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IA generativa. Más consumo, menos entendimiento

La IA generativa no está fallando. Al contrario: está demostrando un potencial enorme. Lo que está fallando es la forma en la que muchas organizaciones la están consumiendo.
mar 17 febrero 2026 06:02 AM
¿Por qué la IA necesita una estrategia para escalar?
Más empresas consumen IA, pero pocas están construyendo una ventaja competitiva sostenible con ella, apunta Oscar Hernández. (iStock)

En los últimos 18 meses, la IA generativa pasó de ser una curiosidad tecnológica a una línea de inversión prácticamente obligatoria en los presupuestos corporativos. Hoy, ninguna organización quiere quedarse fuera de la conversación. Y hacen bien: la IA generativa llegó para quedarse y transformar la forma en que operan los negocios. El problema es que muchas empresas entraron sin entender realmente qué estaban comprando ni qué necesitaban para capturar valor real.

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La IA generativa no está fallando. Al contrario: está demostrando un potencial enorme. Lo que está fallando es la forma en la que muchas organizaciones la están consumiendo.

En numerosos casos, las empresas incorporan modelos generativos para automatizar reportes, crear contenidos o responder preguntas internas sin haber resuelto lo esencial: la calidad, la estructura y la gobernanza de sus datos. Es como intentar hornear un pastel con ingredientes desordenados y una receta incompleta: el proceso avanza, pero el resultado es frágil, impredecible y difícil de repetir. La tecnología responde; el impacto en el negocio, no siempre.

La conversación relevante no debería ser si una empresa ya usa IA generativa, sino para qué la está usando y sobre qué datos la está construyendo. En esa respuesta está la diferencia entre consumir tecnología y crear valor sostenible.

La confusión entre acceso y capacidad

Uno de los errores más comunes es asumir que, porque la IA generativa es accesible, su adopción es sencilla. Las interfaces son intuitivas, los resultados parecen inmediatos y el entusiasmo interno crece rápido. Sin embargo, detrás de cada respuesta “inteligente” existe una cadena compleja de decisiones sobre datos, contexto, sesgos, seguridad y analítica.

Cuando una empresa alimenta modelos con información incompleta, duplicada o sin trazabilidad, no está obteniendo inteligencia: está amplificando desorden. La IA no sustituye la estrategia de datos; la exige. No corrige problemas estructurales, los hace más visibles y, muchas veces, más costosos.

Aquí aparece una verdad incómoda, pero necesaria: la mayoría de las organizaciones aún no tiene la madurez analítica suficiente para aprovechar la IA generativa. Sin modelos de datos claros, sin métricas bien definidas y sin una cultura sólida de toma de decisiones basada en evidencia, la IA termina siendo una capa cosmética, no una palanca estratégica.

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El espejismo de la productividad inmediata

Otro error frecuente es medir el éxito de la IA generativa únicamente por la eficiencia operativa de corto plazo. Sí, puede ahorrar tiempo en tareas repetitivas, generar borradores o acelerar ciertos procesos. Eso es valioso, pero insuficiente.

El verdadero valor de la inteligencia artificial no está solo en hacer más rápido lo que ya hacemos, sino en entender mejor el negocio, anticipar escenarios y tomar decisiones con mayor precisión. Para lograrlo, la IA debe conectarse con analítica avanzada, modelos predictivos y datos que reflejen la realidad operativa de la empresa, no solo documentos sueltos o bases históricas mal integradas.

Las organizaciones que no hacen esta conexión suelen terminar frustradas: consumen IA, pero no transforman procesos clave; experimentan, pero no escalan; invierten, pero no capturan retorno.

IA sin estrategia de datos es dependencia

Existe además un riesgo poco discutido. Cuando una empresa adopta IA generativa sin una estrategia sólida de datos, se vuelve dependiente de modelos generalistas entrenados con información ajena. Esto limita la diferenciación y traslada el valor hacia las plataformas tecnológicas, no hacia el negocio.

Las compañías que realmente están capturando valor son aquellas que integran la IA sobre sus propios datos, con reglas claras de gobierno, seguridad y calidad. No se trata de usar más IA, sino de usarla mejor. De alinearla con las preguntas reales del negocio: demanda, riesgo, eficiencia, experiencia del cliente y rentabilidad.

Sin esa alineación, la IA generativa se convierte en un gasto recurrente más. Con ella, puede convertirse en una ventaja competitiva difícil de replicar. En esa diferencia se juega no solo el futuro de las empresas, sino la competitividad digital de México.

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Nota del editor: Oscar Hernández es Director General de Bluetab México y CEO para Latinoamérica. Cuenta con más de 18 años de experiencia liderando proyectos de datos, analítica avanzada e inteligencia artificial para sectores altamente regulados como banca, retail y consumo. Síguelo en LinkedIn Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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