El biólogo George Jackson Mivart, en su obra “The Groundwork of Science”, estableció: ”Las grandes transiciones evolutivas no cambian un solo órgano, sino todo un conjunto de características físicas”. Evidentemente, este postulado de la biología está íntimamente relacionado con el de la gradación de los caracteres, que a menudo se acompaña y describe un cambio de función, el cual habrá que aclarar que no necesariamente implica el desarrollo de un órgano nuevo, sino que describe la transformación de una nueva estructura orgánica. Mivart se preguntaba: “¿de qué serviría a una criatura desarrollar extremidades para caminar sobre la tierra si no tuviera pulmones para respirar el aire?”. A lo que Darwin, en su obra “El origen de las especies”, respondió: “En el caso de la invasión de los hábitats terrestres por los descendientes de los peces no originó un nuevo órgano, sino que modificó la función de un órgano que ya existía; por lo tanto, el cambio no implica el desarrollo de un órgano nuevo, ya que la transformación se hace evidente a través de un cambio de función”.
Biomímesis sistémica, la naturaleza como modelo para la optimización industrial
Las nuevas tecnologías rara vez aportan valor por sí solas; deben ser "infundidas" en un sistema anfitrión o en una plataforma existente. La introducción de una nueva tecnología provoca una cascada de cambios en el sistema complejo, lo cual demanda el rediseño de funciones y componentes, así como de interfaces físicas y de alteraciones, ya sean en los flujos de energía, masa e información de los sistemas industriales. La innovación no solo depende de qué tan avanzada es una tecnología, sino también de cuándo y cómo se introduce en el mercado y de su alineación con las capacidades del usuario, la infraestructura y las expectativas existentes.
El caso del Buick Riviera de 1986 lo ilustra con claridad, el Riviera incorporó una tecnología radical (pantalla táctil y control digital) sin que el ecosistema —usuarios, ergonomía, costos cognitivos, confiabilidad— estuviera preparado para absorberla. El resultado fue una innovación técnicamente brillante pero mal sincronizada. Buick apostó por un salto disruptivo en lugar de una secuencia incremental de aprendizaje, rompiendo con la idea de introducir cambios en ritmos predecibles que permitan la adaptación organizacional y del mercado. La pantalla reemplazó más de 80 controles físicos sin ofrecer ventajas funcionales inmediatas: era más lenta, distraía y aumentaba la fricción de uso, lo que confirma que una innovación puede destruir valor a corto plazo aun cuando sea correcta a largo plazo.
Las grandes transformaciones industriales impulsadas por la tecnología no suceden por el cambio aislado de un solo componente, sino todo un conjunto de características técnicas, desde la ingeniería de sistemas complejos, esto se realiza a través de invasividad y la propagación del cambio. La evolución tecnológica tiende a resolver dualidades al fusionar funciones, por ejemplo: el caso de las aletas del motor: en motores enfriados por aire, las aletas servían solo para enfriar. En la evolución hacia un motor eléctrico, estas aletas se integran como nervaduras que también proporcionan rigidez mecánica. La nueva estructura integra dos funciones (enfriamiento y sostén) que antes estaban separadas, superando la simple componenda entre estructuras rivales, con lo que ahora un solo elemento cumple múltiples funciones de manera eficiente, superando soluciones primitivas que requerían componentes separados para cada tarea. Este tipo de enfoque es fundamental en la ingeniería para optimizar el uso de materiales, reducir el peso y mejorar la eficiencia general del producto.
Así como en la biología la gradación de los caracteres, es acompañada un cambio de función, en el contexto tecnológico, esto se refleja en la evolución de plataformas en donde la mayoría de los productos no son diseños nuevos, sino que evolucionan gradualmente a partir de productos anteriores. El crecimiento económico moderno se caracteriza por ser continuo, acumulativo y sostenido, a diferencia de los avances aislados del pasado. Su motor central es el progreso tecnológico permanente, entendido como la aplicación sistemática del conocimiento científico a la mejora de las técnicas productivas, lo que eleva de forma constante los estándares de vida. Joel Mokyr explica que este proceso surge de la interacción virtuosa entre ciencia y tecnología: la ciencia genera nuevas explicaciones y la tecnología las traduce en soluciones productivas, mientras que los desafíos técnicos orientan nuevas investigaciones científicas.
Al buscar incorporar nuevos desarrollos tecnológicos e innovar, es relevante priorizar analizar y, en su caso, replicar no solo las formas, sino también las estrategias sistémicas de la naturaleza; por ejemplo, cuando hablamos de eficiencia y optimización la naturaleza rara vez utiliza un material para una sola función; utiliza estructuras jerárquicas para lograr propiedades múltiples (ej. El hueso proporciona soporte y produce células sanguíneas; la piel de tiburón reduce el arrastre y evita la incrustación biológica) es decir que las funciones no están en conflicto sino fusionadas en una unidad estructural coherente.
De la misma forma, en la industria los productos suelen evolucionar, no crearse de cero. Al integrar nuevas tecnologías, la industria busca elementos como eficiencia y optimización, así como la contribución de su incorporación en el incremento de ventajas competitivas para el mercado, lo cual demanda identificar qué "mutaciones" tecnológicas (nuevos conceptos) sobrevivirán en el entorno hostil del mercado y cuáles se extinguirán. Para que este círculo funcione, se requieren tres condiciones clave: una revolución científica que genere conocimiento riguroso, un amplio cuerpo de técnicos, ingenieros y empresarios capaces de aplicarlo, y un marco institucional abierto que permita la experimentación y la competencia.
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Nota del editor: Juan Alberto González Piñón es Director Corporativo de Innovación y Transferencia de la Universidad Panamericana. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.
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