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Inteligencia Artificial y los retos de su uso en la banca mexicana

La pregunta no es si la IA transformará el sector bancario mexicano, sino cómo superar los obstáculos que frenan esta evolución.
mié 25 febrero 2026 06:03 AM
Inteligencia Artificial y los retos de su uso en la banca mexicana
La aplicación de la IA en entornos de Core Bancario requiere mucho más que nuevos algoritmos: presupone una arquitectura moderna, datos confiables, interoperabilidad y escalabilidad, apunta Alberto Rosati. (Foto: iStock)

La transformación digital del sector financiero mexicano avanza a su propio ritmo, distinto al observado en otros mercados latinoamericanos. Si bien la aplicación de la Inteligencia Artificial (IA) en la modernización de los sistemas heredados se encuentra entre las principales demandas tecnológicas del sector, con grandes instituciones internacionales liderando iniciativas de transformación del Core Bancario, México aún enfrenta desafíos particulares que merecen atención. La pregunta no es si la IA transformará el sector bancario mexicano, sino cómo superar los obstáculos que frenan esta evolución.

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A diferencia de los mercados más avanzados de la región, esta transformación aún enfrenta con fuerza el problema de los sistemas heredados, cuya modernización consume tiempo y recursos, y limita la velocidad de la innovación. La aplicación de la IA en entornos de Core Bancario requiere mucho más que nuevos algoritmos: presupone una arquitectura moderna, datos confiables, interoperabilidad y escalabilidad. En México, gran parte de las instituciones financieras aún operan con infraestructuras diseñadas para un mundo predigital, lo que convierte la adopción de la IA en un complejo ejercicio de ingeniería, y no solo en una decisión de negocio. La modernización de los sistemas heredados sigue siendo el principal obstáculo para que la IA genere ganancias reales en eficiencia, personalización y reducción de riesgos.

Este desafío está directamente relacionado con el ritmo más lento de la migración a la nube en el país. A diferencia de países de la región como Brasil, donde la nube ha avanzado con mayor rapidez, el mercado mexicano aún mantiene una parte significativa de sus operaciones en instalaciones locales. Se estima que alrededor del 90% de las cargas de trabajo bancarias aún deben migrarse. Además, los frecuentes cambios regulatorios añaden complejidad al proceso, lo que provoca que muchas iniciativas avancen de forma artesanal, incrementando los costos y alargando los plazos.

La paradoja es que México cuenta con las condiciones objetivas para acelerar este salto. El país ya se ha consolidado como uno de los principales destinos de capital de riesgo en América Latina, captando el 46% de las inversiones en startups en el primer semestre de 2025. Al mismo tiempo, importantes proveedores globales están reforzando su compromiso con la región. AWS anunció inversiones por 5 mil millones de dólares en México, mientras que Microsoft también está expandiendo su presencia en América Latina, lo que indica que la infraestructura, la capacidad computacional y los servicios avanzados de IA estarán cada vez más disponibles a nivel local.

El tema de la competitividad regional cobra aún más relevancia al observar que México ha superado a Brasil como el principal destino de capital de riesgo en América Latina, captando el 46% de los 1,700 millones de dólares en financiación para startups en el primer semestre de 2025. Este movimiento indica el interés de los inversores por el mercado mexicano, pero también expone la necesidad de que el sector bancario se mantenga al ritmo del ecosistema de innovación. No basta con tener capital disponible si la infraestructura tecnológica de las instituciones financieras no permite la implementación ágil de soluciones basadas en IA.

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Este movimiento se produce en un contexto donde la IA ya se ha generalizado en el ecosistema tecnológico latinoamericano. Datos recientes muestran que más del 80% de las empresas de SaaS en la región ya han lanzado funcionalidades basadas en IA, y más del 60% de ellas observan impactos mensurables en la fidelización y retención de clientes. América Latina, en su conjunto, vive un momento de madurez tecnológica, con un crecimiento promedio de los ingresos anuales recurrentes (ARR) superior al 30% en las empresas más consolidadas y una adopción acelerada de modelos basados ​​en datos y automatización inteligente.

Para México, la gran oportunidad reside en transformar estos vectores en una ventaja competitiva estructural. La combinación de la modernización del Core Bancario, el avance de la nube, la adopción responsable de la IA y las sólidas inversiones en infraestructura puede posicionar al país como un centro regional de innovación tecnológica y financiera. Esto no solo fortalece el sistema bancario local, sino que también aumenta el atractivo de México para el talento, las startups y los proyectos globales, además de la posibilidad de reducir costos operativos y acelerar la adopción de tecnologías avanzadas, como la IA Generativa y los agentes autónomos.

Además, la dinámica geopolítica del nearshoring y el friendshoring también favorece al mercado mexicano. Con las recientes tensiones comerciales globales y la imposición de nuevos aranceles en las principales economías, México se está posicionando como un refugio seguro para las cadenas de suministro que buscan resiliencia y proximidad al mercado norteamericano. Esta reindustrialización tecnológica atrae no solo fábricas, sino también centros de I+D y centros de servicios digitales, fortaleciendo nuestra infraestructura y capacidad para responder a las crisis globales de suministro.

El potencial de creación de valor es inmenso. Las empresas que hacen un uso intensivo de la IA registran ingresos por empleado significativamente mayores. La aplicación de la IA en la atención al cliente, la detección de fraudes, el análisis crediticio y la personalización del servicio puede transformar la experiencia bancaria y la eficiencia operativa. Sin embargo, los bancos mexicanos necesitan acelerar el ritmo de modernización de su infraestructura para aprovechar estas oportunidades antes de que nuevos actores digitales ocupen este espacio.

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El debate para 2026 y años posteriores, por lo tanto, no es solo tecnológico, sino estratégico. Se trata de debatir el compromiso a largo plazo de los principales actores con el país y la capacidad de México para convertir las inversiones en la nube y la IA en productividad, competitividad y crecimiento sostenible. La guinda del pastel será precisamente esto: transformar los desafíos históricos en palancas para que México asuma un papel de liderazgo en el futuro digital de América Latina.

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Nota del editor: Alberto Rosati es CEO de GFT Technologies en Mexico. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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