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México ante el GAFI y la prueba de efectividad en su sistema financiero

Cumplir con los estándares del GAFI no es opcional para México. Es una condición para preservar la estabilidad económica y proteger la seguridad financiera nacional.
mié 18 febrero 2026 06:07 AM
Sistema financiero mexicano riesgos
Si México consolida controles efectivos y una supervisión sólida basada en riesgos, no sólo protege su sistema financiero: fortalece su posición como una economía confiable y competitiva en los mercados internacionales, apunta Pedro Javier Leyva Lizárraga. (Foto: iStock)

En el ámbito financiero internacional, la confianza no se presume, se demuestra. Por eso, el reciente posicionamiento de la Secretaría de Hacienda reafirmando el compromiso de México con el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) merece una lectura estratégica. No se trata de un comunicado más, es una señal dirigida a los mercados sobre la fortaleza institucional del país.

El GAFI establece los estándares globales en materia de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo. Durante años, el debate se centró en determinar si los países contaban con marcos normativos alineados a las mejores prácticas. Hoy la discusión es distinta. La pregunta relevante es si esos marcos funcionan en la práctica.

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Desde mi experiencia en regulación financiera y cumplimiento normativo, tengo claro que la prevención de lavado de dinero no puede entenderse como un requisito administrativo. Es un componente estructural de estabilidad económica. Cuando un sistema financiero permite que recursos ilícitos se integren a la economía formal, el daño es institucional.

México es una economía abierta, profundamente vinculada a mercados internacionales, inversión extranjera y corresponsalía bancaria. La percepción que tengan bancos globales, inversionistas y organismos multilaterales sobre la integridad de nuestro sistema financiero incide directamente en el costo del capital y en la confianza país. Las autoridades internacionales han endurecido sanciones y revocado licencias a instituciones con debilidades en sus controles. Esa realidad demuestra que la efectividad regulatoria dejó de ser un asunto técnico para convertirse en un factor determinante de competitividad y estabilidad financiera.

El estándar actual del GAFI privilegia la efectividad. Evalúa si la supervisión es realmente basada en riesgos, si los sistemas de monitoreo transaccional detectan patrones complejos, si los oficiales de cumplimiento cuentan con independencia funcional y si los Consejos de Administración asumen la gestión de riesgos como parte central de su gobierno corporativo. Esa es la verdadera prueba.

A esto se suma un factor que no podemos ignorar: la transformación digital. El crecimiento de fintech, la inclusión financiera y la sofisticación de esquemas de fraude digital han ampliado el alcance del sistema, pero también el espectro de riesgos. He visto cómo la innovación avanza con rapidez; los controles deben evolucionar al mismo ritmo. La inteligencia financiera, la analítica avanzada y la coordinación interinstitucional son hoy indispensables.

Cumplir con los estándares del GAFI no es opcional para México. Es una condición para preservar la estabilidad económica y proteger la seguridad financiera nacional. La prevención de lavado de dinero impacta directamente en la confianza de inversionistas, en las relaciones con bancos corresponsales y en la percepción de riesgo país.

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Creo firmemente que este es un momento clave. El reto no está en reiterar compromisos, sino en demostrar resultados verificables y sostenidos. La confianza internacional no se construye con discursos; se acredita con desempeño.

En un escenario global cada vez más exigente, la integridad financiera representa un activo estratégico. Si México consolida controles efectivos y una supervisión sólida basada en riesgos, no sólo protege su sistema financiero: fortalece su posición como una economía confiable y competitiva en los mercados internacionales.

La prueba no está en la norma. Está en la efectividad.

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Nota del editor: Pedro Javier Leyva Lizárraga es especialista en cumplimiento normativo, prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo (PLD/FT), Gobierno Corporativo y gestión de riesgos. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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