En este sentido, en México se percibe un amplio potencial de crecimiento para la industria, caracterizado por la posición geográfica estratégica del país, las condiciones favorables procedentes de los tratados de libre comercio, los costos laborales competitivos, el personal calificado, las crecientes inversiones en educación especializada y la proximidad a grandes mercados como el de Estados Unidos, que en conjunto son factores que impulsan fenómenos como el nearshoring. Frente a este panorama y considerando los retos y beneficios que esto puede traer al país, es importante conocer qué factores son clave para acelerar la agenda sostenible en el sector manufacturero.
Desde una perspectiva ambiental, social y de gobierno corporativo (ESG), es importante actuar con un enfoque más proactivo ante las problemáticas sociales y de gobernanza, y no exclusivamente en atención a los aspectos de carácter ambiental, los cuales son sustanciales si se pretende lograr un equilibrio sostenible, pero no son los únicos. En la dimensión social, México ha adoptado compromisos sostenibles como impulsar acciones basadas en la justicia social, el respeto a los derechos humanos, la salud, la equidad de género, la adaptación y resiliencia climática basadas en la transición justa.
Dentro de la industria, en la dimensión de gobernanza, se estima que la representación de mujeres en posiciones de liderazgo a nivel global corresponde a 24.6%, lo cual refleja los retos relacionados con la diversidad, equidad e inclusión (DEI), tales como igualdad salarial y acceso a cargos directivos.
Asimismo, es necesario el aumento en la medición de factores ESG para construir un enfoque más robusto y transparente, tomando en cuenta que 56% de los y las CEO consideran que los avances actuales en la materia no son lo suficientemente sólidos como para resistir el posible escrutinio de grupos de interés y accionistas.