Otra vez, carros bomba, se han incrementado los delitos que típicamente son producto del arrinconamiento de las mafias, como lo son el secuestro; el robo a mano armada, y la extorsión. No pueden contra quien los persiguen, así que ven cómo se las paga quienes no pueden defenderse. No es un tema de estadísticas, falsas rayas y líneas que mal reflejan la realidad. La gente ya está cansada de verborrea ideológica, y es claro que el descuido del control territorial terminará por dar paso al borrado de fronteras. Los políticos que hablan del ayer deben ser sustituidos, urgentemente, por aquellos que puedan hacerse cargo del ahora. Último llamado para los autócratas, ahí están los finales de Hitler, Mussolini, Kadhafi, Hussein y muchos otros más, ya terminó el tiempo del ascenso del autoritarismo, la rueda volvió a girar. ¿Acaso será que prefieran ser derrocados, linchados, o recluidos en NY?
Todos aquellos que nos atropellaron, burlándose al decir que no viniéramos con que la ley es la ley, tienen que reconocer que ahora penden de la ley internacional, detrás de la cual, hoy, pretenden esconderse, rogando que el pez grande no devore al pequeño. Sin embargo, es demasiado tarde, el proceso ya inició y quienes hicieron de las constituciones una burla, hoy están en fila de las ejecuciones, sólo falta que hablen de justicia y certidumbre jurídica. A hierro mataron y a hierro morirán. Ruegan y piden a los mandamases del primer mundo que respeten las reglas de convivencia, cuando gracias a violarlas se hicieron del poder.
En ese terrorífico escenario, comenzará una cadena de impagos, incumplimientos y tomas forzadas de activos, y no será solo en la pequeña escala de los hipotecarios y tarjetas de crédito, sino en el de los grandes fondos de inversión, quienes se han vuelto deudores morosos. Ya será el descredito, y no el crédito, el que prevalecerá. La inversión será más volátil que nunca, ya que es difícil saber lo que hoy es un destino seguro, complejo será volar hacia la calidad, todo es, o al menos parece, un espejismo. La liquidez reinará, y la usura será común, disfrazada con mil caretas. Crecerá con la 4T el ridículo margen financiero que sufren los mexicanos, tanto en el financiamiento, como en el mercado cambiario, esos, que el cacique tropical supo fomentar y conservar a cambio de aplausos y sobres amarillos.
Evadir, sortear o diferir el cumplimiento de las obligaciones se convertirá en ejercicio del diario, y ahí, será un gran error jugar a la quiebra o al concurso mercantil, ya que ese garlito depende, para funcionar, de un foro procesal sólido y confiable. Sin una estructura judicial bien formada, sin un acuerdo procesal predecible, sin criterios sólidos en materia de impago, ese juego se vuelve una ruleta rusa. Quienes, como deudores o acreedores, han visto esa como la salida posible se equivocan. Algunos han empezado a entramar esos intrincados galimatías, en búsqueda de poner en proceso universal a fallidas empresas, sin caer en cuenta de que ya no vivimos en ese mundo en el que los juicios brindaban salidas. Ni siquiera son volados, la posibilidad de tener resultados aceptables es menor al 50%. Se acabó el juego del tío Lolo.