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Tres cualidades que debe tener un tomador de decisiones

El temperamento de un líder se mide precisamente en tiempos de adversidad, ya que el manejo de crisis salta a relucir los talentos y eventuales deficiencias de quien está en posición de mando.
mié 07 diciembre 2022 06:06 AM
Tres cualidades que debe tener un tomador de decisiones
Buen criterio, habilidad de resolución, y pragmatismo: tres herramientas implacables para los líderes del presente y del futuro, considera Guillermo Fournier.

(Expansión) - El trabajo de un líder, en gran medida, consiste en saber tomar decisiones. No bastan el carisma y el entusiasmo para llevar a buen puerto un proyecto empresarial o dirigir un equipo de trabajo, sino que se requiere de determinadas habilidades adicionales para que las metas establecidas sean alcanzadas.

Sin embargo, cuando la realidad nos presenta situaciones complejas en las que debe optarse por un camino u otro con un margen reducido de acción se torna difícil asumir un rol de liderazgo firme, equilibrado y capaz.

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El temperamento de una persona líder se mide precisamente en tiempos de adversidad, ya que el manejo de crisis salta a relucir los talentos y eventuales deficiencias de quien está en posición de mando.

La buena noticia es que podemos hacer una descripción de aquellas cualidades que precisa un tomador de decisiones para optimizar resultados y consolidarse como responsable en jefe, dentro de la organización o institución en la que se desempeñe.

En primera instancia, el buen criterio es indispensable. Esta aptitud, que en el mundo anglosajón se conoce como judgement, precisa de dos elementos: sensibilidad y preparación.

Gracias a la experiencia propia de la vida profesional se van acumulando aprendizajes útiles para lidiar con desafíos de cara al futuro. En este orden de ideas, el líder adquiere una suerte de intuición u olfato, a través del cual pueden identificarse ciertos aspectos que, de otro modo, escaparían a la vista. Por supuesto, esta sensibilidad es de gran ayuda a la hora de tomar decisiones.

Por otro lado, la preparación exige de estudio, análisis riguroso y procesamiento de información, preferentemente, de la mano de un equipo de trabajo con perfiles complementarios y competentes. Sin un diagnóstico sólido construido a partir de información suficiente, tomar una decisión de relevancia puede ser temerario, e incluso altamente riesgoso.

En segundo término, hace falta capacidad de resolución. Aunque esto pudiera parecer lógico, hay muchas personas en posiciones de liderazgo que vacilan o se muestran timoratas al tomar decisiones. Lo anterior ocurre particularmente en escenarios donde la elección implica consecuencias profundas y, por tanto, el peso de la responsabilidad recae sobre los hombros de quien decide.

Por ello, el directivo o líder es, por definición, de carácter valiente, consciente del impacto que sus acciones tienen en su entorno. Las personas resolutivas, así mismo, comprenden lo fundamental de contar con una visión de largo aliento, teniendo en mente, no solo el porvenir inmediato, sino la trascendencia de sus decisiones a mediano y largo plazo.

Al auténtico líder no le tiembla la mano en el instante de decidir y tiene la madurez de entender lo que cada determinación representa para él mismo, y para la organización o institución de la que forma parte.

Como tercer y último punto, un tomador de decisiones debe ser pragmático sin dejar a un lado los valores y principios que rigen su conducta. Aquí, el concepto de practicidad es sinónimo de implementar la solución más viable y efectiva para resolver un asunto puntual.

 

La agilidad para dar respuesta a los problemas que se presentan sobre la marcha es inalienable a una persona con liderazgo. Entonces, disponer de la inteligencia y astucia para proponer estrategias sencillas y puntuales ante obstáculos emergentes, constituye una habilidad simple, pero enormemente valiosa dentro de cualquier proyecto o empresa.

La practicidad permite a los líderes dar la impresión de que su labor es fácil, aunque, sin duda, nada está más apartado de la realidad. Ser pragmático implica ecuanimidad, sentido común -que es el menos común de los sentidos-, y capacidad de ejecución.

Como corolario, se insiste en que cualquier individuo, mujer u hombre, cuenta con el potencial para desarrollar liderazgo y aptitudes para convertirse en un tomador de decisiones de primer nivel.

Buen criterio, habilidad de resolución, y pragmatismo: tres herramientas implacables para los líderes del presente y del futuro.

Nota del editor: José Guillermo Fournier Ramos es docente en la Universidad Anáhuac Mayab. Vicepresidente de Masters A.C., asociación civil promotora de la comunicación efectiva y el liderazgo social. También es asesor en comunicación e imagen, analista y doctorando en Gobierno. Síguelo en Twitter y en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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