Aunque existen diversas tecnologías, los sistemas de almacenamiento de energía con baterías (BESS) tomaron protagonismo por su rapidez de despliegue, modularidad y caída de costos, lo que me llevó a pensar, si existiera una copa para esta industria, ¿qué país levantaría el trofeo? ¿México pasaría a cuartos de final?
De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA, en inglés), en 2024 la capacidad global de BESS creció 113%, alcanzando 126 gigavatios (GW). Ese crecimiento ha sido liderado por China, que hoy alberga cerca de 60% de la capacidad instalada mundial. Le siguen Estados Unidos, con alrededor de 20%, y el Reino Unido, con 5%.
Los sistemas BESS refuerzan la seguridad del suministro eléctrico, aportan flexibilidad para cubrir picos de demanda, estabilizan la red y responden en segundos a señales del mercado. Al “Mundial BESS”, México llega con una capacidad instalada estimada entre 800 y 900 megavatios-hora (MWh), de acuerdo con varias estimaciones, en proyectos detrás y delante del medidor. Con estos números, ¿cuáles serían los resultados del tricolor en la copa del mundo del almacenamiento de energía?
México pasa a cuartos de final
Esta metáfora de medir el desempeño de las selecciones en capacidad instalada de almacenamiento requirió de una simulación, para la cual elegí a los países que considero clasificarán en la segunda ronda de la UEFA: Italia, Suiza, Turquía y Dinamarca. Después, a los que se están jugando el repechaje intercontinental: Jamaica e Irak.
México se enfrentaría a los siguientes rivales en fase de grupos: Sudáfrica, Corea del Sur, Dinamarca; a Canadá en dieciseisavos de final; a los Países Bajos en octavos de final –espero que no se repita aquello del “no era penal”–; y a Alemania en cuartos de final. A continuación, el silbatazo inicial: