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Lo que nadie te dice de vender a cadenas de retail

El retail ofrece oportunidades de crecimiento, pero no es para todos ni para todas las etapas del negocio. Es un camino posible, rentable y poderoso si se recorre con conocimiento y preparación.
mié 28 enero 2026 06:00 AM
Lo que nadie te dice de vender a cadenas de retail
Las cadenas comerciales no están ahí para vender tu producto, existen para operar tiendas eficientes y satisfacer a sus clientes. La responsabilidad de que un producto se venda recae por completo en quien lo provee, apunta Juan Carlos Cante. (Foto: iStock)

Para muchos emprendedores, venderle a una gran cadena comercial es uno de los grandes sueños empresariales. Ver tu producto en Walmart, Palacio de Hierro, Oxxo o Costco se siente como haber “llegado". Ese momento suele celebrarse como una meta, cuando en realidad es el inicio de una etapa mucho más exigente, costosa y riesgosa de lo que se reconoce.

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La verdad incómoda es que entrar a retail no es la meta, sino la prueba. Y para muchos negocios, una que llega antes de tiempo. Confundir visibilidad con solidez ha llevado a más de una empresa a crecer en exposición mientras se debilita por dentro.

Expectativa vs. realidad

Lograr que una cadena te compre es difícil y cada vez más selectivo. No basta con un buen producto, se requiere cumplimiento normativo, certificaciones, un producto competitivo, timing y, sobre todo, entender que las cadenas no tienen urgencia por incorporar nuevos proveedores si la categoría ya funciona.

Incluso si logras catalogar, la verdadera prueba está en el anaquel, si el producto no circula en los primeros 30 o 60 días, se da de baja y regresa al proveedor. El error común es pensar que la venta ocurre cuando la cadena compra; en realidad, ocurre solo si el consumidor elige.

A esta presión comercial se suma la operativa, con reposiciones constantes, entregas perfectas y pagos que suelen llegar entre 30 y 90 días. Para empresas sin músculo financiero ni logístico, el crecimiento puede ahorcarte. El retail no perdona la fragilidad operativa.

Verdades incómodas (las reglas del juego)

Las cadenas comerciales no están ahí para vender tu producto, existen para operar tiendas eficientes y satisfacer a sus clientes. La responsabilidad de que un producto se venda recae por completo en quien lo provee. Ignorar esta realidad es uno de los errores más comunes —y costosos— de los emprendedores.

Por eso, cuando un comprador dice que sí, no está comprando solo un producto, sino un plan creíble de rotación. Precio, empaque, diferenciación y ejecución comercial no son accesorios: son condiciones mínimas. Sin ese plan, la oportunidad suele ser única y breve.

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El retail no perdona errores. Entregas incompletas, empaques dañados o fallas administrativas se traducen en penalizaciones, devoluciones y rechazos. No es un canal imposible, pero sí expone a quien improvisa.

Mi experiencia personal

Después de casi 30 años vendiendo a cadenas de retail, como Walmart, Sam’s, Costco, Soriana, Palacio de Hierro, Liverpool, HEB, City Market, Farmacias Similares, Farmacias San Pablo, he visto cómo este canal se ha profesionalizado y endurecido. Hoy es más automatizado, más eficiente y mucho menos tolerante al error. Esa evolución ha elevado la vara para todos.

He vivido lanzamientos exitosos y fracasos costosos. El retail amplifica todo: los aciertos y los errores. Por eso, entrar sin preparación no es valentía; es una apuesta mal calculada.

Nunca voy a olvidar mi primera gran entrega a una cadena de materiales de construcción: un tráiler completo rechazado por no llevar códigos de barras. Un detalle aparentemente menor provocó costos, retrasos y una lección durísima. En retail, los errores pequeños se pagan en grande.

¿Cuándo sí conviene vender a cadenas comerciales?

Vender a retail puede ser una buena idea, si estás preparado. Se necesita capital, un equipo que entienda cómo operan las cadenas, un producto diseñado específicamente para ese canal, un empaque resistente y atractivo, precios muy competitivos y un plan comercial sólido. También es fundamental saber negociar acuerdos comerciales. Un mal contrato puede acabar con tu margen o con tu empresa.

Si tu producción es limitada, el capital ajustado o tu producto no es claramente superior es probable que aún no sea el momento. En ese caso, es mejor fortalecer el negocio y prepararte antes de dar el salto. Además, no todas las cadenas son para todos los productos; cada una responde a un cliente distinto, un ticket promedio específico y una lógica comercial propia. Elegir mal el canal equivale a competir en el terreno equivocado.

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Cuando alguien me dice que quiere vender en retail, siempre le recomiendo lo mismo: visitar las cadenas donde se venden productos similares y estudiarlas: precios, empaques, calidad, rotación, comunicación y posicionamiento. Hacer una radiografía completa del mercado y preguntarse con total honestidad: ¿mi producto está listo para competir y ganar?

El retail ofrece enormes oportunidades de crecimiento, pero no es para todos ni para todas las etapas del negocio. Es un camino posible, rentable y poderoso, si se recorre con conocimiento, estrategia y preparación.

Pero, antes de dar el salto, conviene preguntarse si la empresa está lista no solo para entrar, sino para sobrevivir y sostenerse en ese juego.

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Nota del editor: Juan Carlos Cante es Presidente del consejo directivo de la ASEM. Síguelo como @juanc_cante Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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