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Vera Rubin, la promesa con la que Nvidia busca abaratar la IA

Vera Rubin es la nueva plataforma de Nvidia que integra seis chips en una arquitectura tipo supercomputadora de IA reduce costos frente a Blackwell y abre la puerta a más actores en la carrera de la IA.
mié 21 enero 2026 05:55 AM
Vera Rubin, de Nvidia, promete democratizar la IA
Marcio Aguiar, director de la división Enterprise de Nvidia para América Latina, señala que esta nueva tecnología tiene el potencial de convertirse en la base en infraestructura de la IA moderna. (Justin Sullivan/Getty Images)

En la reciente edición del CES 2026, Nvidia reveló su próxima generación de infraestructura de Inteligencia Artificial, la plataforma Vera Rubin, una arquitectura que pretende cambiar el panorama de la IA, ya que está diseñada para modificar la forma en que las empresas acceden a capacidades avanzadas de entrenamiento e inferencia de IA.

Se trata de una plataforma y no solo un chip; es decir, es una supercomputadora de IA que combina seis chips en una sola unidad, marcando un salto tecnológico frente a la generación anterior conocida como Blackwell.

Qué es Vera Rubin y cómo funciona

El nombre es un homenaje a la astrónoma Vera Florence Cooper Rubin, cuya labor sentó las bases para comprender la materia oscura, y se trata de un diseño que combina la Vera CPU, la Rubin GPU especializada en IA, junto con otros cuatro sistemas de interconexión y procesamiento que en conjunto construyen un sistema unificado capaz de operar como una sola supercomputadora de IA.

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A diferencia de los chips tradicionales, que se enfocan en una función, Vera Rubin integra múltiples componentes estrechamente diseñados para reducir cuellos de botella y mejorar la eficiencia global de la IA, desde el entrenamiento, la inferencia (la capacidad de la IA de razonar y sacar conclusiones de datos nunca antes vistos) y el razonamiento complejo.

Por qué Vera Rubin podría “democratizar” la IA

Nvidia afirma que esta plataforma puede entrenar ciertos modelos con hasta cuatro veces menos GPUs que Blackwell y reducir el costo de inferencia en hasta diez veces, lo que se traduce en menores costos operativos para tareas intensivas de IA.

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Marcio Aguiar, director de la división Enterprise de Nvidia para América Latina, señala que esta nueva tecnología tiene el potencial de convertirse en la base de la infraestructura de la IA moderna. “Al integrar computación, red, almacenamiento y software desde el diseño, Nvidia permite a las empresas operar modelos cada vez más complejos con previsibilidad, eficiencia y un costo viable a escala”, comentó.

Esta reducción de costos es clave para Nvidia y sus clientes, porque elimina barreras de entrada para empresas que no disponen de presupuestos multimillonarios para infraestructura de IA y se posiciona como una puerta de acceso para corporativos medianos, startups y proveedores de servicios de IA que no podían competir con los gigantes tecnológicos que dominan los centros de datos de escala masiva.

Dicha postura es relevante, ya que en la actualidad, la tecnología de IA está disponible principalmente para los gigantes del sector. Datos de McKinsey proyectan que hacia 2030 se requerirán cerca de 5.2 billones de dólares en infraestructura de centros de datos para soportar cargas de trabajo globales, lo que implica que solo quienes puedan afrontar esos costos lograrán participar plenamente en la economía de la IA.

La consultora también apunta que si bien un 88% de organizaciones ya utilizan IA en al menos una función, muchas siguen en fases de piloto o sin escalar ampliamente sus proyectos, por lo que Vera Rubin, al disminuir el costo por token y aumentar la eficiencia por GPU, podría bajar la barrera de entrada para empresas medianas y servicios especializados.

Por lo tanto, la promesa de una IA más asequible puede acelerar la adopción en sectores como manufactura, salud, finanzas y servicios, donde el cómputo de alto rendimiento suele ser demasiado caro o complejo.

Los riesgos de concentración: ¿más poder para Nvidia?

Aguiar afirma que con Vera Rubin, Nvidia no solo introduce una plataforma más potente, sino que impulsa un nuevo modelo de infraestructura de IA que podría redefinir la forma en que las organizaciones entrenan, ejecutan y monetizan sus modelos inteligentes, pues al reducir la cantidad de hardware necesario y los costos de operación, la plataforma allana el terreno para que más actores compitan en la economía digital.

Sin embargo, analistas ven riesgos de que esta propuesta pueda reforzar la concentración de poder en Nvidia y genera preocupaciones en torno a una dependencia tecnológica, así como dudas sobre la sostenibilidad en las inversiones de IA.

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De acuerdo con un análisis de la plataforma especializada AInvest, aunque Vera Rubin pueda facilitar el acceso a la IA, la existencia de una plataforma tan dominante también refuerza el poder de la empresa como infraestructura central de la IA global, pues su estrategia de integrar hardware y software en una solución única crea una barrera de entrada muy alta para competidores independientes, lo que puede dificultar que otras empresas de hardware (como AMD o nuevas startups) se posicionen de manera competitiva.

Por su parte, el analista de Bernstein Research, Stacy Rasgon , agrega que a los rivales les resultará extremadamente difícil competir, porque la competencia ya no se centra en GPU o CPU individuales, sino en una solución integral cooptimizada.

Ante ello, apunta que el ecosistema de componentes para IA deberá estar atento a cualquier intento de una nueva alianza para replicar el diseño y la integración completa que Nvidia está desarrollando, especialmente de parte de empresas como AMD, Google o AWS.

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