Liderar "de abajo hacia arriba" (Leading Up)
El verdadero liderazgo ocurre cuando eres capaz de influir en tus pares y en tus superiores sin tener poder formal sobre ellos. Esto se logra a través de:
- La resolución de problemas: El que soluciona, lidera por default.
- La generosidad radical: Compartir conocimiento sin miedo a ser reemplazado.
- La visión: Ser el que levanta la mirada del Excel para ver hacia dónde va el barco.
¿Por qué el "glamour" del puesto es una trampa?
Muchos profesionales persiguen el título por el estatus (el glamour), pero olvidan que el título es una responsabilidad, no una medalla. El peligro de depender del puesto es que, si mañana la empresa desaparece o te despiden, tu liderazgo se queda en el escritorio.
El liderazgo nato es portátil. Te lo llevas a donde vayas. Es la diferencia entre ser un "jefe" que manda y un "referente" al que consultan. En 2026, las empresas ya no buscan personas que sepan mandar; buscan personas que sepan articular tribus y propósitos guiados.
El capital que no aparece en la nómina
El liderazgo sin etiquetas se basa en la acumulación de crédito de confianza. Cada vez que ayudas a un colega sin que sea tu obligación, o esté en un descriptor de puesto, o que asumes la responsabilidad de un error ajeno para proteger al equipo, estás haciendo un depósito en tu cuenta de influencia.
El "jefe" tradicional gasta su capital cada vez que dice: "Hazlo porque yo lo mando". El referente, en cambio, invierte su capital escuchando antes de decidir.
En la economía del talento de 2026, la autoridad no se impone, es transaccional a través del respeto mutuo. Seamos agentes de cambio. Si tu red de contactos no te consultora un problema fuera de la oficina, entonces no eres un líder; solo tienes un escritorio asignado.
La vulnerabilidad como superpoder
Muchos creen que el líder debe ser una roca inamovible, pero la perfección absoluta hoy resulta sospechosa. El liderazgo nato incluye la capacidad de decir: "No tengo la respuesta, pero vamos a encontrarla juntos".