Publicidad
Revista Digital
Publicidad

Cuando el mundo se cae: lo que una tragedia revela sobre el alma de una marca

Los terremotos de Venezuela no solo destruyeron edificios. Están destruyendo la reputación de las marcas que no saben callarse, y construyendo la de las que saben actuar.
Centros de acopio para Venezuela: las cuentas y los lugares oficiales para apoyar al país tras doble terremoto
La imagen corresponde al 28 de junio en donde se observa a una aeronave Osprey que sobrevuela una zona afectada por un terremoto en Caraballeda, La Guaira, Venezuela. (Foto: AFP )

Soy venezolano. Y el 24 de junio de 2026 estaba mirando mi teléfono cuando empezaron a llegar los videos. Edificios que se doblaban. Familias corriendo descalzas. Caracas en polvo. Dos terremotos en menos de un minuto (7.2 y 7.5) golpeando al mismo tiempo un país que todavía no había terminado de levantarse de todo lo demás.

Hoy, mientras escribo esto, hay más de 1,900 muertos, más de 10,000 heridos y casi 80,000 personas afectadas. Veintiocho mil familias están durmiendo en carpas. Eso no es una estadística. Eso es un país entero llorando al mismo tiempo.

Publicidad

Y en medio de ese dolor, algo pasó que no debería sorprendernos pero igual duele: algunas marcas siguieron publicando sus promociones. Sus descuentos. Sus reels de producto. Como si nada.

Eso es lo que quiero hablar hoy. No de marketing de crisis. De algo más básico: de carácter.

Hay una verdad que los manuales de comunicación corporativa no te van a decir con esta claridad: una tragedia no es un problema de relaciones públicas. Es un espejo. Y en ese espejo, tu marca aparece exactamente como es. Sin filtros. Sin estrategia. Sin el barniz que le aplicas cuando todo va bien.

El consumidor de hoy no necesita un estudio de mercado para detectar cuando una empresa está siendo genuina o cuando está actuando. Lo siente. Lo comparte. Y lo recuerda mucho más de lo que tú quisieras.

Entonces, ¿qué hace una marca con alma cuando un país se cae?

Lo primero es lo más difícil: callarse. No todo silencio es indiferencia. A veces el silencio es la única respuesta honesta que tienes. Si no tienes nada verdadero que decir, no digas nada. Apaga las campañas. Detén los anuncios. Suspende los posts programados que hablan de tu oferta del mes. Ese gesto, aunque nadie lo vea, es el primero que te define.

Lo segundo es actuar antes de comunicar. Primero haz. Después, si acaso, di. Las marcas que salieron mejor paradas en tragedias anteriores no fueron las que publicaron el comunicado más bonito. Fueron las que donaron en silencio, las que pusieron sus camiones, sus bodegas o sus redes al servicio del rescate, y solo después (mucho después) lo mencionaron de pasada, casi sin querer.

Lo tercero es entender que usar el dolor ajeno para ganar visibilidad es la forma más cara de publicidad que existe. Cara no en dinero. Cara en reputación. El post de "nuestros corazones están con Venezuela" con tu logo destacado y un link a tu tienda en el pie de página no es empatía. Es oportunismo. Y la gente lo sabe.

Aquí viene la parte incómoda, la que pocos dicen en voz alta:

No todas las marcas tienen que pronunciarse sobre cada tragedia. Si tu empresa no tiene empleados en Venezuela, no tiene operaciones allá, no tiene ninguna conexión genuina con lo que pasó, el silencio es más honesto que fabricar un vínculo emocional que no existe. Forzar relevancia donde no la hay es igual de deshonesto que ignorar la crisis.

La pregunta que debes hacerte no es "¿qué publicamos?" sino "¿tenemos algo real que aportar?" Si la respuesta es sí (recursos, dinero, logística, alcance para difundir ayuda humanitaria verificada) entonces actúa. Si la respuesta es no, respétate suficiente para quedarte quieto.

Publicidad

Venezuela me duele de una manera que no cabe en un artículo. Hay más de 19,000 personas que fueron rescatadas con vida entre los escombros gracias a equipos de más de 27 países que llegaron sin pedir nada a cambio. Eso es actuar con alma.

Las marcas que entiendan eso (que en los momentos más oscuros la gente no quiere que les vendas nada, quiere saber si eres real) son las que van a importar cuando el polvo se asiente.

Y las que no lo entiendan, también lo van a saber. Porque sus clientes se los van a cobrar en la única moneda que duele de verdad: la confianza.

_____

Nota del editor: Ronald Meneses es CEO de RM Your Marketing Partners, escritor y contribuidor para medios internacionales como Orlando Business Journal y Florida Realtor Magazine. Con un Master en Marketing y más de 15 años de experiencia en marketing estratégico, digital, branding, social media y desarrollo de negocios. Ha asesorado a emprendedores, pymes y empresas en Latinoamérica, Europa y Estados Unidos, ayudándolos a impulsar crecimientos sostenibles, alineados con las nuevas tendencias digitales. Síguelo en Instagram y/o escríbele a ronald@ronaldmeneses.com Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

Publicidad

Newsletter

Únete a nuestra comunidad. Te mandaremos una selección de nuestras historias.

Publicidad

Publicidad