No hay registro exacto de cuándo se volvió tradición preparar aperitivos mexicanos específicamente para disfrutar del partido del Super Bowl, aunque seguramente es consecuencia de la cercanía geográfica y de la influencia cultural que ha tenido la comunidad mexicana en nuestro vecino del norte.
En cualquier caso, es indudable que el aguacate mexicano siempre es protagonista durante esta fiesta deportiva, al ser el principal ingrediente del típico guacamole, así que aprovechando la ocasión, es buen momento para echarle un vistazo a la industria del aguacate mexicano.
Se estima que el valor de la producción mundial de aguacate ronda los 17,000 millones de dólares (mdd) estadounidenses al cierre de 2024, y que siga batiendo sus propios récords año con año, al menos hasta finales de la década, tanto en volúmenes de producción, como en el valor en términos monetarios.
En ese contexto, México es el indiscutible campeón mundial de producción y exportación de la fruta. El dato exacto varía entre las fuentes, pero la mayoría apunta a que México concentra entre un cuarto y un tercio del mercado global. Le siguen Perú y Países Bajos, aunque bastante por detrás de México.
Ahora, entre los principales importadores de aguacate del mundo se encuentran países como Estados Unidos (EU), China, Francia, Japón, Canadá, y Australia, de los cuales, nuestros dos vecinos del norte y China, coinciden también en ser los principales compradores de México.
Un aspecto sumamente interesante de la exportación de aguacate mexicano es que el precio de las cargas que exportamos a EU tiene un clarísimo componente estacional (o sea, que el precio sube o baja dependiendo del período del año en que se efectúe la compra – venta), pero que no es en enero, mes en el que típicamente se lleva a cabo el evento, sino en junio, debido a que las transacciones se pactan con al menos seis meses de anticipación, incluso antes de la cosecha de la fruta, para que los anfitriones tengan asegurado un suministro suficiente para afrontar la alta demanda de cada enero.
Al interior de México, aproximadamente el 75% del mercado lo concentra Michoacán, y por detrás Jalisco y el Estado de México completan el podio, con un 15% y un 5%, respectivamente.