente desaparece para dar paso al miedo de que una empresa se convierta en dinosaurio, con procesos ralentizados y poco óptimos de cara al futuro.

El cambio de lógicas ha ido de la abundancia al de la supervivencia. En el primer semestre de 2022, por ejemplo, el capital de riesgo en América Latina ha bajado en casi 70% en relación con el año inmediato anterior. Y solo las startups más audaces lograrán superar estas complejidades, ni se diga ya de que alcanzarán otra vez, próximamente, valuaciones por encima de los 1,000 millones de dólares en mercados que ya no son los mismos de hace algunos años.

 

Cambio en las reglas de juego

Pero todo lo anterior no significa que todo está perdido para las startups. Por el contrario, se trata de un contexto adverso que presenta oportunidades para crecer incluso a pesar de obstáculos económicos importantes. Sin embargo, esto sólo podrá suceder en la medida que se entienda que han cambiado las reglas del juego, particularmente en cuanto a lo que solicitan y buscan los inversionistas hoy en día para colocar su capital de riesgo.

A diferencia de lo que sucede en un mercado alcista, en momentos de incertidumbre el capital de riesgo pide certezas de crecimiento. Esto no implica números gigantes y fuera de lo común; por el contrario, requiere de los emprendedores estimaciones y proyecciones realistas, partiendo de una administración sólida.

El futuro de las startups que no estén dispuestas a modificar sus operaciones no será uno de arcoíris y unicornios, sino uno de plena y llana extinción.

Nota del editor: Sebastián Medrano Gallo es economista y especialista en temas fintech. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
Publicidad
Publicidad